Me quedé pensando cómo es posible que haya yo encontrado de pronto un consuelo personal en un discurso tan contrario a mis puntos de partida, mis epistemes, mis ideales prácticos. Y concluí que las llamadas izquierdas, los llamados sectores progresistas, la mayoría, no tienen una apuesta que permita al individuo acercarse para resolver asuntos más íntimos de la vida.
La carencia de la izquierda












