Sener busca fortalecer a las eléctricas a nuestra costa

12 noviembre, 2019

México necesita encontrar alternativas a las grandes compañías eléctricas y fortalecer a las empresas públicas. Pero necesita mirar al futuro y no centrar la política energética en los combustibles fósiles

Twitter: @eugeniofv

La Secretaría de Energía (Sener) se ha anclado en el pasado y ha decidido ignorar las consecuencias que tendrá centrar la política energética nacional en los combustibles fósiles. No sólo se registran pocos avances, sino que, además, se sabotean las medidas ya conquistadas para avanzar hacia una nueva matriz energética, como las obligaciones de generación de nueva energía limpia que se habían metido en la ley. Con ello, Sener está tratando de fortalecer al sector energético a costa de nuestras vidas y nuestra salud.

Sener ha tomado provisiones para eximir en los hechos a la Compañía Federal de Electricidad (CFE) de la obligación creciente de producir energía limpia que tiene por ley. CFE y todos los demás usuarios calificados y suministradores de energía eléctrica en el mercado están obligados a cubrir una porción cada vez mayor de su demanda con energías limpias. Para facilitar ese proceso, se estableció la figura de los certificados de energía limpia, que se pueden intercambiar y que permiten a quien no tenga la capacidad de generar energía limpia, cumplir de una u otra forma con esa obligación –si alguien genera más energía de la que está obligado a usar, puede vender certificados a quien no la ha generado. Para fortalecer ese proceso, se determinó que no se podrían emitir dichos certificados más que a partir de lo construido después de 2014. 

Ahora, Sener eliminó este último candado, con lo que CFE podrá emitir certificados por, por ejemplo, todas sus plantas hidroeléctricas, lo que en los hechos reduce mucho sus incentivos para transitar hacia la generación de energía limpia y permitirá a otros generadores de energía hacer lo mismo, comprando certificados de CFE. 

Detrás de esta decisión hay dos razones distintas, y sería un error confundirlas. Por una parte, Sener está convencida de que su tarea es fortalecer a las entidades públicas de energía y darles una mejor posición en un mercado que en la secretaría consideran, de todas formas, que no se debía de haber abierto. Hasta ahí se puede o no estar de acuerdo, porque el acceso a la energía es un derecho fundamental y hay un hondo y viejo debate sobre cómo garantizar mejor ese derecho, si con un monopolio estatal o con un mercado competitivo, y la respuesta es todo menos simple.

Por otra parte, sin embargo, hay una razón que no tiene más explicación que la miopía y la disposición tan grande de Sener y de la secretaria Nahle de hacer como que el uso de combustibles fósiles no tiene consecuencias. La forma más fácil y rápida de fortalecer a CFE en el mercado es, a ojos de la secretaria, quemar hoy el capital natural del que depende nuestro mañana, y en eso nadie que se preocupe por los que estarán vivos en tres o cuatro décadas –casi todos los que hoy tenemos menos de sesenta años, además de nuestros hijos y nietos- puede estar de acuerdo. 

Hoy vivimos una crisis ambiental provocada, en gran medida, por la forma en que se extrae, transforma y usa la energía. No se trata solamente de la crisis climática, sino también de los impactos que la producción y uso de la energía tienen sobre la población. Sin ir más lejos, según el Inventario de Emisiones de la ciudad de México la generación de energía es una de las principales fuentes de varios contaminantes especialmente peligrosos para la población –por ejemplo, de las partículas PM2.5 y PM10 que provocaron la última contingencia. 

Además, la extracción de combustibles fósiles genera desastres naturales en cada punto donde se produce, por los derrames potenciales, pero también por el proceso mismo de instalar los pozos y de abrir refinerías –Dos Bocas requiere 200 hectáreas de terreno que estaba cubierto por manglares y selvas. Quien pierde con eso, son los pescadores que dependen del estuario que se llenó de petróleo; las comunidades expulsadas para hacer un nuevo pozo; los productores agropecuarios que se enfrentan con un campo cada vez menos productivo por la contaminación paulatina que provoca la extracción de lo que hay en el subsuelo.

Hay muchos que pensamos que México necesita encontrar alternativas a las grandes compañías eléctricas, y que creemos que hay que fortalecer a las empresas públicas. La forma no es ni rebajar las obligaciones que enfrentan por ley, ni sacrificar nuestras vidas y nuestra salud para lograrlo. Sener y CFE harían bien en dejar atrás el pasado y asomarse al futuro tan negro que nos espera si seguimos por este camino.

Columnas anteriores:

Multas por cobrar y criminales impunes

De ríos, de injusticias y de represas

Consultor ambiental en el Centro de Especialistas y Gestión Ambiental.

Relacionado