Europa, la diferencia y la escucha

10 agosto, 2021

El escuchar “nos manifiesta a la voz del corazón”. Este mensaje contundente del Escuadrón 421 queda después del encuentro de mujeres, disidencias sexuales y personas no binarias ante la falta de escucha y la discriminación, una constante en Europa

Twitter: @Dal_air 

Marijose, otroa del Escuadrón 421, atiende discusión sobre personas no binarias en el encuentro de la Zad, en Notre Dame des Landes, Francia. Foto: Daliri Oropeza]

“La libertad es cuando ya no hay etiquetas”

Mujer Lunar de Rebeca Lane

Quienes participan lo enuncian. Esto es algo histórico: un encuentro de mujeres abierto, por mixidad elegida, a personas no binarias, disidencias sexuales, trans, inter, LGBT, queer. El primero en la geografía de Europa. Y por ser la primera vez, provocó polémica en ciertos diálogos. 

Múltiples disidencias, luchas, contextos y rebeldías de género conviven en un ambiente lúdico y de respeto durante el encuentro “Muchas luchas para vivir, un mismo corazón para luchar” en la Zona A Defender (ZAD) en Notre Dame des Landes, Nantes, Francia.

Esta multitudinaria convivencia adquiere un sentido potente al pensar que está presente Marijose, zapatista otroa, fue la primera en tocar esta geografía y renombró a Europa como Slumil K’ajxemk’op (o Tierra Insumisa). Elloa junto con las mujeres del Escuadrón 421, Yuli, Ximena, Carolina y Lupita, participan con su escucha. No dejan de hacer anotaciones en todos los diálogos y exposiciones. 

Marijose, aún con cubrebocas, expresa con gestos su interés. Es testigoa (vínculo a la crónica) de un debate que resuena hasta que termina el encuentro: las mujeres cis* también deben escuchar a las disidencias, puesto que hay temas que dan por sentado y pueden llegar a ofender o incomodar. Hay dolores de la comunidad no binaria que aún no entienden.

En la mesa redonda nombrada “Brujas” durante el segundo día del encuentro, las mujeres ante el micrófono exponen el daño que ha hecho el patriarcado con la represión a los saberes de las mujeres, algo que enuncian como genocidio de género. Pero la incomodidad de la comunidad disidente vino cuando la expositora sobre la historia el tarot mencionó al cuerpo. 

La activista experta en tarot habla de cómo la inquisición tachó de brujas a las mujeres, quienes procuraban la salud con plantas y además impedían el despojo de tierras. Las quemaban. Paralelamente iban los “conquistadores” (para mi invasores) a descubrir el mundo. 

Una constante en la historia occidental europea: homogeneizar a las personas a nombre de la razón, la monarquía, el estado o la república. Lingüicidios, epistemicidios, discriminación a lo diferente marcan la historia de este continente. Que hablen la misma lengua, que entiendan lo mismo por monarquía o nación y sigan las reglas. Y sino, prohibición, represión, condena o muerte. Han penalizado y desplazado lo diferente al grado de imponer la misma moneda. En Nantes lo vemos con el desplazamiento obligado del Bretón.

Luego, la activista experta en tarot quien también es del equipo organizador, hace referencia a la fuerza de las mujeres que surge desde el vientre.

De pronto la moderadora corta la exposición, asegura que hay incomodidad pero no dice cuál ni de quién. Hay un momento de confusión en la carpa roja. Nadie sabe qué pasó. La moderadora junto con las organizadoras retoman el diálogo poco después. Explican lo que sucedió: hay inconformidad de parte de la comunidad disidente por llevar la exposición a un ángulo biologicista. También hay inconformidad por silenciar de manera abrupta una exposición. 

Continúa la exposición sobre la historia del tarot. Sin embargo, este malestar abre una hora extra de diálogo y por lo menos tres mesas redondas más durante el encuentro. 

Y a Marijose le toca escuchar todo. 

Platico con varias mujeres cis a quienes les parece importante lo que sucedió. Una posibilidad de abrir espacios en donde nos podamos conocer e intercambiar la postura de cada diferencia. Abrir la mente como mujeres cis, que desconocen las opresiones y discriminación que ha pasado la comunidad disidente toda la vida. Y que una explicación sobre el cuerpo no es lo que hace de una mujer o un hombre o unoa u otroa lo que es. 

Es importante entender que aprendemos de los errores y que hacen falta espacios donde nos podamos equivocar sin miedo, enfocando a la reflexión y las acciones de cambio, porque afuera —del encuentro y del activismo— el mundo es hostil, dice una mujer en el micrófono. Ella es originaria de la India, pero que vive en Londres. Porta una playera pro Palestina. Lo dice por lo que sucedió durante la mesa de “Brujas”.

Ahí está Marijose, observa a todas en silencio. Escribe notas cuando la mujer de la India habla en el micrófono. Esa es la relevancia de este espacio. Un lugar donde las diferencias se encuentran. Un lugar donde predomina la escucha. El Escuadrón 421 tiene la misión de escuchar en lo que llega la delegación aérea zapatista. No pueden emitir discursos ni opiniones públicas. 

Parece poco que al final del encuentro Marijose toma el micrófono frente a cientos de mujeres y comunidad no binaria. Espera más de un minuto en silencio para dar su discurso final. Entre el silencio, donde todas las personas esperan su mensaje revolucionario, la observan atentas y se observan entre sí. Escuchan las aves, escuchan los respiros, escuchan los murmullos y los insectos en el momento justo cuando el sol que se oculta entre los frondosos árboles de la ZAD. 

Marijose emite ese mensaje revolucionario: “Muchas gracias”, dice. Es todo. 

De momento cae la emoción revolucionaria ante la expectativa de una convocatoria a levantarse, casi casi. ¿Por qué no dijo algo más? se preguntan muchas. Aunque ese era el verdadero mensaje de rebeldía: escuchar.

No puedo evitar recordar, en este momento de escucha, la memorable marcha de más de 40 mil zapatistas del 2012, un día 21 del mes 12 que, en silencio, subían un pedestal y alzaban un puño. Acción totalmente en silencio. El comunicado de esta marcha dice: 

¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose. Es el del nuestro resurgiendo. El día que fue el día, era noche. Y noche será el día que será el día”.

Escuchar es la clave. La invitación de Marijose es a aprender a escuchar. En la concepción occidental del lenguaje, toda la atención está n la lengua. La escucha quedó fuera de la comunicación. En tojolabal, el lenguaje es ab’al o lengua escuchada  y K’umal o lengua – palabra hablada. Juntas, no una sin la otra.

En la escucha te puedes emparejar con la otroa. El otro. El antropólogo Carlos Lenkersdorf desmenuza  la posibilidad de democracia del consenso, en base al emparejamiento que significa el escuchar en Tojolabal (‘ojjlaj jbájtik) en su libro Aprender a escuchar.. Demuestra cómo a través de la cosmoaudición de esta cultura “escuchar tiene implicaciones profundas, más allá de la percepción auditiva” en donde este acto per se empareja a las personas que se comunican.

Decir emparejar es ponerlas en calidad misma de seres humanos que requieren y brindan atención, de esta manera asegura que escuchar revela realidades escondidas, o muestra modos en que nos reflejamos con las otras personas.

Pero esta debe ser una escucha, mucho más profunda que el oír, o la misma escucha que ejercemos. Nunca nadie nos enseñó a escuchar, se queja el autor al responsabilizar a la misma sociedad de la omisión de esta acción, por ser pasiva y de recepción. Pero solo a través de esa recepción, y la disposición de la persona a recibir, es que puede haber significación propia y de la otra.

El escuchar “nos manifiesta a la voz del corazón”. Al escuchar, son las diferencias lo que nos hace iguales, porque todas somos diferentes. Las claves están en Aprender a escuchar.

Y Marijose esta aquí, escuchando. Para cambiarlo todo.  

*Mujeres cis: mujeres que se identifican su sexualidad con su género.

Botas llenas de Tierra. Tejedora de relatos. Narro sublevaciones, grietas, sanaciones, Pueblos. #CaminamosPreguntando De oficio, periodista. Maestra en Comunicación y cambio social. #Edición #Crónica #Foto #Investigación

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