“No nos pueden intimidar”

13 enero, 2021

La organización de quienes integran la Red de Mujeres de Oriente no ha parado y su acompañamiento a las madres de víctimas continúa pese a las adversidades y limitantes. Este domingo 17 de enero volverán a marchar a 3 años de la desaparición de Norma Dianey García García

Twitter: @celiawarrior

Este 15 de enero de 2021 se cumplen 3 años de la desaparición de Norma Dianey García García en el oriente del Estado de México. Lourdes García Arizmendi, su madre, junto a sus compañeras de la Red de Mujeres del Oriente del Edomex, preparan la segunda manifestación para visibilizar que en esta zona continúan desapareciendo mujeres y prevalece la impunidad. El próximo domingo, 17 de enero, en Chimalhuacán, volverán a marchar.

Desde el año pasado, cuando organizaron la primera manifestación, Lulú caminó por la avenida Las Torres, en Chimalhuacán, entre puestos y personas que asistían al tianguis de la zona, gritó consignas y el nombre de su hija desaparecida. En esa ocasión también protestaron por el feminicidio de Diana Velázquez Florencio. Repartieron volantes con las fotos y los nombres de Norma Dianey y Diana a quienes compraban verdura, a los vendedores de usado, a los que despachaban y a los que comían en el puesto de barbacoa, y otros y otras que con curiosidad o absoluto desdén vieron pasar el contingente de unas 100 manifestantes, irrumpiendo en la cotidianidad de un domingo en el barrio.

Después de aquella caminata Lulú y su familia recibieron una serie de amenazas, las cuales ella atribuye al descaro de protestar sin permiso en Chimalhuacán, un territorio políticamente cooptado hace tiempo. Incluso le recriminaron haber realizado la manifestación en ese municipio y no en Nezahualcóyotl, donde está la carpeta de investigación por la desaparición de su hija.

Pero el que la autoridad encargada de investigar —aunque no lo haga— radique en un municipio u otro es irrelevante. Norma Dianey desapareció en el traslado de su trabajo a su casa, en el límite territorial entre ambos municipios. Y para las mujeres que trabajan, viven y transitan en ese territorio, se trata de uno solo, uno en el que su existencia está siempre en jaque, uno en el que las fronteras quedan desdibujadas por la violencia que lo domina todo.

Marta Acevedo, periodista feminista, relató en entrevista con Emanuela Borzacchiello que, después de la masacre de estudiantes en Tlatelolco en 1968, en los setenta fueron los grupos de mujeres los primeros en reapropiarse de manera colectiva del espacio público.

“Para desconcertar al enemigo y desactivar los miedos, las mujeres decidieron reconstruir la estrategia de la marcha tradicional que seguía un formato bélico: el objetivo fue no marchar hacia el centro del poder formal, no dirigirse desde el Ángel de la Independencia hacia el Zócalo, no protestar en las escaleras de la Cámara de diputados o del Senado”, escribe Borzacchiello en el artículo Nuestros cuerpos son nuestros territorios.

Esta estrategia —que se ha convertido en un legado— es una que las mujeres organizadas y colectivas feministas en el Edomex replican en sus espacios y en sus acciones en la actualidad. Además de la necesidad de reapropiación del espacio público, ellas detectan la importancia de la organización barrial en comunidades desarticuladas como primer acto para la superviviencia. 

Así, organizan marchas, pero también performances, rituales colectivos, actos de memoria, posicionamientos simbólicos y tajantes ante el terror que infunde la violencia machista y feminicida en ese lugar, e invitaciones a la acción y denuncia de lo que desde el poder pretenden ocultar.

Hace un año esta Igualada escribió sobre una semilla que germinaba en el oriente del Edomex y necesitaba riego. Desde entonces se podía notar que no se trataba de una única semilla, sino de muchas diseminadas. Si bien la pandemia vino a mermar algunas actividades planeadas y la emergencia por las múltiples violencias estructurales exacerbadas requirió replanteamientos, la organización de quienes integran la Red de Mujeres de Oriente no ha parado y su acompañamiento a las madres de víctimas continúa pese a las adversidades y limitantes.

Pregunté a Lulú por qué pese a las amenazas de hace un año decidieron volver a organizar la manifestación en Chimalhuacán, a lo que contestó puntual: “No te puedes quedar callada, no nos pueden intimidar”. Y pude imaginar esa semilla vuelta germen al fondo de su garganta.

*Para realizar la protesta por la desaparición de Norma Dianey, el próximo 17 de enero, Lourdes realizó una rifa para recaudar dinero para comprar un par de lonas, volantes, flores y copal que utilizarán en un ritual. Si quieres aportar puedes hacerlo aquí: https://bit.ly/3i6qcXx

Periodista y escritora. Cuento historias con fe ciega en la promesa de que el periodismo puede ser “un instrumento para pensar, para crear y para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos”

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