La batalla de siete familias por el reconocimiento de una calle en la comisaría de San José Tzal, en los márgenes de Mérida, es mucho más que un pleito vecinal. Es el síntoma de un conflicto profundo y recurrente en la Península de Yucatán: el despojo de tierras ejidales, facilitado por la corrupción interna, la presión de megaproyectos y la inacción de los tres niveles de gobierno
Megaproyectos, corrupción y olvido institucional agudizan conflictos ejidales en Yucatán












