Cambio en la SEP abre debate sobre la dirección de la Nueva Escuela Mexicana

21 febrero, 2026

Presentación de los nuevos libros de la SEP en Palacio Nacional.

La salida de Marx Arriaga de la Dirección General de Materiales Educativos de la SEP, lejos de ser un mero cambio administrativo, ha reavivado el debate sobre el rumbo de la Nueva Escuela Mexicana. Especialistas advierten que el movimiento responde a una disputa política y pedagógica más profunda, donde están en juego la memoria histórica en los libros de texto y la influencia empresarial en la educación pública

Texto: Jade Guerrero

Foto: Cuartoscuro

CIUDAD DE MÉXICO. — A días de la salida de Marx Arriaga de la Dirección General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública, el relevo continúa generando interpretaciones sobre sus causas y posibles implicaciones en el proyecto educativo nacional, así como el rumbo que tomará la Nueva Escuela Mexicana

En entrevista con Pie de Página, Lev Velázquez Barriga, profesor rural frente a grupo e integrante del Centro Internacional del Pensamiento Crítico, compartió su análisis sobre el cambio en la Dirección General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública, al que interpretó como parte de una disputa más amplia por el rumbo pedagógico y político de la educación pública.

«No hay una justificación técnica. Hay una justificación política», sostiene.

Los motivos detrás del cambio

Marx Arriaga, quien ocupara la dirección de Materiales Educativos de la SEP y que estuviera atrincherado en su oficina tras darse a conocer su salida del cargo, salió pasada las tres de la tarde de sus oficinas, ubicadas en avenida Universidad 120. FOTO: CUARTOSCURO.COM

Desde su perspectiva, el movimiento forma parte de una disputa interna dentro del gobierno y, al mismo tiempo, de una confrontación más amplia por el rumbo pedagógico de la Nueva Escuela Mexicana.

Uno de los puntos centrales del debate público ha sido la acusación de que en los libros de texto se omitió la participación de las mujeres en la historia nacional. El entrevistado rechaza esa versión y afirma que, por el contrario, los materiales actuales incorporan con mayor amplitud la presencia de mujeres en procesos históricos.

En cambio, señala que sí existieron presiones para modificar o retirar otros contenidos vinculados con movimientos sociales y episodios considerados «radicales», como el asalto al Cuartel Madera o figuras como Genaro Vázquez. A su juicio, estos temas resultan incómodos porque abordan luchas sociales y procesos de organización armada que forman parte de la historia contemporánea del país.

«Sí hubo intencionalidad de mutilar los libros», comenta, al referirse a solicitudes específicas para omitir o suavizar ciertos apartados. Para el docente, la controversia revela una disputa por la memoria histórica y por los límites de lo que puede enseñarse en la educación pública.

Política educativa y continuidad estructural

Velázquez también cuestiona la conducción de la política educativa en el actual contexto. Considera que la Secretaría de Educación Pública ha sido encabezada por perfiles producto de acuerdos políticos y electorales, lo que, según señala, ha impedido consolidar una ruta pedagógica plenamente coherente con los principios de la Nueva Escuela Mexicana.

En su análisis, persisten dinámicas que identifica con el modelo neoliberal, como la lógica meritocrática en la promoción docente y procesos de reconcentración escolar. Comenta que en estados como Michoacán se han cerrado alrededor de 50 escuelas primarias y que más de 100 docentes han sido cesados. Sumado a esto, señala que la aplicación de protocolos administrativos ha generado un ambiente de temor entre el magisterio.

«Hoy hay una paranoia en los maestros», describe, al referirse a la carga de responsabilidades legales y administrativas que enfrentan ante cualquier incidente escolar.

Otro de los aspectos que el docente subraya es la creciente presencia de empresas privadas en procesos formativos y materiales escolares. Menciona la incorporación de metodologías vinculadas con Lego en dinámicas escolares, materiales relacionados con empresas como Natura o Avon en ejercicios de lectura, la colaboración con Google para el uso de herramientas digitales y la capacitación docente a través de instituciones privadas como la Universidad Anáhuac.

Desde su perspectiva, estas decisiones reflejan una apertura que podría desplazar gradualmente la conducción pedagógica del Estado hacia intereses empresariales.

«Si no tenemos un contrapeso que esté disputando el proyecto pedagógico en el Estado, el camino queda despejado para la visión empresarial», advierte.

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Para él, la discusión no se limita a un cambio administrativo, sino que forma parte de una «batalla cultural» sobre quién define los contenidos, enfoques y finalidades de la educación pública.

La defensa de la Nueva Escuela Mexicana

La poeta mixteca Nadia López García fue designada en la Dirección de Materiales Educativos tras la destitución de Marx Arriaga. La imagen de archivo del 20 de octubre de 2018 posa frente a la Biblioteca Central en Ciudad Universitaria cuando fue galardonada con el Premio Nacional de la Juventud 2018. FOTO: ARCHIVO GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

Tras la salida de Arriaga, la Dirección General de Materiales Educativos quedó bajo la conducción de Nadia López García. El entrevistado reconoce su trayectoria cultural y literaria, así como su origen indígena y su trabajo en la promoción de lenguas originarias. Sin embargo, subraya que el reto no es únicamente de perfil profesional, sino de posicionamiento político y pedagógico frente a las tensiones actuales.

Velázquez aclara que su postura no busca personalizar el debate en la figura de Marx Arriaga, sino defender el proyecto educativo que, en su opinión, representa la Nueva Escuela Mexicana. Sostiene que este modelo abrió la posibilidad de territorializar los aprendizajes, fortalecer la autonomía profesional docente y promover una educación crítica.

«No se trata de personalizar el debate», afirma, sino de preservar un modelo que, desde su perspectiva, abre posibilidades para una educación contextualizada y menos competitiva.

En ese sentido, comenta que el cambio en la Dirección General de Materiales Educativos debe analizarse no solo como un movimiento administrativo, sino como un indicador de las tensiones internas en torno al rumbo educativo del país.

Enfatiza que será necesario observar si la nueva titular sostiene los principios que guiaron la elaboración de los libros de texto o si habrá ajustes en contenidos y enfoques. Para él, el relevo representa un momento definitorio para la continuidad o reorientación del proyecto educativo.

Velázquez concluye que:

«Lo que hay que reivindicar es la Nueva Escuela Mexicana como posibilidad de un proyecto de educación propia. No se trata de defender a alguien en particular, sino de defender la autonomía profesional de las maestras y los maestros, la territorialización de los aprendizajes y una educación crítica», señaló.

Además, añadió:

«Sería muy lamentable que se diera un revés a los avances que ha habido a partir de la Nueva Escuela Mexicana».

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