El grito de la policía comunitaria

17 septiembre, 2020

La misma noche que se conmemoraba el Grito de la Independencia, la comunidad de Cuanacaxtitlán se organizó en una asamblea para decidir cómo protegerse. Así nació la que 25 años después es reconocida en la región como Policía Comunitaria

Texto y fotos: Kau Sirenio

CUANACAXTITLÁN.- Cuando nació la policía comunitaria en Cuanacaxtitlán, Guerrero, la población vivía aterrorizada por la violencia que subía en espiral. Ese día no hubo el tradicional Grito de la Independencia, en vez de la música de viento y danza de apaches, hombres y mujeres construían su seguridad comunitaria; 25 años después se volvió a suspender la fiesta mexicana, ahora por la contingencia de la covid-19.

La asamblea que concluyó con la primera semilla de la policía comunitaria empezó dos días antes, justo el 13 de septiembre de 1995, porque en la carretera Yoloxochitl-Cuanacaxtitlán, municipio de San Luis Acatlán, hombres armados asaltaron a Francisco Ricardo y lo hirieron en el brazo izquierdo. Ese día, los pobladores de Cuana se armaron con escopetas y machetes para peinar el área donde ocurrió el asalto. 

El operativo tuvo éxito: detuvieron a los asaltantes y los entregaron al Ministerio Público en la cabecera municipal, pero al siguiente día, el 14 de septiembre, el juez de primera instancia lo liberó bajo fianza. 

Este hecho indignó a la población, que al día siguiente, es decir, el 15 de septiembre, organizaron una asamblea para tratar el asunto y de ahí surgió la idea de crear su propia seguridad.

En ese año, con Filemón López García, como comisario ejidal o presidente de bienes ejidales de Cuanacaxtitlán, denunció se había disparado la ola de violencia. De enero de 1994 a septiembre de 1995 hubo 120 asesinatos, y en la carretera se registraba de cinco a ocho asaltos, diario. 

“Los asaltos en el camino se daban todos los días, ellos estaban ahí apostados, esperando que pasáramos; muchas mujeres fueron violadas; los ganaderos tuvieron pérdidas económicas; había abigeato; también hubo muertos en la carretera. En los primeros operativos que la PAC (Policía Auxiliar de Camino) realizaba en la carretera Cuana-Yolo, los detenidos fueron puestos a disposición de la Agencia de Ministerio Público, pero al pagar la fianza en el juzgado, los ‘malhechores’, como les dicen acá en la costa, quedaban en libertad”, recuerda Filemón López García, fundador de la Policía Auxiliar de Camino, que después se llamó Policía Comunitaria en la región.

La violencia en ese camino obligó a las personas a no viajar a San Luis Acatlán a comprar, porque los asaltantes violaban a las mujeres. Incluso asesinaron a una niña e hirieron a 10 personas que transitaba esta vía. 

Al principio de 1995, la entonces policía judicial asesinó a un profesor en pleno centro de la comunidad; además, establecieron sus propios retenes para detener a indígenas para extorsionarlos. En junio del mismo año, los asambleístas acordaron solicitar la presencia de militares. 

Semanas después de la asamblea, llegó un destacamento militar y se instalaron al sur de Cuanacaxtitlán, al siguiente día, en un retén militar improvisado en la orilla de la comunidad, detuvieron a medio centenar de campesinos para sembrarles droga y acusarlos por delitos contra la salud. Por la indignación que les provocaron estos abusos, los pobladores pidieron que los soldados se retiraran del pueblo.

–Hicimos muchas gestiones – recuerda López García–. Vistamos a las autoridades militares y civiles del estado, pero nadie nos hizo caso. Recuerdo que diario había muerto en el pueblo; nos dimos cuenta de que estábamos secuestrados por la delincuencia. Y el gobierno que no nos hacía caso. Era como estar muerto en vida, porque no podíamos ir a San Luis Acatlán a comprar. Por eso decidimos convocar una asamblea el 15 de septiembre.

Ese 15 de septiembre, Filemón López García dirigió la asamblea comunitaria acompañado de los señores principales y el comisario municipal. Por primera vez en la asamblea la participación de las mujeres fue muy concurrida. 

“Una vez que se instaló la asamblea y se dio lectura de la convocatoria, el único punto a tratar era la inseguridad. Vino el debate y después las propuestas de cómo nos íbamos a organizar, los que fuimos del grupo de la defensa rural pensamos en pedir a los militares que nos regresaran las armas que tuvimos, hasta antes de los 70”, explica López García. 

Los vecinos de esta comunidad cuentan que con la dotación del ejido de Cuanacaxtitlán el 22 de junio de 1939, el general Lázaro Cárdenas entregó armas de bajo calibre a los ejidatarios para cuidarse de los caciques hacendados que buscaban recuperar la tierra que les fue entregada a los campesinos Ñuu Savi (mixteco), sin embargo, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) desarmó a los ejidatarios ante el temor de que se sumaran a las guerrillas de Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas. 

Así fue como esta población se quedó sin resguardo de la defensa rural y bajo fuego por la violencia que imperaba en la región. De esa experiencia Ulises Aldama Hernández, Procopio Francisco Clemente y Filemón López García plantearon la necesidad de recuperar las armas para enfrentar la inseguridad, petición que fue rechazada por la Sedena. 

Después de las propuestas planteada en la asamblea comunitaria por los concejales de la comunidad definieron que su cuerpo seguridad estaría integrada por 10 voluntarios que fueron propuestos en la asamblea. 

Su denominación inicial fue: Policía Auxiliar de Camino, porque su función consistía en reguardar el camino de Cuanacaxtitlán a San Luis Acatlán, además de cuidar el ejido para impedir la tala clandestina de madera. 

El primer grupo de PAC lo integraron Francisco Félix García y Ángel Roberto Crescencio como comandantes. Además, nombraron a Micaela Emiliano Justo, María Aldama García, Elsa Aldama Garzón y María Pioquinto Ortega para la comisión de cuatro mujeres que recabaron firmas de apoyo y cooperación en la comunidad para alimentación de los policías voluntarios. 

14 aniversario de la policía comunitaria en Marquelia.

–En la Comunitaria estamos ejerciendo un derecho que le fue arrebatado al pueblo –dijo Asunción Ponce Ramos, titular de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), que es el órgano máximo de este sistema de seguridad, el 15 de octubre de 2010, al celebrase el 15 aniversario de la Policía Comunitaria, en San Luis Acatlán–. Queremos que se devuelva ese poder de los pueblos. La Comunitaria opera por la participación de la gente; su fuerza no radica en las armas. 

La PAC, nació sin el grito de la fiesta patria por la inseguridad que los pobladores sufrían, 25 años después tampoco celebraron porque la pandemia de la covid-19 impidió aglomeración. La creación de esta policía auxiliar de camino redujo en un 90 por ciento el alto índice de criminalidad en el camino, que antes del 15 de septiembre de ese año era intransitables.

Periodista ñuu savi originario de la Costa Chica de Guerrero. Fue reportero del periódico El Sur de Acapulco y La Jornada Guerrero, locutor de programa bilingüe Tatyi Savi (voz de la lluvia) en Radio y Televisión de Guerrero y Radio Universidad Autónoma de Guerrero XEUAG en lengua tu’un savi. Actualmente es reportero del semanario Trinchera.

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