Con ‘flashmob’ exigen atención de CNDH

3 marzo, 2021

Lukas Avendaño realizó un flashmob afuera de la CNDH como un llamado de atención para que las instituciones encargadas de acompañar la demanda de justicia de las personas que fueron víctimas hagan su trabajo. En su caso, hace dos años acudió a este organismo a solicitar su acompañamiento por la desaparición de su hermano Bruno, y a la fecha no hay respuesta

Texto: Daniela Rea

Fotos: María Ruiz

CIUDAD DE MÉXICO.- Un grupo de personas vestidas con trajes forenses extendieron una lona de varios metros de longitud afuera de las instalaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, donde exigía justicia para Bruno Avendaño, un marino desaparecido el 10 de mayo del 2018 en Tehuantepec, Oaxaca.

El flashmob duró apenas unos minutos, pero generó que autoridades del organismo salieran a reportar el incidente y a preguntar si querían ingresar una queja. Lukas Avendaño, antropólogo y artista, que encabezaba la protesta, diría después que su respuesta, su postura, estaba en la acción misma. No se necesitaban más palabras y, sobre todo, no se necesitaba una queja más. Él mismo había acudido dos años antes a este organismo a solicitar su acompañamiento en la búsqueda de justicia por la desaparición y posterior asesinato de su hermano Bruno.

En diciembre del año pasado los restos de Bruno fueron identificados y entregados a su familia.

“A las autoridades al parecer les es más fácil entregarles a los familiares cuerpos o huesos antes que hacer su trabajo”, dice Lukas. “O consideran que con eso ya cumplieron con su función. Es necesario hacer evidente, hay demasiada evidencia que no están haciendo su trabajo, pero hay que buscar otras formas para hacerles ver que lo que están haciendo son malas prácticas. Decirles que no están haciendo esto bien y siguen habiendo eso problemas sobre todo en provincia”.

El 1 junio del 2018 Lukas Avendalo acudió a la CNDH y de manera simultánea a la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca. Presentó ante ambos organismos una queja en contra de la Vicefiscalía Regional del Istmo de Tehuantepec de la Fiscalía General de Justicia de Oaxaca por no haber aplicado el protocolo homologado de la búsqueda de personas desaparecidas; por no apegarse a la Ley general de búsqueda de personas desaparecidas, dilación en integrar el expediente de la búsqueda y, por ende, la aquiescencia (y por lo tanto responsabilidad de desaparición forzada).

La CNDH le respondió que no era de su jurisdicción por tratarse de una autoridad local y la Defensoría de Oaxaca no respondió a su queja. Lukas Avendaño volvió el 19 de febrero de 2020 a la CNDH para poner una queja ahora contra la Defensoría de Oaxaca e involucrar así a la CNDH.

El colectivo que acompaña a la familia Avendaño también es un espacio pedagógico de activismos.

“La Defensoría no hizo su trabajo, y ahora pido que lo haga la CNDH”, señaló Lukas. “Además solicité a Rosario Piedra Ibarra (presidenta de la CNDH) que que inste a las autoridades de la FGR para esclarecer la desaparición y el posterior homicidio de mi hermano”.

­–Es como si tuvieras que defenderte de quien se supone está ahí para defenderte–,se le comenta a Lukas.

–Una máxima del derecho es que lo accesorio sigue a lo principal, es decir, toda responsabilidad se concatena a partir del hecho delictivo principal. Pero acá sucede a la inversa, aquí lo principal se vuelve lo accesorio, aquí lo principal ya no es ni judicializar, ni buscar; aquí lo accesorio se vuelve lo principal, que es luchar para que los funcionarios resarzan el daño del trabajo que no han hecho.

Contagiar la posibilidad

Lukas fue acompañado por un grupo de amigues, activistes libertaries que se han sumado de varias luchas, desde la huelga de la UNAM a la APPO. Desde la desaparición forzada de Bruno han sostenido y cobijado la exigencia de justicia de la familia.

Cuando terminó el flashmob se reunieron para conversar sobre el significado de la acción. Estas son algunas cosas que se comentaron en la mesa:

Preparativos previos al flashmob.

“Cuando ya somos un colectivo y empezamos a caminar, se contagia, el poder, la sensación de que sí es posible”; “¿Por qué tenemos que estar aquí parados? Es frustrante tener que estar accionando, porque tendría que ser como básico que las autoridades hagan su trabajo, no puede desaparecer una persona y que no pase nada”; “Un señor se paró junto a nosotros y ayudó a agarrar la lona cuando se enredó, eso se me hizo súper chido, como que estaba teniendo efecto la protesta”; “Me sentí valiente y con mucha fuerza estar ahí, me sentí conmovido”.

Lukas, con una especie de don didáctico, respondió a sus compañeres que la organización es importante para que el gobierno no encuentre fisuras de vulnerabilidad.

“Hay que entender la disciplina como el claridad con el objetivo y cumplir el objetivo. Nos han enseñado que el miedo se contagia, pero también podemos contagiar la seguridad y el conocimiento”.

Reportera. Autora del libro “Nadie les pidió perdón”; y coautora del libro La Tropa. Por qué mata un soldado”. Dirigió el documental “No sucumbió la eternidad”. Escribe sobre el impacto social de la violencia y los cuidados. Quería ser marinera.

Foránea siempre, lo suyo es lo audiovisual y el periodismo es la vía por donde conoce y cuestiona al mundo.

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