El fogón de Múuch’ Xíinbal

17 enero, 2023

A cinco años del nacimiento de la Asamblea de defensores del territorio maya Múuch’ Xíinbal, sus integrantes dan cuenta de la importancia de sus Talleres de Formación Política Comunitaria. En entrevista, la fotógrafa Haizel de la Cruz explica que las tres piedras del fogón de Múuch’ Xíinbal son la identidad, la lengua y el territorio.

Twitter: @Dal_air 

Fotos por Haizel de la Cruz / @Haizeldelacruzm 

Personas mayas de diferentes comunidades asisten a los Talleres de Formación Política Comunitaria de la Asamblea de defensores del territorio maya Múuch’ Xíinbal. Haizel de la Cruz documentó este taller. Es fotógrafa originaria de Ticul, Yucatán. Participa en Múuch’ Xíinbal desde que inició el proceso organizativo en enero del 2018.

Hace 5 años todavía no se escuchaba del Tren Maya. En aquella reunión inicial, 25 comunidades presentes decidieron conformar la asamblea Múuch’ Xíinbal ante las diversas preocupaciones por el territorio de tres estados, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. 

Después de un diálogo sobre granjas de puercos, eólicas, urbanización, turismo, escasez de agua, menonitas, entre otras, acordaron no constituirla como organización, pero si mantenerla y nutrirla para luchar por la tierra y por la vida. Sin fines religiosos o partidistas. Nace mientras la vocera del Concejo Indígena de Gobierno, Marichuy recorre todo el país. 

“Nos convocamos un 13 de enero del 2018 en la ciudad de Mérida y ahí entre varios, fueron 25 comunidades de la península, se acordó que una medida para la protección del territorio era organizarnos como una asamblea, pero que esta asamblea no tenga registros.Decidimos que no íbamos a tener registro, que vamos a hacer una asamblea de pueblos somos comunidades afectadas. No somos acompañantes de comunidades, somos las comunidades afectadas que estamos luchando y estamos luchando por la vida”, describe Haizel. 

Haizel es hija de mayas alfareros, aprendió a moldear el barro desde niña. Le gusta, pero encontró en la fotografía otra de sus pasiones. O tal vez la fotografía la encontró a ella, y desde entonces no se han separado. Ahora documenta los atropellos de megaproyectos y las actividades de la asamblea, aunque cuando la fotografía la encontró fue por la muerte de una ceiba. 

Ella fotografió con su teléfono el modo cruel en que una persona taló una ceiba, intentó de todos modos, con hacha, motosierra y hasta quemándola con basura para arrancarla de la tierra. Haizel publicó estas fotos junto a un poema de Pedro Uc, poeta maya y luchador social que escribió por la muerte de la ceiba. Desde entonces, la sensibilidad de Haizel retrata las problemáticas de las comunidades mayas.

“La idea era no vender, ni rentar la tierra a ninguna de estas empresas. Que como comunidades vamos a proteger el territorio que nos heredaron nuestras abuelas y abuelos, y es así es como surge la asamblea. Pero en realidad, muchos de los de nuestros integrantes ya tenían un largo caminar en los procesos de defensa del territorio”, cuenta Haizel sobre el inicio de la asamblea de defensores del territorio maya llamada Múuch’ Xíinbal que significa “caminamos juntos”.

Múuch’ Xíinbal implementó el Taller de Formación Política Comunitaria ante la necesidad de informarse sobre los megaproyectos, comunicarlo y capacitar a las personas para que compartieran en sus propias comunidades lo que sucede en la península. 

Gracias a estos talleres, varios jóvenes han frenado la venta de tierras y han concientizado a sus comunidades. Los talleres son abiertos para cualquier persona, aunque la participación de los jóvenes ha sido estratégico para lograr comunicar las problemáticas y fomentar la lengua maya. Haizel cuenta: 

“Nosotros hacemos unos talleres fijos cada mes. Donde vienen personas de diversas comunidades, estamos alrededor. No tenemos un número fijo de personas, pero somos alrededor como de 20 comunidades que venimos a los talleres mayormente son jóvenes”.

En el programa de No-Radio Múuch’ Xíinbal, la asamblea afirma que con estos talleres de formación “participamos en el espacio de reflexión sobre nuestra identidad y territorio con la mirada puesta en posibilidades de cuidar nuestra memoria y nuestro pensamiento frente a la invasión extractivista de los megaproyectos y del desarrollismo neoliberal de la 4T. Celebramos también más de un año de este espacio, que hoy en día nos ha llenado de mucha alegría pues hemos logrado blindar nuestros ejidos de amenazas. Seguimos caminando juntos y juntas”.

Haizel describe el tipo de diálogos que tienen, reflexionar sobre la lucha por la tierra, por el agua, pero también la espiritualidad maya, analizar lecturas de Canek, o de Tratados internacionales como el 169 de la OIT, sobre el desplazamiento de su propia cultura y las identidades. Y también atienden las emergencias:

“Tocamos temas con más urgencia como por ejemplo, si hay algún empresa que llegó pues averiguamos sobre esa empresa les decimos qué cosas se pueden hacer para pedirles información, qué tipo de información se les tiene que pedir como se les tiene que que enfrentar a estos a estas personas que van llegando en las comunidades de fuera. También para para fortalecer a las comunidades en los procesos”, cuenta Haizel. 

“Nosotros hemos perdido esa identidad [maya] por diversos mecanismos, que se van dando desde la televisión, la educación, la urbanización,  los megaproyectos. Este propagandismo del progreso que ha llegado. Pues falta tocar otra vez tierra, al tocar, tocar la memoria, pincharles la memoria. 

“Porque es curioso cómo aquí en los talleres, por ejemplo, cuando hablamos de temas de identidad, cuando hablamos de lo que nuestros abuelos nos dicen, cuando recordamos las palabras de nuestros abuelas se va a dar muy una conexión y se nos va a abrir otra vez como esa vinculación que tenemos con la naturaleza. Es una relación de comunión con ella y pues nos damos cuenta de la importancia que tenemos como pueblo maya, el vivir comunitariamente. 

“Cuando nosotros decimos comunitariamente no estamos hablando de nosotros solos como seres humanos. Estamos hablando también de de esta relación que tenemos con nosotros seres con la piedra, con los árboles, con el agua, con los pájaros, con la lluvia, con las estrellas, con con los seres que Occidente ha llamado espíritus, inclusive espectros. Son nuestros abuelos, son nuestros familiares. Y cuando decimos comunidad nos referimos a todo esto que habita en el territorio”.

Cuando Haizel habla de “pinchar la memoria”, pienso en su capacidad de expresión basada en imágenes y vi perfectamente cómo se rompen esas burbujas que provocan desmemoria, que desligan a las personas de sus raíces, de sus comunidades, de su historia. Que no miren su tierra, que no la amen, que no la defiendan. Pienso en la Comunicación como posibilidad de dar pinchazos. Pienso en los pinchazos que puede dar el periodismo.

“La alegría que tenemos es que estos chavos que están viniendo a los talleres también se están organizando con su comunidad y ellos empiezan a hacer talleres. Luego empiezan a hacer también festivales culturales, empiezan a organizarse con su comunidad. Entonces se van abriendo más los procesos en las comunidades”, Haizel ha retratado todo este proceso. Recuerda que como asamblea han logrado frenar varios megaproyectos eólicos en Yucatán.

¿En dónde está el fogón de Múuch’ Xíinbal?, le pregunto a Haizel. El fogón tiene un rol muy especial en la convivencia de las familias mayas, es un punto de reunión.

“El fogón está en cada hombre y en cada mujer que luchan. El fogón de la asamblea es el territorio, la identidad y la lengua, son las tres piedras de nuestro fogón. No vamos a dejar que el fuego se apague tenemos que seguir con esa palabra viva con esa palabra de fuego que nos ha sido encomendada por nuestros abuelos y abuelas”, dice Haizel.

Como los talleres de formación política o el programa de No-Radio, la asamblea emprende diversos modos de lucha por la tierra en su recorrido por el tiempo.  

Por el quinto aniversario de la asamblea, en su programa de No-Radio recuerdan el proceso legal que han llevado a cabo respecto del megaproyecto de Tren Maya.

En enero del 2021, Múuch’ Xíinbal inició un juicio de amparo contra el Tren Maya por las violaciones al derecho al medio ambiente sano y el derecho a la consulta. El Juzgado Cuarto de Distrito concedió la suspensión definitiva y ordenó a la Semarnat dejar sin efectos la Manifestación de Impacto Ambiental y detener las obras de la fase 1. 

En abril de ese mismo año Fonatur y Semarnat lo impugnaron y lograron que el Tribunal revocara y negara la suspensión al Tren Maya, pero en el recurso de Semarnat ordenó paralizar las obras.

“Las dos resoluciones generaron una contradicción en el juicio”, describe la asamblea, por lo cual Fonatur presentó una solicitud de aclaración. El pasado 25 de marzo del 2022, el Tribunal Colegiado decidió que entre las dos resoluciones, predomina la negativa de suspender el proyecto. 

“Con esto, dio luz verde para que las obras del proyecto Tren Maya continúe. Con esto confirmamos que el poder judicial en este país está sometido al Poder Ejecutivo”, dice la asamblea en el programa de No-Radio.

“El tren está despojando está está viendo un despojo brutal las inmobiliarias. Han estado llegando antes había inmobiliarias, pero con el anuncio de la llegada de un tren esto se disparó de hecho aquí por donde estoy viviendo casi toda la costa. Está cedida a las inmobiliarias, o sea, y con mentiras y engaños los han despojado de de casi toda la costa”, dice la joven fotógrafa maya con preocupación.  

Múuch’ Xíinbal publicó un decálogo de por qué el megaproyecto llamado “Tren Maya” no es maya, el cual realizaron en la conmemoración de su quinto aniversario. 

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