Sudán: violación sistemática e impunidad

5 abril, 2026

Images of displacement in an daround Tawila.

En Darfur (Sudán), la violencia sexual ha alcanzado niveles inimaginables, se ha extendido más allá del campo de batalla y forma parte de la vida cotidiana de mujeres y niñas, en un contexto de desplazamiento, impunidad y falta de atención internacional

Texto: Jade Guerrero

Foto: Cortesía de Médicos Sin Fronteras

CIUDAD DE MÉXICO. — De acuerdo con un informe de Médicos Sin Fronteras (MSF), basado en datos recabados entre 2024 y 2025, estos ataques responden a patrones sistemáticos. Aunque este tipo de violencia ha sido documentado en la región durante años, en el escenario actual se ha intensificado y extendido.

«Ocurre en cualquier momento»

En entrevista para Pie de Página, Esperanza Santos, responsable de emergencias de MSF en Sudán, advirtió que uno de los cambios más alarmantes es que la violencia ya no está ligada exclusivamente a los enfrentamientos armados:

«No ocurre solamente durante combates o ataques directos, sino también en la vida cotidiana: cuando las mujeres salen a buscar agua, alimentos o incluso dentro de sus propias comunidades».

Santos explicó que esta transformación del riesgo implica que las mujeres viven expuestas de forma constante, incluso en actividades básicas:

«El riesgo es permanente. No hay un momento en el que realmente estén a salvo».

Patrones sistemáticos

El informe documenta que muchas de las agresiones son perpetradas por múltiples atacantes. En Darfur del Sur, al menos 1395 sobrevivientes fueron agredidas por más de un agresor durante un mismo ataque.

Además, el perfil de las víctimas muestra un patrón claro: el 99 % de las sobrevivientes en Darfur del Norte y el 95 % en Darfur del Sur son mujeres y niñas.

Para MSF, estos datos reflejan que la violencia sexual no es incidental, sino una práctica sistemática dentro del conflicto.

El informe también identifica que la violencia no ocurre de manera aleatoria. En múltiples casos, las agresiones están dirigidas contra comunidades específicas, lo que evidencia un patrón de violencia étnica. Según Médicos Sin Fronteras, esto refuerza la idea de que los ataques no solo responden al contexto del conflicto armado, sino a dinámicas de persecución dirigidas contra determinados grupos.

Testimonios: la violencia durante la huida y en la vida diaria

Los testimonios recogidos por la organización evidencian la crudeza de esta violencia:

«Me atacaron cuando salí a buscar comida. No había nadie que pudiera ayudarme», relató una de las sobrevivientes atendidas por MSF.

Otra mujer describió una agresión durante su desplazamiento:

«Íbamos huyendo cuando nos interceptaron. No importó que estuviéramos con nuestras familias».

En varios casos, las agresiones ocurrieron frente a familiares o en trayectos donde las víctimas buscaban sobrevivir. Los relatos coinciden en un punto: huir no garantiza seguridad.

Invisibilidad internacional

A pesar de la magnitud de la crisis, la cobertura internacional ha sido limitada. A diferencia de otros conflictos recientes, la situación en Sudán no ha logrado ocupar un lugar central en la agenda mediática global.

Esperanza comparte su pensar sobre esta diferencia, particularmente en comparación con la atención que han recibido otros genocidios en el mundo:

«Es una pregunta que también nos hacemos. Por eso insistimos en visibilizar lo que ocurre en Sudán. En un contexto con múltiples conflictos activos, existen intereses políticos y económicos que llevan a algunos actores a desviar la atención. Sin embargo, es fundamental subrayar que Sudán atraviesa desde hace tres años la mayor crisis humanitaria del mundo, como han señalado diversos medios internacionales, y aun así no existe una voluntad política ni una priorización clara por parte de la comunidad internacional para poner fin al conflicto», explicó.

Sus palabras apuntan a una jerarquización en la visibilidad de los conflictos, donde factores geopolíticos, mediáticos e incluso raciales influyen en qué crisis reciben atención internacional y cuáles permanecen al margen.

El colapso de la protección

Para Médicos Sin Fronteras, la expansión de la violencia sexual está directamente relacionada con la ruptura del tejido social:

«Las redes de protección han desaparecido y la impunidad facilita que esta violencia se propague mucho más», explicó Esperanza.

El desplazamiento masivo, la fragmentación de las comunidades y la falta de mecanismos de justicia han creado un entorno donde las agresiones se repiten sin consecuencias.

MSF ha documentado este tipo de violencia en Sudán desde el año 2000, cuando comenzó a brindar atención humanitaria en la región de Darfur. Sin embargo, el contexto actual presenta mayores desafíos: el deterioro del sistema de salud, la falta de servicios especializados y la inseguridad dificultan la atención a las sobrevivientes.

Sin acceso a atención ni justicia

Las mujeres y niñas que sobreviven a estas agresiones enfrentan múltiples barreras para recibir atención médica:

«Muchas no pueden llegar a los centros de salud por la inseguridad o porque los servicios simplemente no existen», señaló Esperanza.

A esto se suma el estigma social y el miedo a represalias, que inhiben la denuncia y contribuyen a que los casos permanezcan invisibles.

Una violencia que atraviesa toda la vida

Las agresiones dejan secuelas físicas y psicológicas profundas: lesiones, embarazos forzados y traumas que se agravan por la falta de atención. En muchos casos, las sobrevivientes quedan completamente desprotegidas en un entorno donde no existen mecanismos efectivos de apoyo.

En el actual contexto de guerra en Sudán, la violencia sexual no solo persiste, sino que se ha integrado en la vida diaria, donde para miles de mujeres y niñas esto significa vivir bajo una amenaza constante, en un entorno sin espacios seguros ni garantías de protección o justicia.

Al cierre de la entrevista, Santos subrayó que esta violencia es solo una parte de una crisis más amplia:

«Esto es simplemente una fracción de la violencia que llevamos denunciando hace tres años, los tres años del conflicto, donde la violencia sexual es solo una de las formas de violencia horribles que están practicando los dos grupos armados, los dos principales grupos armados, contra la población de Sudán.

Estamos viendo cómo hay violencia indiscriminada, violencia deliberada contra determinados grupos, ataques a infraestructuras civiles, bombardeos en población civil. Estas últimas dos semanas, incluso bombardeos en hospitales donde están siendo atendidas mujeres en la maternidad o pacientes en el quirófano. Lo que queremos es denunciar esta violencia contra los civiles y que se proteja de una vez por todas a los civiles de Sudán, que son los que están sufriendo las consecuencias de este conflicto».

Portal periodístico independiente, conformado por una red de periodistas nacionales e internacionales expertos en temas sociales y de derechos humanos.