El Último Baile, los héroes regresan

24 julio, 2020

Tomado del trailer de la serie.

Hoy tenemos héroes deportivos cuyos éxitos y mejores lances pueden mirarse múltiples veces en nuestros dispositivos móviles. Sin embargo se diluyen rápidamente, pues nunca como ahora el consumo de contenidos tiene un vértigo tal que los hace efímeros 

Texto: Ricardo Olayo

Permanecen en la memoria colectiva los más grandes atletas o aquellos que tuvieron una prolongada exposición. Ahí se ubica el personaje central de El Último Baile: Michael Jordan (MJ).

La serie, disponible en Netflix, aborda tres etapas de los Bulls de Chicago, la  construcción, reconstrucción y destrucción (para muchos prematura) del gran equipo campeón de basquetbol de los años noventa.

Gracias a esta emisión, los Toros de Chicago, más de 25 años después de sus legendarios triunfos, nuevamente son endiosados, y esa es la magia de la serie: el pasado se disfruta en el presente.

¿Qué los animaba a competir con tal adrenalina? ¿Cuál era su reto personal? 

Jordan responde -con muecas de reto incluidas-, mirando en una tableta lo que otros jugadores opinan de él y de su estilo de juego. MJ pertenece al círculo de deportistas que en la serie repite lo que identificó como un patrón: está obsesionado con él mismo por ganar.

El triunfo lo reivindica. Para los espectadores en la tribuna su juego es miel, para sus compañeros novatos o su familia puede ser otra historia. Pero, por qué jugaba así Jordan, porque hay miles de espectadores en el estadio o viéndome en la televisión y no puedo fallarles, respondía.

Y es que ¿de qué otra forma se obtiene el éxito? 

Algunos dirán -con entusiasmo de coaching de siglo XXI- que con dedicación se forjan los ganadores. Pero Jordan, ubicado en la última década del siglo pasado, aplica métodos de motivación / intimidación que hacen pensar que en el deporte, como en la guerra y en el amor, todo se vale.

Más de veinte años después, compañeros y adversarios de Jordan son entrevistados para cuestionarlo o ensalzarlo, porque el valor de esta docuserie es que hay tiempo propicio para contar historias reales y más si se trata de recuperar bios exitosas y polémicas. 

Es el caso de El Último Baile con MJ y su grupo: Phil Jackson (entrenador zen), Scottie Pipen (subestimado y puesto en rebeldía en su propio equipo), Denis Rodman (irredento trasnochador), Steve Kerr (muchos años después glorioso entrenador ganador en los Warriors de Golden State), Horace Grant (futuro rival cuando los árbitros permitían un basquet realmente rudo), y muchos más. 

Si queremos creer en los héroes, hay muchos, en particular MJ, quien enternece y enciende el ánimo al verlo en el piso llorar con su primer trofeo de campeón en la mano. Hoy que todo es más volátil hay que preguntarse cuántos y qué jugadores tendrían el privilegio de ser contemplados y seguidos por las cámaras durante años como aquellos héroes de los noventa.

¿Qué más tiene la docuserie El Último Baile?

Nos recuerda como el basquetbol se disparó como deporte global, con un Michael Jordan a la cabeza del Dream Team (cuántas veces, cuántos años hemos usado esa frase en diferentes contextos), el cual se conformó para la Olimpiada de Barcelona en 1992. 

Aquel fue el momento en el que la NBA (National Basketball Asociation) alcanzó la máxima visibilidad en el mundo y aceleró una industria millonaria que hoy ya conocen las nuevas generaciones. De esa oleada surgen por ejemplo los tenis Air Jordan y el logo que los identifica: la silueta del astro brincando rumbo al enceste.

En 1984, en su temporada de novato, Jordan se preparaba para firmar contrato con Adidas, como lo hacían las estrellas de la NBA, pero su madre le pidió considerar a Nike y fue la marca de la palomita quien lo consiguió.

Los primeros tenis de color blanco con palomita roja con los que MJ debutó se vendieron, 30 años después, en más de 71 mil dólares; a lo largo de la historia la merchandise icónica del jugador ha generado millones de dólares. 

Jordan fue y es una marca rentable. Y polémica. En la serie, el propio Barack Obama destaca y cuestiona el papel de MJ ante la comunidad afroamericana en Chicago, ciudad de donde salió Obama para ser presidente en Estados Unidos.

El jugador tenía el poder de vetar a otro para una Olimpiada, de retar a sus compañeros, proclive a las apuestas que lo llevaron a afrontar la etapa de mayor presión en su carrera, que coincidió con la muerte de su padre, situaciones que lo llevaron a retirarse, luego jugar béisbol y regresar para reconstruir a los Bulls. Esa historia como dirían hoy sí es épica y de un crack.

Según los especialistas, en basquetbol Kobe Bryant compite en calidad con  Jordan (hoy muchos también mencionan al gran jugador en activo Lebrón James). Sí, el mismo Kobe que en enero de 2020 falleció con su hija al estrellarse la aeronave en que viajaban. Jordan y Kobe alcanzaron a enfrentarse en la cancha por un breve lapso; siempre mantuvieron una gran relación, queda en el recuerdo las palabras de Jordan en el homenaje póstumo, conmovido hasta las lágrimas. 

Jordan participó en la película Space Jam y ahora, 30 años después, Lebrón James prepara Space Jam 2 (igual con Bugs Bunny, programada para estrenarse el 16 de julio de 2021, si nada lo impide). Kobe Bryant ganó un Oscar al mejor cortometraje animado en 2018 con Dear Basketball elaborado a partir de un poema que escribió en 2006 al retirarse de las canchas. Comparto el link del cortometraje al final de este texto.

No hay duda que el deporte vende y los 10 capítulos de El último baile valen cada gota de sudor y lágrimas que aparecen en escena, son un banquete de imágenes con un magnífico juego del tiempo que se va cerrando hasta culminar en el año clave en que se despeja la duda sobre si los reconstruidos Bulls podrán ganar su sexto campeonato, y hacerlo por segunda vez con tres campeonatos en fila, antes de desintegrarse por decisión del gerente del equipo, Jerry Krause, uno de los villanos de la historia.

Personajes de carne y hueso como esos héroes siempre serán atractivos. Y por ello son admirados. En México, guardada la distancia pero conservando el espíritu deportivo, está en puerta el estreno de un documental sobre Jorge Campos, portero multicolor de la selección nacional de fútbol, elegido para diferentes encuentros entre lo mejor del mundo. Inmortal es el título de la bioserie. Y es que ver a quienes han triunfado no es consumo de pasado, sino historia.

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