20 septiembre, 2026
Como parte de las acciones emprendidas por Mujeres Mazatecas por la Libertad, instalaron un plantón frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para exigir justicia por las 14 personas exiliadas de Eloxochitlán
Textos y fotos: Camilo Ocampo.
CIUDAD DE MÉXICO. – Frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación hay plantas de café que llegaron desde Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca. También hay petates, cobijas, ollas, carteles y una cronología de doce años de persecución judicial.
Las mujeres de la colectiva Mujeres Mazatecas por la Libertad llegaron para dislocar la cotidianidad e instalaron un plantón indefinido en la Ciudad de México.
La condición para levantarlo es una sola: que los 14 habitantes de su comunidad que llevan doce años fuera del pueblo puedan regresar a casa.
Son catorce personas que, desde 2014, no han podido volver a sembrar su tierra, participar en la vida comunitaria o vivir en Eloxochitlán sin el temor de ser detenidas. Sobre ellas pesan procesos y órdenes de aprehensión que son parte de una persecución política y judicial contra quienes defendieron la autonomía comunitaria y el río Xangá Ndá Ge.
El plantón comenzó la noche del 17 de septiembre. Al amanecer, la protesta ya tenía forma de campamento. Una carpa, mesas y alimentos ocupan el espacio frente al máximo tribunal. En una de las mantas podía leerse: “Nos faltan 14”. Los cafetos colocados frente al edificio recordaban el territorio al que quienes están en el exilio todavía no pueden regresar.
Argelia Betanzos, abogada mazateca e integrante de la colectiva, lo resumió así: permanecerán ahí el tiempo que sea necesario hasta conseguir el regreso de sus compañeros. Para las mujeres resulta difícil aceptar que después de doce años todavía tengan que exigir algo tan elemental como volver a su comunidad.
La historia comenzó a tensarse hace más de una década, en torno a la defensa del territorio y del río Xangá Ndá Ge. Habitantes de Eloxochitlán han denunciado durante años la extracción de materiales pétreos del río y la afectación a la vida comunitaria. La colectiva Mujeres Mazatecas por la Libertad sostiene que esa defensa derivó en una persecución contra integrantes de la Asamblea Comunitaria.
El punto de quiebre ocurrió el 14 de diciembre de 2014. Durante una asamblea comunitaria para elegir autoridades municipales se produjo un enfrentamiento armado que dejó una persona muerta e integrantes de la Asamblea heridos. Después comenzaron las acusaciones penales contra habitantes de la comunidad.
Desde entonces, alrededor de 50 personas han sido señaladas en distintos procesos por delitos como homicidio, tentativa de homicidio, robo e incendio. Ocho integrantes de la comunidad estuvieron encarcelados y al menos 14 abandonaron Eloxochitlán ante la existencia de órdenes de aprehensión, de acuerdo con organizaciones y familiares que han acompañado el caso.
Uno de los casos más conocidos es el de Miguel Ángel Peralta Betanzos, quien estuvo preso entre 2015 y 2019. En 2022 recibió una sentencia de 50 años de prisión, pero en febrero de 2026 un tribunal federal anuló la sentencia por tentativa de homicidio al encontrar una valoración indebida de las pruebas y considerar vulnerado su derecho a la presunción de inocencia. El proceso por homicidio quedó pendiente.
La disputa judicial también llegó a la Suprema Corte. En 2024, el máximo tribunal ordenó revisar el caso de Peralta con perspectiva intercultural, tomando en cuenta el contexto comunitario y el origen indígena del acusado.
Este año, la historia comenzó a cambiar en los tribunales.
En septiembre, la colectiva informó que ocho amparos concedidos por juzgados federales protegieron a 47 personas indígenas mazatecas, entre ellas ocho mujeres. Las resoluciones señalaron ausencia de pruebas individualizadas, contradicciones en las imputaciones y elementos insuficientes para establecer la probable responsabilidad penal de las personas acusadas.
Los fallos, sin embargo, todavía no significan el cierre de todos los procesos. Algunos pueden ser revisados por tribunales colegiados y otros asuntos permanecen pendientes de resolución. Por eso las mujeres llevaron nuevamente su lucha hasta las puertas de la Corte.
Su exigencia ahora es que las resoluciones queden firmes y que los procesos que todavía mantienen fuera de Eloxochitlán a los 14 exiliados lleguen a su fin.
En junio, Argelia Betanzos ya advertía que los 14 comuneros llevaban más de una década sin hacer vida comunitaria. Para entonces, la demanda era la misma: que las autoridades dejaran de sostener acusaciones que, según la defensa, ya habían perdido sustento después de los amparos y resoluciones favorables obtenidos por otros integrantes de la comunidad.
Frente a la Corte colocaron los cafetos como una especie de recordatorio: cada planta representa un territorio, una familia y una vida que quedó suspendida. Son árboles que deberían estar creciendo en la sierra mazateca, no frente al edificio donde se decide el futuro de los procesos judiciales.
Ayúdanos a sostener un periodismo ético y responsable, que sirva para construir mejores sociedades. Patrocina una historia y forma parte de nuestra comunidad.
Dona