Caminan juntos, pero tienen propuestas distintas para la paz

25 enero, 2020

Para Adrián LeBarón, la meta principal de la Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz es que se convierta “en un llamado a los mexicanos que viven aquí en este país y los que viven en el extranjero para que nos unifiquemos y salvemos este país”. Y explica que la propuesta de Sicilia es diferente: más dirigida a la interlocución

Texto: Estrella Pedroza

Foto: Patricia Madrigal

AUTOPISTA CUERNAVACA-CDMX.- Adrián LeBarón perdió a su hija y nietos durante el ataque dirigido a su familia en noviembre pasado, en municipio de Bavispe, Sonora. Aquél fue un acontecimiento que sacudió el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y que entre otras razones motivó la nueva caminata contra la violencia que aun deja miles de víctimas en México. 

Es un movimiento que el presidente calificó de «espectáculo». Su comentario le costó muchas críticas. Y sin embargo, LeBarón parece estar de acuerdo con el presidente: “Me hizo un favor cuando dijo que no nos recibirá”, dice con convicción mientras acompaña la Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz, convocada por el poeta Javier Sicilia. 

“Coincido en que será un show. Él ya lo dijo y no lo voy a contradecir”, añadió. 

La conversación ocurre entre Cuernavaca y Ciudad de México. La ruta de la nueva marcha, con el mismo propósito de la caminata realizada en 2011. Esta, como la anterior, une de nuevo los apellidos Sicilia y LeBarón. Sufren los mismos agravios: la impunidad y lo que ellos llaman el desinterés del Estado y los saldos de una guerra interminable.

Originalmente la caminata tuvo el objetivo de platicar en Palacio Nacional con el presidente López Obrador, pero el mandatario se negó. 

“No me gusta ese manejo propagandístico (…) tengo que cuidar la investidura presidencial”, dijo López Obrador.

Adrián LeBarón, responde: “Si nos recibe, sí se convertirá en un show (…) porque sólo servirá para a foto y no habrá nada más”.

Voces divergentes

Hay semejanzas y diferencias entre la Caravana de la Paz de 2011 y esta caminata, ambas impulsadas por Sicilia.

Las semejanzas: Al igual que nueve años atrás, se registran cifras históricas de violencia y homicidios. Más de 34 mil personas murieron en 2019. Hay un aumento en delitos como extorsión. La percepción de inseguridad de mexicanos según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) superó el 79 por ciento de la población.

Las diferencias: la convocatoria de Sicilia, sin embargo, no tiene el mismo resultado. La marcha se limita a los 86 kilómetros entre Cuernavaca y el zócalo de la Ciudad de México. Y en el contingente también hay voces diversas. 

Adrián LeBarón es uno de ellos.

Un pasado en común

La historia de la familia LeBarón y Javier Sicilia tiene caminos similares. Públicamente se conocieron en la parte más cruel de la guerra contra el narcotráfico, impulsada por el expresidente Felipe Calderón Hinojosa. 

Los LeBarón, en mayo de 2009, se resistieron a pagar el rescate de su hermano adolescente Eric, secuestrado para exigir un millonario rescate. La comunidad mormona del municipio de Galeana eligió protestar públicamente. Benjamín, el mayor de los hermanos y quien era obispo, exigió al gobierno de Chihuahua que detuviera a los plagiarios. Pero como respuesta, Benjamín y otro miembro de su comunidad fueron asesinados.

Por su parte, Javier Sicilia perdió a su hijo Juan Francisco Sicilia Ortega en 20011, asesinado junto con otras siete personas en Temixco, Morelos.

En ese entonces, el poeta convocó a la Caminata del Silencio y después a una serie de caravanas hacia el norte y sur del país, donde participó una pequeña comitiva de la familia LeBarón.

Julián LeBarón se separó públicamente del movimiento un año después, porque no le veía sentido al diálogo con el gobierno que proponía el poeta.

Reencuentro

El distanciamiento duró nueve años, hasta ahora que una nueva oleada de impunidad, asesinatos y lo que ellos llaman “una descomposición social” dio pie a la nueva caminata. 

Más de 100 integrantes de la familia LeBarón viajaron miles kilómetros desde el norte del país hasta Cuernavaca, Morelos, de donde partió la caminata convocada por el poeta. 

Adrián LeBarón encabeza este contingente. Llega a este movimiento con una visión pragmática de lo que sucede en el país. Para él lo importante es que no sigan muriendo más personas.

El pasado 4 de noviembre, nueve integrantes de la familia LeBarón -siete bebés y niños– fueron asesinados por hombres armados en Bavispe, Sonora, mientras viajaban desde el poblado “La Mora” a Galeana, Chihuahua, Chihuahua.

Entre las víctimas de esa masacre figura Rhonita LeBarón de Miller, hija de Adrián.

A más de dos meses de esa tragedia. Han surgido varias dudas sobre la investigación que realizan las autoridades mexicanas para esclarecer la masacre. 

¿Se tiene alguna idea de lo que pasó, en realidad?

—Dicen que fue La Línea [un grupo criminal]; y, ¿qué quiere decir eso? Dicen que el cartel. ¿Y qué quiere decir eso? Qué importa si te mata o no un cartel, si parece que no se puede hacer nada en contra de los carteles.

«Hay muchas historias. Los arraigados [detenidos] están diciendo que ese día fueron a atacar en la madrugada (al municipio) Agua Prieta y se iban devolviendo… pero está muy raro. Está muy pobre la investigación. 

El fracaso de la justicia

El 2 de diciembre del año pasado, Adrián y su sobrino Julián se reunieron con el presidente López Obrador en Palacio Nacional.

“Nos dijeron que sí estaba trabajado en el caso y lo creí. Pero hasta el 30 de diciembre yo tenía acceso a la carpeta de investigación… mis abogados ya la revisaron y dicen que hay un desmadre. Mediocridad e incapacidad… hay omisiones por parte del MP, hicieron mal la recaudación de datos”. 

A pesar de la masacre y de lo ocurrido con las investigaciones sobre el asesinato de nueve miembros de los LeBarón, Adrián dice que López Obrador “no tiene la culpa. Se trata de un sistema obsoleto, antiguo y sin futuro. Yo siento que por el asesinato de mi hija, nunca, nadie va a ir a la cárcel”, dice con notable desilusión. 

Desde su perspectiva, el principal factor en la violencia en México “es el fracaso de la justicia”.

“Ese fracaso se traduce en impunidad y esto es el resultado lo que se ha hecho mal con el sistema de justicia, desde hace por lo menos 100 años, y de la poca autonomía que tienen los poderes». 

“No hay manera de echarle la culpa a las instituciones de la falta de justicia. Yo sé, absolutamente sé, que Obrador no puede como presidente, ni el fiscal, ni nada autónomo va a hacer ‘el jale’. Porque el problema está de fondo y no es de ahora, viene de años… Sé que Obrador no va poder en seis años”.

Por esta razón, para él, el objetivo de este caminar a la capital del país no es que el presidente los reciba. 

“Pedirle que nos reciba es mostrar una debilidad. Si yo hablo con el presidente será cuando él nos busque. La muestra de la fuerza que tenemos, y quizá nunca se dé ese encuentro”. 

Para LeBarón, la meta principal de la Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz es que se convierta “en un llamado a los mexicanos que viven aquí en este país y los que viven en el extranjero para que nos unifiquemos y salvemos este país”.

Y agrega:

“Y si el presiente no nos quiere escuchar, a mí no me importa. Lo que yo busco, mi objetivo, es edificar una fuerza ciudadana contra el crimen organizado, contra la violencia, contra la inacción y contra el terror”.

El verdadero objetivo

Su sueño es acabar con la realidad violenta, de miedo y dolor que se vive en México desde hace por lo menos 12 años. También frenar la apatía y la desinformación que prevalece entre la gente, misma que reconoce que él también experimentó porque no entendió el tamaño de la tragedia nacional hasta que Rhonita, sus nietos y sobrinos fueron asesinados. 

“Yo no sabía que eran tantos los asesinados en nuestro México y he descubierto, tras lo que le pasó a mi hija, que van más de 300 mil”.  

Adrián LeBaron

El proyecto a mediano y largo plazo es recuperar los espacios públicos, la confianza y la tranquilidad.

Aunque algunas planteamientos pueden parecer radicales: el sacerdote de la iglesia mormona cree, por ejemplo, en la Ley del Talión. “Una sociedad que no es capaz de castigar a un matón con muerte no ha llegado a su madurez”, dice, mientras recorremos el último trayecto para llegar al poblado de Coajomulco. 

De la tragedia a la metamorfosis

Antes –en la primera caminata- Julián, su sobrino, fue el vocero de la comunidad  LeBarón, un papel que hoy parece estar asumiendo Adrián, quien se define como una persona adicta al trabajo. Es constructor de casas con estructura en Estados Unidos y fue uno de los motivos por lo que en 2011 su participación en la Caravana por la Paz se limitó a acompañar en una o dos marchas.

“Desde el momento en que supe que mi hija estaba muerta, le hablé a Julián, mi sobrino. Le dije: ‘discúlpame si te he abandonado todo este tiempo en tu activismo. De ahora en adelante quiero que sepas que puedes contar conmigo. Voy con todo’”. 

Adrián Lebarón

Y desde entonces, hace dos meses y medio, ha dejado su trabajo y se ha dedicado de lleno. Primero a despedir a su familia como lo indica la religión mormona, y después a planear qué y cómo hacer para modificar el rumbo de un país que está herido. 

Desde noviembre, dice, todo. 

 “Yo ando sufriendo una metamorfosis, estoy viviendo un cambio muy fuerte en mi vida”, comparte mientras descansa a bordo de un autobús que forma parte de la caravana. 

¿En qué te estás convirtiendo?

—Me estoy convirtiendo en un luchador. No en una víctima. Yo desprecio el llamarme víctima, porque para mí ser víctima es la persona que le matan al hijo o esposo o a la esposa, le secuestran al hijo y se trauma tanto que se queda atorado y no sale a sacarse ese dolor. Yo no quiero tener esa connotación en mi ser. Yo no quiero que me llamen víctima. Soy un luchador. Víctima es quien dice: ‘el presidente no me hace justicia’. Pero hay que ver qué es la justicia. Para mí la justicia no es justiciera, la verdadera justicia no trata lo que pasó, trata lo que viene. 

¿Qué viene?

—Aún está incierto, es difícil verlo, pero hay un deseo, más que esperanza, de que pueda  retomar mis espacios. Que mi hijo pueda ir a la escuela sin que mi esposa lo tenga que llevar o que ella vaya a trabajar sin ningún miedo. Por ejemplo, que si mis nietos –los hijos de Rhonita- se quedan a vivir en La Mora, que nosotros podamos ir a verlos sin ningún problema. ¿Sí me entiendes?

¿Cómo imaginas que se puede lograr? 

—En la procuración de la justicia, o sea el bienestar social, la limpieza moral, el orden de la vida, eso es una consecuencia. Estoy dispuesto a esperar porque si yo me enfoco y me dirijo a corretear a los matones, me voy a morir matando a los matones y yo no quiero perder el tiempo en eso. Yo le apuesto a tener una sociedad más avanzada. Y ahí es donde entra el ciudadano, ésa es la fuerza que yo quiero armar, porque si de repente somos un chingo los que estamos conscientes de cuál puede ser la solución y accionamos, será más fácil romper con la idea de que cruzando un papelito, ignorantemente, y votando por un representante, estoy aportando a mi nación y si algo sale mal solo le digo tú no sirves. Se requiere tomar responsabilidad ciudadana.

Las propuestas de LeBarón

LeBarón explica que desde su perspectiva, su propuesta de pacificar al país es distinta a la de Javier Sicilia.

Mi idea es diferente, yo lo que busco es que los ciudadanos hagamos que las cosas sucedan, y no estemos esperando que un gobierno, que no tiene la capacidad por los vicios estructurales de más de 100 años, sea quien nos dé una solución. 

Y adelantó:

“Es muy probable que yo no vuelva a caminar con Sicilia. Lo respeto, lo quiero y admiro, pero hay cosas en las que no estamos en la misma agenda. Él mismo me lo dijo muy triste (un día antes de salir a caminar). Yo creo que tenemos el mismo objetivo pero el proceso para llegar lo vemos diferente. Yo quiero ser propositivo y recomendar acciones y en todo caso que las autoridades nos ayuden a nosotros a concretarlos, no que ellos los hagan”.

Mapear la felicidad

Y compartió un proyecto que ha iniciado y que pretende impulsar con más fuerza al término de la camina. Busca mapear el país. Y para eso pretende recorrer todos municipios con dos objetivos:

Ubicar aquellos que tienen historias de éxito -donde los índices de criminalidad eran altos y que con acciones que se están o se han implementado realidad ha cambiado.

Para entender la mecánica utilizada y adaptar algunas estrategias para proyectar un modelo de municipio perfecto o un camino feliz. Y el primer lugar donde lo podrá en marcha es en Galeana, el municipio de donde es originario.

Su segundo objetivo es detectar las municipalidades donde los índices de criminalidad no han parado. Ahí pretende documentar que es lo que está pasando (tipo de delitos), detectar qué está fallando y convocar a los ciudadanos interesados en sumarse a un movimiento de transformación. 

“Ya empecé a visitar municipios por ejemplo fui a Orizaba (Veracruz) donde me sorprendió lo que está pasando. Ahí (literalmente) están limpiando el municipio, tienen más barredores que policías (…) y esta caminata me está llevando a buscar más a los afectados”.

¿Y las autoridades donde quedan en tu proyecto?

—Sí necesito de ellos pero para que nos apoyen, que pongan a disposición las herramientas que tienen para que podamos concretar el proyecto que será impulsado por la propia ciudadanía. Mi idea no es ser anarquista, es sólo activar y si el presidente no quiere pues que no me estorbe y que se quite. Hay muchas organizaciones internacionales que podrían estar dispuestas a ayudar.

Cambio de vida

Todos los días recibe mensajes y llamadas, en dos sentidos: “gente que se queja porque perciben que mi reclamo, y ahora con la caminata, estoy contra AMLO o gente que me ofrece su apoyo o me va informado de nuevas víctimas de asesinato”.

Me muestra el reclamo de un conocido vía mensaje de WhatsApp donde destaca: “No te apoyo en la marcha contra AMLO, no coincido”. Y otro mensaje más, donde le envían una fotografía y añaden “Ayer mataron a Tatiana, la prima de mi esposa…”. 

Entre México y Estados Unidos 

A sus 59 años, ha tomado la determinación de luchar por su tierra y tiene claro que el camino será pantanoso, en el que se perderán amistades, seguidores y se ganarán nuevos aliados, incluso algunos mal vistos por la opinión pública.

Pretende buscar aliados en México – pensado en las autoridades y los ciudadanos – pero también en el extranjero, tal como los LeBarón plantearon en una carta dirigida al presidente de Estados Unidos Donald Trump.

En esa carta, Bryan LeBarón, a nombre de su familia, solicitó que el gobierno de Estados Unidos declarara a los grupos de narcotráfico de México como Organizaciones Terroristas Extranjeras.

 “Los primeros aliados externos a los que quiero reclutar son a los 35 millones mexicanos que radican en Estados Unidos. Para que ellos desde allá también luchen por México e insistan en la Casa Blanca para que nos ayuden a remediar el daño del que también son responsables. También buscó que los mexicanos que viven en otros países, incluso continentes, a que se sumen para rescatar a su país”, menciona. 

Los LeBarón consideran que si el presidente López Obrador no puede dar resultados debe reconocerlo y con humildad pedir ayuda a los países corresponsables, siempre y cuando exista un respeto a la soberanía del país. 

¿En dónde está la lealtad de Adrián LeBarón? 

—Mi lealtad está con la gente que quiera perder el miedo. Mi lealtad es principalmente con el mexicano. Yo vivo en ambos países, pero mi lealtad está con los mexicanos (…) en todas partes del mundo yo me siento muy mexicano. 

Adrián, se muestra agradecido, durante todo el recorrido, con las muestras de apoyo de la gente que se sumó a la caminata, principalmente en el contingente que lo acompaño, y el que expresan los automovilistas tocando el claxon o levantando el brazo a su paso. 

No para de dar entrevistas. Platica, grita consignas, ríe y canta, una canción en la que más se conmueve es “México Lindo y Querido”.

A lo largo del trayecto algo en su aspecto y postura se va modificando. Quizá la metamorfosis de la que habla está avanzando.

Los Lebarón son una familia amplia y polémica. Antes de que se dieran a conocer por su lucha contra la violencia, algunos integrantes fueron acusados por organizaciones campesinas de haberlos despojado de agua y de ejercer violencia en su contra. En otros ámbitos, muchos han criticado su decisión de mantener la poligamia y recientemente protagonizaron un escándalo en redes sociales por su solicitar la intervención de Estados Unidos en México para frenar la violencia.

Consulta nuestra cobertura:

“No somos un show”

Las víctimas se empoderaron tras el movimiento por la paz: Pietro Ameglio

Reportera freelance e integrante de la organización Reporter@s Morelos por la profesionalización y dignificación del periodismo.

Relacionado