Los asesinos las acusaron de «brujas»

4 marzo, 2020

Benita, Estela y Elizabeth fueron asesinadas el 15 de julio de 2013. Los asesinos alegaron que eran “brujas”. A los dos años, los asesinos salieron libres. Andan como si nada en la región mixteca.

Benita, Estela y Elizabeth –abuela, madre e hija– fueron asesinadas el 15 de julio de 2013. Los asesinos alegaron que eran “brujas”. A los dos años, los asesinos salieron libres. Andan como si nada en la región mixteca

Texto: Pedro Matías 

Fotografía y video: Antonio Mundaca / Gerardo Pineda

Producción y Edición:  Karen Rojas Kauffmann 

Ilustración: María Vigne 

Infografía: Daniel Cid Berthely

SANTA CRUZ NUNDACO, TLAXIACO, OAXACA.- La lluvia de esa noche presagiaba, como un llanto, la tragedia.

Ahora, quedan las flores marchitas, un listón blanco, velas sin alumbrar y un vaso de agua al pie de tres cruces de hierro,  sembradas en el patio de lo que un día fue el hogar de las tres mujeres asesinadas. 

La desdicha se plasma en los epitafios: “Triste quedó nuestro hogar sin tu sombra, te fuiste dejándonos la nobleza y bondad de tu corazón, descansa en paz”. Así reza una de las inscripciones que recuerdan a Elizabeth Cruz Lázaro, una estudiante de 18 años.

A unos metros de distancia está la cruz de hierro en honor a Benita Feria Ávila, de 73 años de edad, con el epitafio: “Dios te bendiga, madre, por enseñarnos a enfrentar la vida. Fuiste figura santísima que confirma que Dios existe. Que el señor te tenga en su santa gloria”.

Y a otros metros está la cruz de Estela María Lázaro Feria, de 48 años de edad, con la leyenda: “Es solo un momento que vamos a estar separados. Descansa en paz y busca para ti la luz perpetua”.

Nadie escuchó nada

De aquel día, 15 de julio de 2013, casi nadie de este pueblo mixteco quiere hablar o recordar. Sólo balbucean que los crímenes de Benita, Estela María y Elizabeth fueron la encarnación del espanto.

Nadie, aseguran, escuchó los sonidos del fusil, nadie percibió los gritos de dolor ante los golpes con una máquina de metal (tortilladora), nadie atendió las súplicas de las indefensas mujeres, quienes murieron en la absoluta orfandad.

A seis años y seis meses, el lugar se asemeja a un camposanto con las cruces de hierro, la abundante maleza, el abandono y al fondo una casa de madera y lámina casi en ruinas.

En el patio todavía se observan ollas de barro y trastes regados y rotos, tal como quedó esta familia.

Pagaron el entierro con limosnas

La gente recuerda: el pueblo se enteró un día después de la desventura de estas mujeres. Ellas  fueron enterradas a partir de limosnas, porque eran muy humildes. Se sostenían con la venta diaria de tamales de pollo, de res y de puerco.

Una de ellas, Estela, era curandera, la otra hacía tamales y la menor estudiaba.

El vaso con agua al pie de su cruz de metal para difunto es porque tienen la creencia de que sus espíritus vagan sin descanso. Con ello pretenden mitigar la sed de sus almas en pena que claman justicia terrenal donde fueron asesinadas sin piedad, presuntamente por los hermanos David Carlos, Javier José y Gorgonio Mendoza Ávila al acusarlas de envenenar a su madre Constantina Juana Ávila Lázaro.

El triple crimen conmocionó a la población y su noticia trascendió sus fronteras. En algunos medios de comunicación encabezaron la noticia: Las mataron por brujas.

Aquí, en Santa Cruz Nundaco, casi nadie quiere hablar del caso.

Refieren que la mayor parte de esa familia decidió emigrar a la capital y al norte del país con los dos menores de edad que sobrevivieron al ataque.

Sólo queda un pariente que regresó de San Quintín para enterrar a su familia y cotidianamente les prende una vela, les coloca un vaso con agua y les cuelga unas flores a las tres cruces.

Los niños

Cegados por la ira de perder a su madre Constantina Juana, los hermanos David Carlos, Javier José y Gorgonio Mendoza Ávila buscaron venganza en quien supuestamente le dio un brebaje que le causó la muerte.

Benita, Estela María y Elizabeth se encontraban en su choza de madera y lámina. Junto al fogón, preparaban tamales para vender, aquel 15 de julio de 2013.

La casa está en la colonia Adolfo López Mateos, a las afueras de la población de Santa Cruz Nundaco, ubicada a 181 kilómetros de la capital de Oaxaca.

Eran alrededor de las 20:30 horas del 15 de julio de 2013. El aullido de los perros alertó a las mujeres y su palpitar se hizo más galopante cuando irrumpieron violentamente al jacal los hermanos David Carlos, Javier José y Gorgonio con el reclamo de haber envenenado a su madre.

El reclamo fue a la señora Benita porque, según consta en el cuaderno de antecedentes DDHPO/C.A./TX/05/(25)/OAX/2013 -meses antes-, le dio veneno en una botella de aguardiente a Constantina Juana Ávila Lázaro, de 63 años, que se encontraba en la tienda de Donaciano Pérez Mendoza y después al ingerir dicho líquido, falleció.

El nerviosismo aumentó con los reclamos y ni las súplicas los conmovieron. Pronto los ánimos se desbordaron y David Carlos tomó una escopeta que se encontraba colgada en la pared. De inmediato ,comenzó a golpear con la culata del fusil a Elizabeth. La culata se hundió en repetidas ocasiones en la cabeza de la joven.

Javier José tomó en sus manos una tortillera (prensa metálica) que estaba en la cocina con la que golpeó en la cabeza a Benita que la hizo caer de bruces. Ya en el suelo, David le asestó varios golpes con el fusil y no conforme accionó el arma.

Estela María salió corriendo al patio y luego a la calle llevando en la espalda en un rebozo al bebé Uriel. Mientras, la niña Eliza corrió hacia atrás de la casa, aunque David le realizó un disparo en la cabeza quedando agazapada en las milpas.

David Carlos salió con el arma en la mano tras Estela María, quien cayó al recibir un impacto de arma de fuego. Ya en el suelo, David la siguió golpeando en su cabeza con la escopeta. Su sangre fue lavada por el agua de la lluvia.

En tanto que Javier José y Gorgonio salieron en busca de la menor, no logrado encontrarla y se retiraron.

Eliza Lázaro Feria, de 7 años de edad, sobrevivió al ataque y logró salvar a Uriel Jovany Pérez Lázaro, de escasos 8 meses de edad. Lo ocultó entre la milpa. Sus lágrimas fueron lavadas por la lluvia y así pasaron las horas hasta que amainó la lluvia y clareó al alba.

En las necropsias de ley, se registró que Benita Feria Ávila presentó hemorragia interna intensa por fractura de hueso temporal occipital izquierdo, además de múltiples fracturas.

Estela María Lázaro Feria sufrió laceración de carótida y vena cava, además de hemorragia interna intensa.

Elizabeth Cruz Feria presentó hemorragia externa cerebral y fracturas propias de los huesos de la cara.

En los tres casos, las heridas fueron causadas por proyectil disparado de arma de fuego, de acuerdo con el reporte de la Fiscalía General de Oaxaca.

Días después, la Fiscalía detuvo a David Carlos y Javier José Mendoza Ávila y el 23 de julio en el juzgado de Garantías.

Fueron vinculados a proceso dentro de la causa penal 144/2013 por lo delitos de homicidio calificado con premeditación y ventaja, y tentativa de homicidio calificado con premeditación y ventaja cometidos en contra de las occisas Elizabeth Cruz Lázaro, Benita Feria Ávila y Estela María Lázaro Feria y la lesionada Eliza.

Aunque a los imputados les impusieron prisión preventiva, trascendió que a los dos años salieron libres.

Nos siguen matando

INFOGRAFÍA NUNDACO

Cuando la noticia de los asesinatos se corrió por el pueblo, la gente acudió al humilde hogar donde serían veladas las tres mujeres para preparar algunos alimentos. Mientras, los hombres se concentraron en el panteón municipal para cavar las sepulturas.

Ante la pobreza de las mujeres, la autoridad municipal se encargó de poner los ataúdes y la gente apoyó con limosna: consistente en dinero en efectivo o en especie reflejada en refrescos, cerveza, despensa, pan y tortillas o lo que estuviera a su alcance.

La regidora de Educación de Santa Cruz Nundaco, Alicia Julián Ávila Feria, reconoció que partir de los homicidios que ha habido en ese municipio “nos vimos en la necesidad de bajar un proyecto de equidad de género de violencia contra la mujer con finalidad de que ya no haya feminicidios”.

“Pensamos que trayendo los patrones culturales ellos piensan que el hombre debe estar por encima de la mujer. Pero hoy en día ya estamos viviendo otra situación y debemos de cambiar. Equidad de género no quiere decir que la mujer esté sobre el hombre”.


La casa de las curanderas de Santa Cruz Nundaco está enclavada en la árida tierra mixteca.

“Aquí en Santa Cruz Nundaco reina el machismo. Aquí se manifiesta con que la mujer es sumisa, no puede salir a tal lugar si no tiene el permiso del hombre. La finalidad de este proyecto es cambiar las ideas. La mujer y el hombre deben de caminar a la par”.

Actualmente, ese proyecto atiende a 61 alumnas y alumnos de la secundaria y 57 del Instituto de Estudios de Bachillerato del Estado de Oaxaca (IEBO) para cambiar de mentalidad y que las jovencitas entiendan que no son menos que los hombres.

“Cuando mataron a las tres mujeres yo sí me sentí triste por lo que está pasando. Yo no pude asistir a la vela pero sí mandé dinero. Aquí la gente de hecho al ver ese problemita todos se van al lugar de los hechos y apoyan dando despensas. Yo sí deseo que mi gente cambie. Que ya no sigan con el mismo patrón cultural que tenían, porque como personas que somos todos nos podemos equivocar y reflexionar antes de, no todo es agresión”.

A su vez, la activista de Santa María Yucuiti, Yuyu Ortiz Silva,  alumna de la primera escuela de formación política feminista de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, reconoció que persiste “la discriminación racial, étnica, económica e intergeneracional, cuyas brechas obstaculizan el desarrollo de la humanidad y persiste la deuda con las mujeres”.

De entrada, las mujeres “no estamos en los gobiernos, es más permitido por este sesgo racial que participen en la Guelaguetza o en la magia de sus textiles y aunque las mujeres indígenas somos orgullosas de nuestra cultura, de nuestra raíces, de nuestra gastronomía, pero también queremos estar en espacios donde se toman decisiones”.

Recordó que “el estado de Oaxaca emite Alerta de Género en 40 municipios, que incluyen en la Mixteca a Huajuapan de León, San Juan Mixtepec, Santa María Yucuiti, Putla y Tlaxiaco; sin embargo, siguen pendientes las políticas públicas municipales; no hay, no se está trabajando para disminuir a esta brecha de género.

“Como consecuencia, nos están matando a la vista de todos, todos conocemos a los feminicidas y no pasa nada, o el mensaje es aterrador para los vecinos pensar que podemos terminar en manos de un feminicida”.

Recalcó que “la violencia ocurre en la montaña, en las ciudades y zonas urbanas, la violencia no discrimina”.

De 2013 a la fecha se han cometido 740 asesinatos de mujeres de acuerdo con el seguimiento hemerográfico del Grupo de Estudios sobre la Mujer “Rosario Castellanos” (GESMujer).

Solo en el año que mataron a las tres mujeres mixtecas de Santa Cruz Nundaco, es decir 2013, se cometieron 68 crímenes contra mujeres en Oaxaca y, desde entonces, las cifras han ido en aumento.

En 2013 se cometieron 68 asesinatos de mujeres. Al año siguiente – 2014–, la cifra subió a 104. Para 2015 fueron 70; y en 2016 subió a 113. Luego, en 2017 se incrementó a 117; 2018 registró un aumento a 123 y en 2019 fueron 133. En lo que va de 2020 –hasta el día 20 de enero– 12  mujeres han sido asesinadas.


En Santa Cruz Nundaco se habla poco de la tragedia de la familia Feria.

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