Desde su fundación en 1903, Panamá se dedica con el mayor esmero al negocio del tiempo. El país es líder planetario en reducirlo o en maximizarlo. Tiene una de las aerolíneas más puntuales del mundo y acorta, como muy pocos, el camino a miles de barcos que usan su canal sin retrasos diariamente. Panamá es un gran atajo —como su sistema financiero— y un designio divino, para gran parte de sus élites. ¿Qué hace un vendedor de libros en un país al que no le gusta perder el tiempo?
Panamá: el país atajo












