Emergencia por covid-19 incrementó vulnerabilidad de la comunidad LGBTIQ+

17 mayo, 2020

Foto: Efraín Tzuc

El 17 de mayo la comunidad LGBTIQ+ del mundo celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, sin embargo, este año la pandemia por covid-19 ha incrementado la vulnerabilidad de esta población.

Texto: Efraín Tzuc

Foto de portada: Efraín Tzuc.

@efra_tzuc

Hace 30 años la Organización Mundial de la Salud retiró la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Desde entonces, cada 17 de mayo en todo el mundo se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, conocido como IDAHOT.

Pero este año la emergencia sanitaria por covid-19 ha recrudecido la vulnerabilidad de las personas LGBTIQ+, especialmente para las y los jóvenes que sufren rechazo en casa por su orientación sexual o identidad de género, las mujeres trans y quienes viven con VIH.

“Para primeros auxilios psicológicos antes de la contingencia, tal vez por mes eran unos tres casos, y ahora con la contingencia estamos teniendo básicamente dos o tres a la semana”, afirma Alfredo Olea, psicólogo de la organización Inspira Cambio, especializada en atención a personas que viven con VIH, particularmente de la comunidad LGBTIQ+.

It gets better México, otra organización que cuenta con un servicio de contención psicológica para jóvenes LGBTIQ+, también ha visto un incremento de más del 500 por ciento en el tráfico de los mensajes que reciben vía Facebook, estima su director Alex Orué.

Incluso el Secretario General de las Naciones Unidades, Antonio Guterres, advirtió que quienes son parte de la diversidad sexual se encuentran en mayor vulnerabilidad a causa del covid-19.

“Además de tener que hacer frente a prejuicios, ataques y asesinatos simplemente por ser quienes son o por aquellos a quienes aman, muchas personas LGBTI se ven ahora enfrentadas a un mayor estigma como resultado del virus, así como a nuevos obstáculos a la hora de buscar atención médica”. 

Antonio Guterres

Rechazo familiar

De acuerdo a la Encuesta sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género 2018, una de cada cuatro personas lesbianas, gay, bisexuales o trans sufrió rechazo por parte de su padre y madre después de compartirles esta información sobre su sexualidad.

Con el inicio de la jornada de sana distancia, hace casi dos meses, la situación empeoró: los casos de expulsión de jóvenes LGBTIQ+ de sus hogares y los reportes de violencia en su contra se incrementaron, de acuerdo a organizaciones y activistas.

“Las primeras dos semanas, recibimos directa o indirectamente 15 casos de jóvenes que habían sido echados de casa. El riesgo de jóvenes LGBTIQ+ de estar en situación de calle de por sí es alto. Y esto se da por el rechazo que pueda haber por las familias en contra de sus orientaciones sexuales o identidades de género. Entonces eso de por sí es alto, la pandemia simplemente le echó gasolina a las crisis que ya teníamos”, reconoce en entrevista Alex Orué, de It gets better.

Yaaj México, otra organización que promueve los derechos humanos, sexuales y reproductivos de la comunidad LGBTIQ+, también ha recibido más solicitudes de jóvenes que piden entrar a su programa de Housing, con el que los vinculan a familias que pueden recibirlos temporalmente.

“Durante el año pasado tuvimos solamente dos usuarios de Housing. Desde que inició la pandemia en una semana tuvimos cuatro. La siguiente se acercaron dos más”, dice en entrevista telefónica Josué Morales, coordinador del grupo de jóvenes de la organización. 

En total, la organización ha recibido entre 12 y 18 peticiones en lo que va de la jornada de sana distancia. Sin embargo, tuvieron que detener el programa porque las familias participantes estaban preocupadas por posibles contagios o viven con personas en mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave a causa de covid-19.

Al norte del país la situación es similar. Karla Arvizo, del Comité de la Diversidad Sexual de Chihuahua. cuenta: “Hace dos meses nos han tocado casos de violencia intrafamiliar hacia personas LGBTIQ+. Ahorita tenemos dos casos de chavitos que sus papás en las llamadas con los novios o con amigos han escuchado que son LGBTIQ+ y se han canalizado con terapeutas”.

“Algunos chicos que habían sufrido violencia física, o también algunas compañeras trabajadoras sexuales que pues ahorita no pueden trabajar, por lo tanto no tienen ingresos, por lo tanto no pueden pagar ya sea su pensión o la renta de su casa, y también se están quedando sin un lugar donde pasar la contingencia. Para ellas y ellos este ‘quédate en casa’ no es nada seguro como para muchos de nosotros sí lo es”.

Lucía Riojas, diputada federal.

Así lo reconoce en entrevista la diputada federal Lucía Riojas, que también ha recibido llamados de ayuda por parte de miembros de esta comunidad durante la pandemia.

Interseccionalidades

Las personas LGBT no son discriminadas sólo por su orientación sexual o identidad de género. Aquellas que viven con VIH sufren una doble discriminación y, debido al distanciamiento social, obstáculos adicionales para continuar con sus tratamientos. Más aún si decidieron no compartir su estatus serológico con su familia.

“En la jornada de sana distancia y de confinamiento, esas personas (LGBTIQ+ que viven con VIH) entran en ese grado de vulnerabilidad aún mayor. Es decir, tienen que resguardar sus expresiones de género, que inventarse excusas para salir por sus medicamentos antirretrovirales, entonces esas personas al estarse escondiendo, al esconder su identidad o su orientación sexual, empiezan a caer en depresión”, asegura Alfredo Olea de Inspira Cambio.

Esto es particularmente grave porque las personas con inmunosupresión, como pueden ser quienes viven con VIH y no reciben tratamiento o llevan varios años con el mismo, están en un riesgo mayor de enfermar gravemente a causa de covid-19.

Mujeres trans, en la primera fila de la vulnerabilidad

La situación que viven las mujeres trans también es preocupante, reconoce en entrevista Kenya Cuevas, directora de la Casa de las Muñecas Tiresias y fundadora del albergue para mujeres trans Paola Buenrostro. “Las mujeres trans no tienen nada. No hay ningún lugar, los albergues de la Ciudad de México no te reciben, en ese sentido que sí está afectando mucho la población trans, muchas de ellas se quedaron sin trabajo, la gran mayoría pues tiene su estética, de eso viven, pagan renta”.

La pieza colectiva «Tzompantli, altar de Flor de Fango», en homenaje y altar de todas las personas víctimas de estos crímenes de odio, ahora en la Casa Hogar Paola Buenrostro. Crédito: Francisco Hueyatl.

Foto 1. La pieza colectiva «Tzompantli, altar de Flor de Fango», en homenaje y altar de todas las personas víctimas de estos crímenes de odio, ahora en la Casa Hogar Paola Buenrostro. Crédito: Francisco Hueyatl.

Para Altagracia Tamayo, del Centro Comunitario de Bienestar Social en Mexicali, un refugio para personas migrantes que recibe también a personas LGBTIQ+, la crisis por covid-19 afecta de igual manera a quienes se dedican al trabajo sexual y a quienes trabajaban en bares gay que cerraron sus puertas ante la emergencia sanitaria, dejando sin empleo a los trabajadores del colectivo LGBTIQ+. Entre estos y las trabajadoras sexuales, Altagracia calcula que son unas 300 personas del colectivo que están siendo afectadas.

Estado rebasado

“Por supuesto que estamos consientes de que el apoyo del gobierno, del Estado no ha sido suficiente para la comunidad. Es una comunidad que ha sido históricamente marginada, discriminada, etcétera”, lamenta la diputada Riojas.

Tan solo durante el primer año del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, al menos 117 personas LGBTIQ+ fueron víctimas de crímenes de odio, según el último informe de la organización Letra S.

La pandemia por covid-19 más bien ha expuesto las condiciones de riesgo y discriminación que ya atravesaban las personas LGBTIQ+, y que habían sido relegadas por los gobiernos federal y estatales.

Para Orué con la emergencia sanitaria el gobierno está enfocada a “apagar fuegos” para tratar de salvar el mayor número de vidas. Esto, explica, provocó que el gobierno esté desbordado, y ahora sea prácticamente imposible resolver problemas estructurales que afectaban a la comunidad LGBT desde antes de la pandemia, y que se han agudizado a partir de ella.

Pese a las alertas de las organizaciones y activistas, el Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (Conapred) no ha recibido ninguna queja por discriminación a personas de la diversidad sexual. En entrevista, Roberto Zedillo, vocero de la Institución, afirma que han mantenido un contacto directo con más 300 organizaciones de la sociedad civil en todo el país para conocer el pulso de la situación, además estar en comunicación con la Secretaría de Salud, que desde 2016 cuenta con un protocolo para la atención sin discriminación de personas LGBTIQ+.

Pero la realidad que viven día a día las organizaciones dan cuenta de escenarios adversos para la comunidad.

“Hemos identificado muchos casos de jóvenes que incluso están renunciando a su tratamiento retrovirales por este temor de abrir su diagnóstico en casa. Y esto complica la situación, tratamos de brindar apoyo enviando medicamentos por paquetería, de tal forma en la que no sus familiares no lo vean pero tampoco tenemos una buena noción de cuánto tiempo podamos o en qué momento se sigan duplicando los números de jóvenes que se acercan con esta situación”, dice por teléfono Josué Morales, de Yaaj México. 

Refugios

La llegada del coronavirus a México puso en alerta a las organizaciones que apoyan y defienden a la comunidad LGBTIQ+. Con el incremento de jóvenes que eran echados de casa en plena contingencia, la necesidad de espacios seguros para las personas LGBTIQ+ sin hogar pasó a ser urgente.

“La Casa Hogar Paola Buenrostro, que era un proyecto que se venía planeando desde hace un año, pues se nos hizo entrega del inmueble el 14 de diciembre del año pasado. Nosotros teníamos planeado habilitarlo durante un año e inaugurarlo en enero. En ese sentido pues íbamos a ir con calma pero la pandemia nos orilló a tenerlo que inaugurar de manera inmediata”, cuenta Kenya Cuevas, su fundadora.

Sin sillas, platos ni cobijas el equpipo de la Casa Hogar decidií echarla a andar hace mes y medio, mientras iban buscando donaciones. Ahora ya tiene más cara de refugio: entre un comedor improvisado con tablones, una biblioteca que aún tiene regados libros en el suelo y seis literas de las nueve que esperan tener, el refugio ya es habitado por 15 mujeres trans de entre 24 y 50 años. Kenya planea que el espacio pueda albergar a 27 chicas cuando esté operando al 100 por ciento.

Con la misma urgencia la Red Mexicana de Jóvenes y Adolescentes con VIH, el Centro de Investigación, Diversidad e Incidencia, Diversidad 360 y la organización Ahora, montaron en un tiempo récord de una semana otro refugio para personas LGBTIQ+ sin hogar, también en la Ciudad de México, la Casa Frida.

“Ha sido un trabajo bien exhaustivo precisamente porque tenemos que seguir informándonos, ahí unos temas que no sabíamos o que teníamos una vaga idea y que tuvimos que profundizar. Pero saber que el día de hoy esto ya tienen cuerpo, tiene cara, y precisamente en unos momentos va a tener alma, va a ser yo creo que la cereza del pastel que estábamos esperando”, dice emocionado Iván Cruz, coordinador de comunicación de la Red Mexicana de Jóvenes y Adolescentes con VIH.

La Casa Frida tiene capacidad para 15 personas y, desde el pasado miércoles, era el hogar de cinco personas LGBTIQ+.

“Ha sido un proceso súper pesado, en el sentido de que pues hemos tenido que levantar esto en un sentido de urgencia. Las personas que llegan acá tienen historias cargadas de muchas cosas (…), por ejemplo, hay gente migrante que estaba de paso acá cuando les agarró la pandemia, y no  han podido moverse y no tienen hogar y no están ni aquí ni allá, ni en ningún lado, y pues aquí encuentran un hogar donde estar y a nosotros nos hace muy felices poder recibirlos y tener ahorita la oportunidad y por lo tanto también la responsabilidad de apoyar a la comunidad a la que pertenecemos”, menciona la diputada Riojas.

La Casa Frida abrió sus puestas en menos de una semana. Actualmente alberga a 5 personas LGBT. Foto: Cuenta de Twitter Casa Frida.

Otras organizaciones, como Uniones Diversas de Jalisco, también se han preparado para la posible necesidad de espacios seguros para su comunidad. Su presidenta, Fascinación Jiménez, habla de la iniciativa que planearon junto con su voluntariado para atender estos casos:

“Son casas puentes, (…) algunos (del voluntariado) tienen la posibilidad de recibir temporalmente a personas que puedan ser desplazadas, violentadas en sus domicilios por su orientación sexual”.

Sin embargo, Jiménez acusa que han pedido al gobierno estatal un espacio que funja como centro de justicia y albergue para personas LGBTIQ+. Lo han pedido hasta el cansancio y no ha sido escuchados.

Como Uniones Diversas, el Comité de la Diversidad Sexual de Chihuahua también ha impulsado la creación de un refugio para la comunidad. Karla Arvizo cuenta que “hace unos meses presentamos un proyecto para una casa. Una tipo casa hogar para personas LGBTIQ+ adultos mayores y personas que corren de sus casas, para que tengan donde pasar la noche. Desafortunadamente nunca nos han tomado en cuenta”. 

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