Tertulianas: ¿Podemos repensar al México plurinacional?

1 marzo, 2021

¿Qué papel deben jugar los pueblos indígenas de México en el siglo XXI? ¿Cuántas naciones caben en este país?

Foto: Cortesía Tierra Adentro

CIUDAD DE MÉXICO.- En la primera tertuliana del 2021 de Pie de Página fue posible ver un pequeño abanico de la gran diversidad cultural que conforma México. Estuvieron presentes representantes de al menos cinco distintos pueblos que conforman este país para conversar sobre convergencia de las naciones y las lenguas.

Compartieron la mesa, de manera figurada a causa de la pandemia, Mardonio Carballo, poeta nahua; José Koyoc Kú, historiador maya; Yásyana Aguilar, lingüista mixe; Lenin Mosso, filósofo me’phaa, y Kau Sirenio, periodista ñuu savi. También estuvieron el profesor Antonio Guerrero, de Michoacán, y Alexis, un joven con raíces ñuu savi que recientemente inició a desandar su camino para aprender la lengua que su abuela hablaba pero que sus padres ya no le enseñaron.

La conversación celebrada el pasado 25 de febrero arrancó con un saludo de Mardonio Carballo en su lengua materna, el náhuatl, quien celebró la posibilidad de pararse frente al mundo y nombrarlo, precisamente, desde distintas formas.

¿Por qué es importante conversar sobre lenguas indígenas? El poeta recordó que cada que se habla sobre alguna de las 68 lenguas que existen de manera oficial en México es necesario poner atención en las condiciones de vida de los pueblos que hablan esas lenguas: «No hay lenguas sin pueblos», remató.

Desde la historia, su materia, el José Koyoc destacó que uno de los primeros pasos de una articulación nacional es analizar la historia desde sus propias experiencias colectivas sobre México, el Estado nación de los que les obligaron a formar parte.

Se trató de una noche en la que fue posible escuchar desde una sola mesa un poco de la diversidad de las lenguas de los pueblos de este país.

La construcción de un Estado excluyente

La lingüista Yásyana Elena Aguilar, activista visible en la lucha del pueblo mixe contra el despojo del agua en su territorio, explicó de manera breve cómo la conformación de México relegó a los pueblos indígenas hasta la situación que mantienen hoy sin reconocimiento como naciones. 

Uno de los principales problemas, dijo, es que se usa al Estado como una equivalencia de Nación, una equivalencia que resulta muy peligrosa. La Constitución dice que la nación mexicana es única, indivisible y pluricultural. Pero tendría una narrativa y consecuencia política muy distinta narrarlo como un Estado plurinacional.

El Estado crea una idea de nación y se relaciona sólo con esa idea. Y el gran pacto es con las garantías individuales de los ciudadanos. Esto tiene consecuencias en despojo de la tierra porque en lo que sería la segunda transformación -desde la óptica del actual gobierno federal- dejó claro que ya no se iban a reconocer esas entidades colectivas. 

Hay en México muchas naciones, explica Yásnaya Elena, pero todo eso desaparece y sólo hay ciudadanos con garantías individuales. La propiedad comunal fue vista como no existente.

“Cada vez que le pedimos al Estado o la sociedad que reconozca estas colectividades como naciones dicen que se va a balcanizar México. Ahí se unen tanto la izquierda nacionalista como intelectuales de derecha como Roger Bertra, [Sergio] Sarmiento, [Enrique] Krauze o [Héctor] Aguilar Camín».

Para la lingüista, decir nación pluricultural resulta hasta risible por la obviedad. Decir un Estado plurinacional sería volver a leer esos colectivos como entes políticos, como muchas naciones.

“Lo que estamos exigiendo es que nos vuelvan a tratar como entes políticos y así interactúen con nosotros». 

Lo que se hizo, explica, tiene que ver con desidentificar a la gran población indígena con sus pertenencias (nahua, mixe, maya), quitarle la lengua y que se empezara a identificar con un nuevo batido que genera el Estado: la identidad mexicana.

La victimización

Durante la conversación hubo divergencias. Una de ellas nació a partir del planteamiento del periodista Ñuu savi Kau Sirenio, integrante de Pie de Página, quien enfatizó que dos preguntas pendientes de responder es qué hace falta decir acerca de los pueblos indígenas y cómo narrarlo sin victimización.

“Nunca digo que no fuimos colonizados, sino qué hemos hecho nosotros a partir de esa ruptura. Tenemos que replantear qué es lo que queremos desde nuestra cultura y nuestra forma de cargo”.

Si se quiere ejercer el periodismo desde una visión comunitaria, añadió, se empieza a complicar, pero debemos cambiar la narrativa.

José Koyoc, en cambio, señaló que si bien es importante no pensarse sólo desde la victimización, no hay que olvidar que los distintos pueblos indígenas sí continúan siendo víctimas en este país, ya que muchos dispositivos de colonización siguen vigentes, quizá más sofisticados, pero se clarifican en la desposesión, la discriminación o el racismo. 

La importancia de la oralidad

Lenin Mosso, filósofo, activista, explicó que en el proceso de reivindicación de los pueblos indígenas existe la posibilidad de que sean ellos los que se narren a sí mismos. “A muchos les incomoda porque dicen que nos quieren mantener fijos, estáticos, y sobre todo homogeneizar en la palabra indio. En este Estado, sobre todo la 4T que es un poco integracionista y un poco complicado con los temas indígenas”.

Mosso contó que en su actividad en la región de la Montaña de Guerrero, intentan hacer textos en castellano y en lengua indígena, pero no siempre funciona para comunicarse de mejor manera con las personas que no son hispanohablantes. La mejor ruta debe ser la oralidad.

Mosso llamó a no relegar la oralidad, que se plasma por ejemplo en las radios comunitarias.

La periodista Daniela Pastrana, directora de Pie de Página, moderó el encuentro. Una de las preguntas que lanzó fue: ¿Nos inventaron una historia?

Mardonio Carballo asintió inmediatamente: sí, la de México es una historia inventada. Para empezar, la invención del Estado mestizo, cuando desde antes de la llegada de los españoles a este continente ya existía mestizaje entre los pueblos y, a su vez, entre los que llegaron también venían mezclados.

«México es un invento, algo que se tiene que desandar. Hay que hacer una suerte de deconstrucción para entender quiénes somos y por qué somos como somos. Es importante repensarnos».

Luego continuó acerca de la visión aún en el siglo XXI que se tiene de los pueblos indígenas de México. 

“El tema indígena no existe más allá del folclor, del romance y cuando hay alguna masacre en algún lugar. Eso nos sitúa en el lugar en donde estamos parados”.

En ese sentido, Mardonio celebró la importancia de la diferencia y cuestionarse de dónde venimos y por qué somos como somos. Eso importante para hallar de reconciliación. Pero no existe tal si no se reconocen los agravios en el campo del otro, advirtió.

Turismo antropológico

Kau Sirenio criticó el lenguaje de antropólogos y estudiosos de los pueblos indígenas que se refieren a ellos como pueblos originarios, a lo que llamó «turismo antropológico». “Originarios también son los de de Polanco y también podrían entrar al mismo esquema del que hemos hablado. En comunidades colectivas me asumo como indígena pero si me preguntan de dónde soy, yo soy Ñuu savi. Como periodista tengo que evitar lo más posible decir pueblos originarios. porque lo que estaría haciendo es desconocer toda una unidad comunitaria que tiene que ver con su asamblea, su sistema de cargo, su vestimenta. Si quiero hablar como antropólogo empiezo a decir pueblos originarios y empiezo a hacer mi turismo antropológico».

El historiador José Koyoc defendió la existencia de la nación mexicana para comenzar un diálogo de cómo vamos a convivir. Lo mínimo para siquiera hablar de reconciliación, dijo, es el reconocimiento de los pueblos indígenas como naciones y eso tendrá que venir desde la nación mexicana. La Nación mexicana como comunidad política es necesaria.

En la tertuliana estuvieron presentes varios integrantes de Pie de Página. El reportero José Ignacio de Alba, autor de la Cartohistoria, apuntó que la nación mexicana inició con una crisis de identidad. La narrativa actual, ahora, se habrá de conformar como un coro multicultural. Y reconoció que en la narrativa de periodistas no indígenas existen puntos ciegos.

En educación no sólo lenguas, sino saberes

El profesor Antonio Guerrero, de la sección XVIII, en Michoacán, planteó la posibilidad de impulsar desde la educación pública las lenguas de los distintos pueblos. Lenin Mosso advirtió que eso suele resultar engañoso, ya que el conocimiento impartido es fundamental, más allá del idioma en que se comparte. 

Además de la lengua, se deberían promocionar los saberes de los pueblos, dijo, ya que es posible colonizar a las personas desde su propia lengua.

Para cerrar, Yásyana Aguilar dejó otra pregunta sobre la mesa: ¿Es posible hablar de interculturalidad habiendo tantas asimetrías?

“Cómo podemos reconocer que tras de esa aparente mayoría hispanohalante hay un aserie de violencias instrumentadas, honrar esos dolores y talvez rearmar así otras narrativas. Talvez desde el arrebato. Este modelo que está llevando a la muerte necesita de una articulación para apostar a otros modelos que en los pueblos indígenas tenemos muy ensayados… Contra todo pronóstico estamos aquí, algo sabemos de sobrevivir…».

Si te la perdiste, aquí puedes verla:

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