Con este tipo de leyes se toman medidas que rompen con las inercias que nos han llevado a acumular una crisis ambiental tras otra, y para convertir el campo nacional en un motor del desarrollo nacional, que retenga a su población y atraiga a nuevos habitantes, que reverdezca las montañas y que sea fuente de prosperidad.
Una ley cafetalera que abre un nuevo camino para el campo












