2 abril, 2025
Hugo Aguilar Ortíz, candidato número 34 a ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, inició su campaña en el pueblo natal de Benito Juárez, para llevar los aportes del México profundo al máximo tribunal
José Luis Sarmiento Gutiérrez
OAXACA. – En México existe una justicia ficticia, muy lejana de la realidad; una justicia muy cara y distante de los criterios de los pueblos y de las comunidades, que no sirve a la sociedad, sentenciaba en tierra de Juárez el candidato número 34 a ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz.
Al iniciar las campañas para la renovación del poder judicial, planteaba acercar la justicia a la realidad, pues la justicia se ha quedado en la forma, en la formalidad, se ha alejado de los pueblos, de las comunidades y de la sociedad; es momento de crear un nuevo sistema, un nuevo modelo, explicaba el abogado Mixteco, originario de San Agustín Tlacotepec, Oaxaca.
“Hoy en día tenemos una Corte cuyos integrantes se niegan a bajarse los salarios y a reducir sus excesos económicos, que ganan en un mes lo que la mayoría no ganamos ni en un año de trabajo; hoy en día tenemos una Corte que emite resoluciones que sólo están en su imaginario y que se resuelven con criterios poco transparentes, que no son acordes con la realidad”.
Después de 170 años –en que Benito Juárez ocupó el cargo de ministro de la Corte–, en su pueblo natal surgía la esperanza de que un indígena de origen humilde, como Hugo Aguilar, pueda ocupar una silla en el máximo Tribunal para representar al México profundo y terminar de una vez por todas con la corrupción y la rapacidad, de “especialistas del derecho” que han servido a los poderes fácticos y a los intereses económicos, un verdadero lastre para el país.
Diversas voces liberales y transformadoras de Oaxaca, acordaban aquí terminar de una vez por todas con el tráfico de influencias, el nepotismo, la inmundicia y la podredumbre que se han esparcido en todos los niveles del poder judicial que –gracias a una reforma constitucional–, por primera vez se va a renovar con la voluntad popular y el voto directo del pueblo.
En la histórica explanada de San Pablo Guelatao, desde muy temprano sonaban Las Chirimías –tambores y flautas que se tocan durante ocasiones especiales en la sierra norte de Oaxaca–; autoridades indígenas de diversas regiones del estado y representantes de diversos sectores sociales acompañaban a Hugo Aguilar al iniciar sus actividades proselitistas.
Colocaban una ofrenda floral en la estatua monumental, realizaban una ceremonia tradicional para purificar la campaña y daban paso al foro sobre pueblos indígenas y Afromexicanos, “el Legado de Benito Juárez García en la construcción del nuevo poder judicial”, convocado por la Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca (UACO) y en el que también participaban candidatas y candidatos a juzgados de distrito y magistraturas.
«Tenemos planteamientos que hemos construido en los últimos años que se deben colocar en la Suprema Corte, señalaba Hugo Aguilar, «tenemos un sistema jurídico construido sobre ficciones que se justifica en preceptos como “el mundo del juez es el mundo de la experiencia”, porque el juez busca la verdad legal aunque esté divorciada de la verdad real. Un juez puede dictar una resolución con base a los expedientes, y si la realidad indica otra cosa, no hay forma de que se acerque a esa realidad.
“Nosotros los indígenas no estábamos en el contenido de ninguna ley, ni siquiera la palabra indígena estaba en ninguna ley y al desconocerse nuestra forma de organización, nuestra cultura y nuestra identidad no había ningún sistema de justicia con pertinencia y los jueces ignoraban la realidad de nuestros pueblos y comunidades”, argumentaba Aguilar Ortiz en presencia del rector de la UACO, Rigoberto Vásquez García.
Ante el presidente municipal de Guelatao, Isaías García Soto, el candidato número 34 a ministro de la SCJN daba a conocer sus planteamientos en materia de justicia pluricultural, justicia humanista, justicia comporometida y cercana al pueblo, justicia real y verdadera, justicia para la igualdad sustantiva y perspectiva de género, justicia con enfoque intercultural y justicia ambiental.
Tenemos una idea clara de lo que tenemos que hacer en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, afirmaba categórico Hugo Aguilar. “Los derechos indígenas que no aprendimos en las aulas, sino en el territorio, en el campo, son los que vamos a impulsar, porque en 170 años no ha llegado un indígena a la Corte con los conocimientos y las aspiraciones de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas”.
El especialista añadía que en el caso se Juárez enfrentaba un país desmembrado y amenazado por la intervención extranjera. Ahora, remataba, “tengan la seguridad que, de llegar a la Corte, tenemos los conocimientos, tenemos los principios y tenemos la experiencia para marcar la diferencia, habrá un antes y un después de la presencia de un indígena en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Agregaba que los ministros, jueces y magistrados, una vez emanados del pueblo, deberán trabajar no únicamente desde las oficinas, sino en contacto permanente con las comunidades, para emitir sentencias y tomar decisiones debidamente fundamentadas, apegadas a la realidad de las y los ciudadanos que llevan décadas reclamando una justicia plena y apegada a la legalidad.
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