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La Catarina de Abraham Fraijo

Los padres de las víctimas de la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, llevan 10 años buscando justicia, después del incendio en el que murieron 25 niñas y 24 niños, y decenas más resultaron con quemaduras. Abraham Fraijo, uno de los padres, relata cómo la pérdida de su hija Emilia lo llevó por caminos nunca imaginados una década atrás

Texto: Ana Cristina Ramos

Fotos: Ximena Natera

A Abraham Fraijo lo abraza su familia mientras se leen los nombres de los 49 niños que murieron en el incendio de la Guarderia ABC; cada nombre es acompañado por un coro: “¡No debió morir!”.

Cuando leen el nombre de su hija: Emilia Fraijo, la cara del padre se contrae, el grito se le ahoga y sus dedos aprietan con más fuerza los zapatitos rosas que carga consigo, aquellos que su hija utilizó por última vez. Hoy se cumplen 10 años de la tragedia y para conmemorarlo, familiares de las víctimas hicieron una serie de actividades de memoria y protesta en la Ciudad de México y Hermosillo, Sonora, donde fue el incendio. La jornada termina una marcha hacia el Zócalo y la proyección del documental ABC, nunca más (2014) frente a Palacio Nacional.

¿Te imaginas a tu hija más grande, cumpliendo 13 años?, se le pregunta a Abraham.

“Es algo que nos ha arrebatado el Estado mexicano, la posibilidad de visualizar a nuestros hijos ya a la edad de 12, 13 años; te digo, sí puedo tener como una idea vaga de lo que pudo haber sido Emilia, pero cuando me preguntan por Emilia mi visión es de una niña despeinada, siempre, toda embarrada de comida o sucia porque le encantaba correr jugar en la tierra, despeinada, contenta, siempre cantando, bailando, es como la veo”.

En el 2009 el incendio en una bodega del gobierno estatal, anexa a las instalaciones infantiles, provocó la muerte de 25 niñas y 24 niños en Sonora, al norte de México. Hasta ahora no hay ninguna autoridad condenada por las negligencias bajo las que operaba el sitio.

Hace 10 años Abraham no se perdía en laberintos mentales imaginando cómo sería su vida ahora. Cuenta que era un obrero normal y corriente que trabajaba para las fuerzas básicas del hombre más rico de México, Carlos Slim, en el área de logística de Telcel, “lo único que me preocupaba era perseguir la chuleta diaria, que en casa hubiera comida… ya sabes, las cosas básicas”.

Antes de que su pequeña muriera en el incendio, Fraijo jamás se había preocupado por conflictos sociales: “a través de su muerte fue como llegué a interesarme en materia de derechos humanos, interesarme en la procuración de justicia, inclusive en la procuración de una ley que pudiera garantizar la no repetición”.

A la fecha, trabaja en la Defensoría de Derechos Humanos de Querétaro, a cargo del Departamento de Personas en Situación de Vulnerabilidad.

Abraham ha aprendido a vivir con el recuerdo de su hija y celebra lo que le regaló: “una niña de tres años, tres meses y catorce días me enseñó a ser un padre, me enseñó a ser un hombre, me enseñó a ser una mejor persona”.

El hombre recuerda el apodo de Emilia: Catarina. Por el disfraz de catarina que usó en el festival de primavera de ese 2009, que le gustó tanto por ser la única niña con un disfraz similar. “Duró como una semana con el traje puesto, era un rollo podérselo quitar, ya se paraba solo el traje… lo dobló, le perdió una antenita y así…”.

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A lo largo de la década, los padres de los niños fallecidos y heridos han luchado para conseguir justicia, sin lograrlo. Ninguno de los dueños de la guardería o algún funcionario de alto rango está en prisión. Esta mañana, se dio a conocer que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) denunció al entonces gobernador Eduardo Bours por la tragedia. Y el presidente López Obrador anunció que se declarará como un día de luto. La bandera se izará a media asta en todas las dependencias públicas y se realizó un simulacro simultáneo en mil 416 guarderías del IMSS a las diez de la mañana.

A partir de las once de la mañana, Abraham junto con una docena de familias más, se reunieron en el Antimonumento ABC, afuera de las oficinas centrales del IMSS en avenida Reforma para conmemorar a los 49 niños muertos y los más de 80 heridos.

Los padres impulsaron la ley 5 de junio que para regular la operación de las guarderías y estancias infantiles.

Los familiares instalaron 25 pares de zapatitos de bebé, réplicas en bronce del calzado de algunos de los niños perdidos en el incendio. Julio Márquez, padre de Julio César, anunció durante la ceremonia que en los próximos meses se harán e instalarán las réplicas restantes.

“Estos son zapatos que gritan memoria y exigen justicia, hoy se cumplen 10 años de un día que nunca debió ser, una tragedia por irresponsabilidad del Estado y la avaricia de los socios de la Guardería ABC”, dijo Julio Márquez.

Entre las diminutas estatuas de bronce, Abraham acomodó con cuidado el par de botitas de su hija Emilia y se acercó al micrófono para dar un pronunciamiento en nombre de decenas de victimas más para exigir al gobierno local y federal que se respeten los antimonumentos, ante los rumores de que se busca reubicarlos.

“Que quede claro que estos esfuerzos de memoria no vienen y no necesitan de ninguna autoridad y ay de la que se atreva a quitarlos, en lugar de gastar recursos en moverlos, deberían de gastarlos en resolver las causas de estos antimonumentos”, dijo.

Al final de la ceremonia, mientras artistas realizan actividades y performances con los asistentes, Fraijo ayuda a retirar el moño negro colocado por el IMSS en la entrada de su instalaciones. “Es una acción vacía, hipócrita por parte de la instancia ante la que dejamos encargados a nuestros hijos”, dice.

La sustituyen por una manta con otro mensaje: “Aquí se esconden los encubridores. Justicia ABC”.

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Ahora cada vez que Abraham ve a su hija adoptiva Marian, piensa también en Emilia.

Carolina Platt, directora del documental ‘La hora de la siesta’, quien convivió con Fraijo en la intimidad de su casa para rodar la película, relata cómo él apenas intentaba ser parte de una nueva familia y tuvo la nueva oportunidad de ser papá.

“Marian, cuando nosotros grabábamos, todavía le decía Abraham, y ahora que los vuelvo a ver pues ya le dice papá, entonces justo cuando estrenamos el documental él la adoptó legalmente”.

Abraham conoció a Lorenia, la madre de Marian, por un post de Facebook, él le había tomado unas fotos a un amigo de ella; se conocieron el mismo día que ella comentó las imágenes.

Hace ocho años no fue tan fácil que Abraham se introdujera en esta nueva vida, tuvo que adaptarse a vivir con tres mujeres, Lorenia, Dania, que tenía 16 años, y la pequeña Marian que tenía 3 años; pero ahora vive con un trabajo que le apasiona y siendo algo que ama: papá.

Si hay algo en lo que el padre ya perdió la esperanza es de ver que se haga justicia ante las instancias mexicanas, su mirada ya está en la Corte Internacional y espera la resolución de la Suprema Corte de Justicia de México como un mero trámite que se tiene que cumplir. Este jueves, sin embargo, los padres se reunirán con el presidente López Obrador en Palacio Nacional.

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‘Nosotros no perdonaremos, no olvidaremos’

Periodista que sueña con pajares de agujas, misterios sin escribir y un mundo por explorar.

Periodista visual especializada en temas de violaciones a derechos humanos, migración y procesos de memoria histórica en la región. Es parte del equipo de Pie de Página desde 2015 y fue editora del periódico gratuito En el Camino hasta 2016. Becaria de la International Women’s Media Foundation, Fundación Gabo y la Universidad Iberoamericana en su programa Prensa y Democracia.

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