14 febrero, 2026

El Senado aprobó la reducción de la jornada laboral a 40 horas, pero será gradual hasta 2030, no contempla dos días obligatorios de descanso e incluye cambios en el esquema de horas extra, lo que ha generado críticas de sindicatos y organizaciones laborales
Texto: Camilo Ocampo
Foto: Moisés Pablo Nava / Cuartoscuro
CIUDAD DE MÉXICO. – El Senado de la República aprobó este 11 de febrero, en lo general y en lo particular, la reforma constitucional para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas. Se trata de una iniciativa presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum a finales de 2025 que busca atender una demanda histórica de la clase trabajadora mexicana.
Sin embargo, diversas organizaciones civiles advierten que la propuesta dejó fuera los dos días de descanso obligatorios, amplía las horas extra —demandas centrales de organizaciones y sindicatos— y, además, establece que la reducción entrará en vigor hasta 2030, con una disminución de dos horas por año.
La reforma que está en puerta, aseguran, también permite que aumente el número de horas extra trabajadas por semana. En la actualidad, tras exceder las nueve horas adicionales, las empresas están obligadas a cubrirlas con un pago equivalente al 200 por ciento de su valor. No obstante, la reforma establece en la Constitución que ese porcentaje se aplicará únicamente cuando se acumulen 13 horas extra a la semana.
Por unanimidad, con 121 votos a favor y cero en contra, el Senado envió la minuta a la Cámara de Diputados para que la turnen a las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Puntos Constitucionales en San Lázaro, y se vote, probablemente, entre el 24 y el 25 de febrero.
La reforma a la Carta Magna, una vez aprobada por al menos 17 congresos locales, será el punto de partida para analizar también modificaciones a la Ley Federal del Trabajo y expedir una ley secundaria en la que deberán considerarse las inquietudes de todos los sectores.
Por un lado, la Concanaco Servytur rechaza la reducción de la jornada laboral al estimar que los negocios absorberían un costo de hasta 66 mil pesos por trabajador. Su presidente, Octavio de la Torre, argumentó, además, que las pausas durante la jornada y la reciente Ley Silla minan la productividad del esquema actual de 48 horas.
En contraste, sindicatos y organizaciones continúan ejerciendo presión para que el proyecto de reforma se modifique, incluya los dos días de descanso obligatorios y revise el esquema de horas extra.
Tras la aprobación, en su conferencia matutina, Sheinbaum enfrentó preguntas sobre las exigencias de organizaciones y sindicatos, y respondió que las «40 horas no serán a costa del salario».
“La demanda histórica de los trabajadores había sido 40 horas y estamos cumpliendo. Es importante que además se garantice el ingreso, porque no es que haya 40 horas a costa del salario, sino es el mismo salario, pero con reducción de los tiempos de trabajo. Entonces, eso es importantísimo y, hasta ahora, es la demanda de los trabajadores, esa es la solicitud y se está cumpliendo, y garantiza además que siga aumentando el ingreso”, afirmó.
Aunque el voto a favor fue respaldado por todas las bancadas, la sesión en la que se discutió estuvo marcada por posicionamientos críticos de la oposición. El senador panista Marko Cortés señaló que “es una reforma tardía” y que representa una simulación; no obstante, afirmó que “en la reducción de las 40 horas, Acción Nacional votará a favor porque es una justicia, aunque sea una justicia a medias para los trabajadores de México”.
Por su parte, la senadora del Partido Revolucionario Institucional, Carolina Viggiano, reprochó que la reforma es “electorera” y aseguró que reducir la jornada laboral a 40 horas sin que el sábado se considere como día inhábil “conduce a que el trabajador pierda un 25 por ciento de prima sabatina, lo que tiene implicaciones en la salud”.
Clemente Castañeda, de Movimiento Ciudadano, sostuvo que el proyecto no atiende las principales demandas de los trabajadores:
“Porque no modifica el principal objetivo de reducir la jornada laboral a 40 horas, que es establecer dos días de descanso. No uno, dos días de descanso. Porque un día no es suficiente para que las personas solventen sus trámites, hagan limpieza, cuiden de los suyos, convivan con sus familias y se recuperen física y mentalmente para seguir trabajando”.
Con su paso al Congreso y la discusión pendiente en la Cámara de Diputados, la reforma avanza entre respaldos unánimes y críticas de fondo. La promesa de las 40 horas está en marcha, pero el debate sobre sus alcances reales —descansos, horas extra y tiempos de aplicación— sigue tambaleándose.
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