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“Se acabó el divorcio entre el pueblo y el gobierno”

Texto: Analy S. Nuño. Fotografías: Ignacio Reyes

Los pobladores de los municipios devastados por el huracán Willa recibieron la visita del presidente del país cuarenta y cinco días después de la tragedia. Sin cerco de seguridad, sin recorridos por la zona afectada o entregas simbólicas de apoyos para la foto, Andrés Manuel López Obrador realizó su primera gira en una zona de desastre el 7 de diciembre y comprometió resultados para el 25 de enero. Esta es la crónica

TUXPAN, NAYARIT.- Perdieron todo y durante 45 días resistieron el abandono gubernamental. Los mismos 45 días esperaron una promesa, al menos.

La promesa llegó el viernes 7 de diciembre, como regalo de Navidad: el gobierno federal asignará más de 500 millones de pesos para la reconstrucción de infraestructura y apoyos directos a los damnificados por el huracán Willa.

Acaponeta y Tuxpan, los dos municipios más afectados tras el paso del huracán que provocó el desbordamiento del rio San Pedro, recibieron al presidente Andrés Manuel López Obrador entre calles aún enlodadas, escuelas y puentes destruidos y maleza a las orillas de la carretera. Evidencia del abandono del gobierno anterior.

“Ya basta de palabrería, es necesaria la acción”, fue la primera frase que esbozó el presidente.

Luego, enlistó las cuatro acciones inmediatas en los ocho municipios afectados (Acaponeta, Del Nayar, Huajicori, Rosamorada, Ruíz, Santiago, Ixcuintla, Tecuala y Tuxpan):

Apoyo económico de 4 mil 176 pesos durante diciembre y enero para 3 mil familias (“para que puedan tener un ingreso mientras se terminan de limpiar las casas, los patios”); entrega de enseres domésticos equivalentes a 14 mil pesos por familia; un programa económico de mejoramiento o reconstrucción de viviendas afectadas (“mediante un mecanismo de apoyo, no de crédito”) y, entrega de 60 millones de pesos a cada uno de los municipios afectados para mejoramiento de infraestructura urbana.

“Que se empiece la reconstrucción de los pueblos utilizando mano de obra de las mismas comunidades, no con empresas contratistas, sino pagando para darle más recursos a la gente de las mismas comunidades para que mejoren sus calles y haya trabajo”, dijo López Obrador, y aclaró que así se cumple un triple propósito: que se haga la obra, se de trabajo y que el dinero quede en las mismas comunidades”.


El presidente también prometió apoyos a productores de Nayarit, debido a que el huracán daño 15 mil hectáreas agrícolas, y se comprometió a regresar a la zona el 25 de enero para supervisar los avances y entregar los primeros apoyos para adultos mayores, jóvenes y personas con discapacidad que ofreció en campaña.

Gabriela Arellano lo escuchaba atenta entre la multitud. “Ojalá sea parejo para todos. La mayoría, dentro de nuestras posibilidades, poco a poco hemos levantado nuestras casas, porque es imposible vivir en una casa con las paredes sucias y despintadas por la humedad, la mayoría de los muebles rotos e inservibles. Ojalá nuestro presidente de la República no distinga si tienes un buen empleo o eres campesino, porque el río nos pegó parejo”, dijo al final la mujer.

Un cerco librado

Nunca antes había sido tan fácil acercarse al presidente. Tomarse una foto con él, entregarle una carta con petición de ayuda o estrecharle la mano. La ausencia del cerco de seguridad alrededor de los puntos donde estaría el presidente, de arcos detectores de metal o control de ingreso de los ciudadanos que establecía el Estado Mayor Presidencial definió la gira de López Obrador por Nayarit.

Decenas de habitantes de Nayarit, que desde el 24 de octubre esperaban una respuesta del gobierno, llegaron por su propio pie, en camionetas de redilas, taxi o camión, e ingresaron sin que nadie los revisará o dijera donde sentarse.

Desde el balcón de su casa, una grada del lienzo charro de Acaponeta a medio llenar o parados en el campo del estadio de beisbol de Tuxpan, la gente vitoreaba al mandatario, mientras intentaba iniciar su discurso. Un señor fue sacado en camilla, pues la emoción y tanta gente a su alrededor provocaron en su cuerpo malestar.

“¿Y si me brincó, qué?”, preguntó Iván a un hombre vestido de civil que hacía las veces de guardia al lado de las vallas metálicas. “Nada más le quiero entregar la camisa”, insistió. El hombre solo atinó a responder: “que no puedes compa”.

Diez minutos después, Iván ya estaba arriba del escenario, entregándole al presidente la casaca de los Coqueros de Tuxpan marcada con el número 3. Había que aprovechar el gusto presidencial por el béisbol, así que con la casaca iba la petición: “que nos arreglé el campo, las luminarias, las gradas, todo”.

A cambio de su proeza, el joven recibió el compromiso de atender la solicitud.

Una caseta tomada en espera del presidente

El primero de diciembre, mientras Andrés Manuel López Obrador recibía la banda presidencial, la caseta de cobro El Trapichillo, de la autopista Tepic-Mazatlán, era tomada por afectados por el huracán Willa.

Los 642 kilómetros de distancia entre el Congreso de la Unión y la caseta tenían como punto en común para los damnificados al presidente. El objetivo era claro: el viernes 7 de diciembre, cuando López Obrador terminara su gira por Acaponeta y Tuxpan y se dirigiera al aeropuerto de Tepic, cruzaría por la caseta, y ahí le entregarían un pliego petitorio. Después de eso, la caseta sería liberada.

“Tomamos la caseta para esperar a nuestro presidente López Obrador y entregarle un pliego petitorio que queremos que nos reciba personalmente y lo lea (…), el acuerdo es que en cuanto cruce, nosotros nos retiramos. Queremos que se de cuenta de todos los daños que causó el huracán Willa en los diferentes municipios de la zona norte y que baje o autorice los recursos para la rápida solución a los problemas de las personas, ya que el recurso del FONDEN nada más es para arreglar paredes, bardas y si acaso techo, pero no para recuperar todo lo que el río se llevó”, señaló Roberto Bello, presidente de la organización Luchadores Sociales de Nayarit.

“Gracias por tu apoyo” y “Afectados por el huracán Willa”, se leía en las cartulinas que sostenían habitantes de Ruíz, Acaponeta, Santiago, Tuxpan, Tepic, Yago, Capomal, Mojarritas y Las Parejas, parados a un lado de la caseta de cobro o en las laterales junto a bases de cama, colchones y electrodomésticos que fueron comprados con las cooperaciones voluntarias de los automovilistas.

“Más o menos llevamos unas 300 camas completas, base y colchón, ahorita los compañeros fueron a comprar refrigeradores, lavadoras y un total de 100 licuadoras más y vamos a completar las 500 vajillas. Lo que se logre recolectar durante el día se va a invertir en más camas, estamos pidiendo diario de 80 a 100 camas, porque se necesita mucha ayuda todavía”, indicó Roberto Bello.

En el pliego petitorio además se pide “borrón y cuenta nueva” de los adeudos ante la Comisión Federal de Electricidad, así como tarifa preferencial debido a que el estado produce energía con tres presas y los nayaritas pagan el doble que los estados de Sinaloa, Sonora y Baja California.

Cumplido el objetivo de entregar el documento a López Obrador, los afectados liberaron la caseta y se fueron a casa. Después de seis días “tomada”, la caseta recuperó la normalidad con las luces apagadas.

“Aquí nos vemos el 25 de enero”

“Voy a estar con ustedes, siempre, no va a haber divorcio entre pueblo y gobierno”, dijo el presidente, como anticipo al reclamo de abandono del gobierno anterior, el cual a 20 días del paso del huracán, afirmó que no había recursos para atender a los afectados debido al cambio de gobierno.

Al término de la gira, Natalia Contreras caminaba a paso apresurado, en un intento de acercarse al presidente y agradecer su visita: “¿Cuántos presidentes hacen lo que hizo él? Dios quiera que cumpla lo que nos prometió y que no haya terceras personas que se queden con los apoyos”.

A su lado, Ángel Núñez, coincidió en el entusiasmo: “dijo AMLO: ‘apoyo económico y enseres del hogar a todas las familias afectadas’, y tiene razón porque el río no discriminó, afectó a ricos, pobres y clase media por igual; el río no dijo ‘a esta casa no, porque tiene vitropiso y pintura nueva’. Vamos a estar pendientes y cómo dijo mi presidente: ‘aquí nos vemos el 25 de enero, en el mismo lugar y con la misma gente”.

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Reportera en Guadalajara, Jalisco

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