Cuando el oleaje nos alcance

[vc_row][vc_column][vc_single_image image=»14835″ img_size=»1200×800″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Cuando el oleaje nos alcance

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

En las playas de las costas del Caribe y Golfo de México la erosión costera se acelera cada vez más y no es cuestión de esperar a que se cumplan los escenarios de largo plazo del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC): la destrucción avanza.

En Tabasco y Campeche hay costas sin playa, carreteras, faros y hasta escuelas y camposantos devorados por el mar; en Yucatán, casas de playa con paredes que reciben el impacto del oleaje; en Cancún, Quintana Roo, hoteles con bañistas que tienen apenas 20 metros de arena entre la alberca y el agua de mar.

Víctimas dan cuenta de la incertidumbre en la que viven ante los avances erosión, y por otra parte, científicos ventilan datos sobre los impactos recientes de este fenómeno, pero dicen ser desoídos.

Texto y fotos: Carlos Marí

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Capítulos

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][evo_post_grid style=»style16″ element_ajax_id=»3330515″ order_by=»asc» query_source=»by-category» cat=»1640″][/vc_column][/vc_row]