Al leer estas entradas me pongo a pensar en las secuelas que la escritura deja, en el poder de las palabras, un poder altamente revelador pero también amenazante. Igualmente pienso en el valor que tiene el género del diario, un intimismo que retrata realidades, frustraciones, penas y temores, pero también deseos y hasta sueños, y que sin duda da cuenta de un tiempo preciso, del interactuar constante con el mundo. El diario no es un género menor
El diario de Malala












