“También venimos a aprender»

10 marzo, 2020

Estas mujeres tienen más de 60 años y asistieron a la protesta del 8M acompañadas de sus hijas o nietas. Tienen la convicción de participar en el movimiento feminista que se masifica con rapidez encabezado por las más jóvenes. Estas son sus voces

Texto y fotos: Daliri Oropeza

La aportación que pueden hacer estas mujeres es la experiencia y la fuerza. Acompañan el movimiento feminista que se volvió masivo entre las adolescentes y estudiantes de prepa y universidad. Son mayores de 60 y alzan la voz  junto con las más jóvenes que desbordaron las calles. El pasado 8 de marzo, por más de dos horas continuas, salieron contingentes del Monumento a la Revolución hasta el Zócalo.

Ellas estuvieron ahí. Hacen historia junto con esta ola del movimiento feminista en México. Gritan y exigen justicia. Caminan acompañadas, son conscientes de que a la vanguardia van las familiares de víctimas de feminicidio, de desaparición.

Están preocupadas por el país en el que vivimos. La igualdad es una palabra que mencionan como parte de su lucha como mujeres. A lo largo del recorrido, Pie de Página tomó testimonio de estas mujeres que participaron en la magna manifestación violeta. Responden cuáles son sus principales motivaciones para atestiguar el movimiento.En el último censo de población, el Inegi contabilizó que las mujeres de 60 años y más constituyen el 53.4%, de la población adulta mayor.

Estas mujeres ven en las nuevas generaciones una motivación para movilizarse y dejar una semilla de lo que no se puede volver a repetir. De que tal vez la violencia se pueda detener si lo hacemos entre todas, sin importar origen u edad.

María Guadalupe Nazaria Martínez

“Estoy aquí porque hace año y medio fui víctima de que me ahorcara mi ex marido”.

María Guadalupe se acerca al Zócalo, justo al lugar donde realizan una protesta con pintura. Las mujeres trazan de blanco los nombres de las más de 3 mil mujeres asesinadas desde 2016 en México. 

Para ella es muy importante estar presente en el 8M: “Estoy aquí porque del lugar de donde vengo mataron en una semana a tres mujeres, dos menores de edad, una niña de 10 años y una adulta”.

Ve en la lucha de las mujeres una premura: la igualdad laboral. 

Denuncia que la violencia le ha tocado más a las mujeres en donde ella vive: Hidalgo. “En menos de un mes mis compañeras de trabajo han sufrido asaltos a mano armada. Les quitaron sus autos. las echaron en la parte de atrás del auto, las amagaron con pistola en mano, y las fueron a tirar a los baldíos, a los campos, a las milpas. De ahí la Guardia Nacional las encontró y las llevó a nuestra escuela, que es nuestro centro de trabajo, porque les quitaron todo, las dejaron sin dinero, sin teléfono, sin nada, para que no los persiguieran”. 

Guadalupe, de 63 años, afirma que “es importante alzar la voz porque desde hace muchos años en México el machismo ha limitado los derechos de las mujeres”.

Francisca Llanito

Entre los ríos de mujeres que avanzan frente a Bellas Artes, muchas que corean “Somos malas, podemos ser peores”. Da vuelta rumbo a 5 de mayo la pancarta gigantesca que dice “México Feminicida” y tiene un escudo nacional pintado entre las dos palabras donde un águila devora a una mujer.

Justo atrás de este masivo contingente viene Francisca, de 70 años, con una pancarta que dice “Frente del Pueblo Resistencia Organizada”. Esta es una organización de la Ciudad de México. 

Asegura que participa en la marcha “porque somos mujeres que estamos en lucha”, para ella es importante como parte de la lucha de las mujeres exigir vivienda digna, ya que son quienes se dedican a procurar a la familia. Ella es parte de la lucha contra los desalojos en la capital. 

Maestras del CCH Sur

“Nosotras venimos a aprender también”. Las maestras del CCH Sur son parte de un contingente muy nutrido y se toman fotos frente a la antimonumenta. Están sonrientes y orgullosas de observar la masiva protesta. 

Acaban de pasar el paseo de jacarandas por el cual desfilan miles al pasar por la Alameda Central. Entre todas alzan el puño y después una de ellas, la mayor, asegura: “En el CCH hemos apoyado a las alumnas que denuncian la violencia sexual y el acoso”. 

La UNAM tiene ya 5 meses en paro. Las maestras lo enuncian, y saben que esta vez es por las estudiantes mujeres que no quieren seguir viviendo violencia ni abusos sexuales.

“Ustedes nos enseñan y nosotras también seguimos el camino que ustedes proponen”, asegura otra profesora.

Las docentes también exigen en esta marcha igualdad laboral y de género. 

María de Jesús de Vicente Franco

María de Jesús busca al inicio de la protesta su contingente. Camina hacia atrás buscando la zona de contingentes mixtos. Va acompañada de su esposo y asegura que esta lucha tiene que ser entre hombres y mujeres para lograr la igualdad.

María, de 62 años, asegura que es muy importante apoyar a las nuevas generaciones y todo lo que organicen, ya que son quienes llevan el corazón de las mujeres que han exigido igualdad por muchos años.

“Estoy aquí porque estoy en contra de la desigualdad, en contra del dolor. Me duele ver lo que está pasando en el país. Aunque no me ha pasado a mi no me ha pasado hay que tener empatía”.

María Hilda Durán Granados 

Una niña tímida va resguardada por dos mujeres que la toman de los hombros, una de cada lado. Quieren avanzar juntas por la protesta para que la más pequeña se de cuenta de lo que significa ser mujer. María Hilda va acompañada de su hermana y de su nieta.

Están aquí porque quieren ver por el futuro de las infancias en México. Aseguran que es por ellas por quienes se debe de dar un paso hacia adelante en la igualdad. Que ahora es el momento para que, como mujeres, pongamos un alto a la violencia. 

Alma Lilia Roura

Alma camina lento por 5 de mayo. Le toca observar cómo el bloque negro avanza tirando las vallas metálicas que puso el gobierno de la ciudad para impedir que quienes protestaran el 8M pintaran o intervinieran los inmuebles. Pero no pasó. Las vallas cayeron y Alma lo atestiguó. 

Ella es historiadora. “Vengo porque es tradición, he participado en varias luchas desde el 68”, asegura. 

Al pasar por 5 de mayo le tocó ver cómo algunas mujeres coreaban “no violencia” cuando veían pintar o romper vidrios a algunas. Vio también cómo muchas gritaban “fuimos todas” mientras pasaban por donde rompieron vidrios.  

“Para mí es luchar porque somos la mitad del cielo, por eso todas debemos de ser escuchadas”, asegura con una sonrisa, para ella, todas las mujeres, no solo las jóvenes, son la fuerza para cambiar las cosas. 

Rebeca Medellín

“Yo vengo apoyando a la mujer y a todo lo que luche por la vida”. Rebeca escucha con atención lo que dicen las mujeres en un mitin improvisado al inicio de la marcha. Están sonando los tambores de la bazucada y ella los presencia con su sombrilla que la protege junto con su hija, del imponente sol del día de la marcha. 

Encuentra en la compañía de su hija un motivo para salir a marchar.

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