30 noviembre, 2025
La muerte de Blanca Martínez deja un hueco en el activismo y las luchas sociales de México. Compartimos esta entrevista realizada en el año 2023 para continuar pensando con sus palabras. En ella reflexiona sobre el mal como algo intrínseco a la humanidad, pero utilizado para el control de los pueblos
Texto: Redacción Pie de Página
Foto: Centro de derechos humanos Fray Juan de Larios
CIUDAD DE MÉXICO. – Blanca Martínez, activista y defensora de derechos humanos, murió el pasado 10 de noviembre durante una cirugía en el IMSS, en Saltillo, Coahuila, hecho que su familia ha denunciado como una negligencia médica y que pide sea investigada.
Su muerte deja un hueco en el activismo y la lucha por la vida de las personas, pero también en el pensamiento y la reflexión sobre la condición humana y el compromiso que tenemos en construir un mundo más justo y digno. “La esperanza de humanidad nueva está en nosotras”, solía decir Blanca Martínez.
Desde su juventud Blanca tuvo una inquietud por las causas sociales que permaneció y se profundizó hasta sus últimos días de vida. “Yo empecé participando en la organización social, era algo más cercano a organizaciones laborales y después a la organización campesina. Ahí empieza la militancia social”, contó alguna vez Blanca a la periodista Camelia Muñoz, cuando le entregaron el Premio Nacional de Derechos Humanos “Don Sergio Méndez Arceo” 2024.
Formalmente su activismo inició en el Frente Auténtico del Trabajo en Guanajuato y el Centro Popular de Capacitación Técnica. En 1994 acompañó el proceso de paz en Chiapas durante el levantamiento zapatista, formó parte del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas y luego fundó el Fray Juan de Larios, además de ser un pilar para que madres de hijos desaparecidos crearan la Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos (Fundec).
“A Blanca siempre le inculcaron que debía prepararse para analizar y cuestionar el mundo. De manera natural se fue involucrando en diferentes exigencias, y aún cuando no existían muchas organizaciones, ella luchaba por los derechos humanos”, dice un perfil de su vida publicado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
El 4 de marzo del 2023 Blanca Martínez dio una entrevista para el documental “Anatomía del mal”, dirigido por Everardo González y producido por N+Docs y disponible en ViX. En la entrevista Blanca habla sobre su entendimiento del mal y cómo este es usado por el poder para controlar a la gente, a través de la violencia, del miedo, y de la culpa.
Considerando que su palabra es sumamente valiosa, compartimos estos extractos de la entrevista como una forma de mantener presente su palabra y de regresar a ella, para seguir conversando con Blanca.
–¿Te puedes presentar?
–Bueno yo soy Blanca Isabel Martínez Bustos, vivo en Saltillo, Coahuila, soy nacida en Torreón, Coahuila, aunque he vivido en varios lugares del país y actualmente tengo varios años trabajando con familiares de desaparecidos en el contexto de la guerra declarada por el expresidente Felipe Calderón a la delincuencia organizada, donde la sociedad civil quedó en medio.
–A partir de experiencia y pensamiento de vida ¿cómo definirías el mal Blanca?
–Mira el mal es algo que es inherente al ser humano, que es parte de nuestra esencia humana… tiene que ver con la posibilidad y la capacidad que tenemos para destruir, para lastimar, para desaparecer y es algo en lo que todos estamos expuestos a desarrollarlo en algún momento de nuestra vida o hacemos acciones que quizás puedan considerarse mal también entre comillas, porque desgraciadamente desde lo social, lo político y lo religioso, el concepto del mal se ha usado para dominar a nuestros pueblos, a tener miedo, pero también a ejercer violencia, controles sobre otros. Y obviamente como parte del sistema que vivimos, que es un sistema capitalista de opresión y muerte, entonces el mal, que si bien es intrínseco al ser, también es utilizado por los sistemas para control y dominio de la humanidad.
–Blanca, ¿de qué crees tú que está hecho el mal?
–Es una pregunta muy difícil ¿qué contiene el mal? Creo que un elemento muy fuerte es la posibilidad, la expectativa, que tenemos los seres humanos para creernos que podemos ejercer el poder. Y al hacerlo me hace sentir superior o con posibilidad de cambiar, aunque sea un universo pequeño, como puede ser el desaparecer una persona o el poder controlar a quienes están defendiendo el agua, quitarles la tierra. O sea, es el ejercicio del poder como una manera de dominio y de centralidad de pocos.
–¿Crees que además del poder, el miedo también está en el mal?
–El miedo es una reacción humana, ha sido utilizada históricamente como control social y político y ahí el espíritu, digamos, o la esencia del mal, pues contribuye mucho, porque también tiene esta carga moral religiosa y entonces tiene otro poder de control diferente al ejercicio del poder coercitivo, digamos, o represivo del Estado. Entonces es la conjugación de diferentes expresiones del mal para el control y para centrar ejercicios de poder en pocas personas creyendo que esto puede ser lo mejor para el mundo, la vida o para mí.
–Decías hace un momento que todos lo ejercemos en algún momento de la vida ¿cómo se siente el mal en el cuerpo Blanca?
–¿Cómo se siente el mal en el cuerpo? Obviamente son temas que no hablamos, porque todos nos queremos santos y santas y de repente creemos que yo soy incapaz de hacerle mal a alguien. Pero creo que de diferente manera en mi caso, yo creo que sí he tenido acciones que han lastimado y eso duele, eso duele. Si eres consciente duele y lastima, a mí me deja vacíos, cuestionamientos fuertes. Creo que es importante que revisemos y que le pongamos nombre, cuando haces algo con intencionalidad de lastimar o a veces sin conciencia, pero lastimas (…) Tiene que ser uno capaz de verse al espejo, porque el mal da poder y si no te espejeas, si no te revisas es muy fácil convertirte en una perpetradora y gozar el mal incluso.
–Es difícil mirarse al espejo.
–Pues sí y duele, pero también creo que es la única manera que tenemos de poder rehacernos permanentemente hombres y mujeres nuevas, sabiendo que tenemos que aprender a vivir, a controlar de alguna manera, reconocer que es parte de nosotros y que si no hay una claridad y una intencionalidad de controlar tus propias pasiones, tus propias energías, tus propios fondos, tus propios monstruos, nos perdemos y nos perdemos como humanidad.
–Y el bien ¿cómo lo has sentido Blanca? y ¿cómo has sentido el bien en el cuerpo?
–Desgraciadamente por el sistema que vivimos y por el control ideológico, el terror, el pecado, la culpa, nos han inculcado que estemos viendo lo que hiciste mal entre comillas ¿no? porque hay una carga moral muy fuerte. Lo que no responde a las estructuras culturales, sociales, religiosas en nuestras diferentes sociedades. Entonces esos parámetros afectan la libertad y la pasión, entonces a veces nos cuesta trabajo reconocer el bien, la bondad, la gratitud. Para mi eso me activa la pasión, la pasión, las ganas de seguir viviendo, las ganas de seguir luchando. Hay momentos cuando me siento muy deprimida, muy cansada y veo por ejemplo las compañeras o con otros procesos que he trabajado y veo como gente, pero en concreto con las familias de desaparecidos, como se han levantado, como siguen respirando cada día, como nos reímos o nos enojamos y luego nos reconciliamos, pero esa posibilidad de abrazar, de caminar, de sentir, te anima y te levanta.
Hace muchos años yo me preguntaba “Oye Blanca y cuando te mueras ¿qué es lo que más vas a extrañar?” yo no sé si voy a extrañar o no, pero yo me la pregunte, entonces me decía: Híjole voy a extrañar obviamente a mi familia, a mis amores, tengo muchísimos hombres, mujeres que quiero, compañeras de caminada y las marchas, es que para mi marchar que significa luchar, enfrentar lo que no estoy de acuerdo de este sistema de muerte que vivimos y rescatar siempre sentidos de esperanza y de vida para nuestra gente. Revivo como una plantita que está así toda seca y luego me echan agua y florezco y sobre todo si ando moviéndome y enfrentándome y combatiendo y discutiendo con las doñas obviamente. Eso es el bien, o sea, te alimenta la pasión y las ganas de seguir viviendo y transformando.
–Blanca, ¿tú crees que el mal es un acto individual o se construye a través de los vínculos y de las relaciones y del contexto?
–Mira, tenemos que reconocer, ahora sí los procesos dialécticos, que lo tenemos todos ensimismos. Pero también creo que los sistemas sociales, políticos, históricos que hemos vivido posibilitan, generan condiciones para poder generar estructuras sociales, políticas donde la destrucción, la enajenación, el exterminio de la población, esta esencia del mal que se colectiviza y se hace sistémico afecta la humanidad, destruye a la humanidad.
Entonces aunque sí es inherente al ser, el sistema mismo aprovecha las condiciones humanas para el ejercicio del poder, el control implica exterminio también, entonces es un elemento constitutivo también de los sistemas sociales, culturales, políticos que se retroalimente digamos entre la responsabilidad individual y una responsiva sistémica muy muy fuerte.
A veces hay poblaciones que tienen que sobrevivir, mi posibilidad de vida está determinada por si logro que no me maten en 15 años o en las comunidades indígenas, donde el índice de mortalidad en los niños es de menos de cinco años, ni siquiera les ponen el nombre, porque el nombre significa recuperar historia de tu pueblo y como no sabes que vas a vivir entonces no se le pone nombre al bebé. Entonces eso es mal y eso sistémico, no pueden morir niños por la marginación y discriminación que vivimos y eso es parte del sistema capitalista, el mal es intrínseco al sistema. También hay jóvenes o no tan jóvenes, que lo único que tienes es la posibilidad de matar o que te maten, estamos en un momento de crisis civilizatoria muy seria y obviamente en estos momentos de transformaciones de otro nivel a nivel global valga la redundancia, en una guerra permanente en todos los ámbitos de la vida, en una guerra por sobrevivir, te matan o me matan.
–Hay varias formas de explicar el mal, me gustaría que nos detuviéramos en cada una de ellas y voy a empezar por justo esto que hablaste, el mal justificado y la pregunta sería ¿el mal puede ser necesario?
–¿El mal necesario? no lo sé. El mal es parte de la humanidad, de la esencia de los seres humanos, no creo que necesariamente tendría que ser utilizado para desaparecer, para aniquilar, para exterminar, que esa es la parte sistémica, hablo de sistémica de los sistemas políticos, no tendría que ser necesario utópicamente. Soñando que podemos construir una sociedad diferente creo que si tendríamos y pensando en qué tipo de sistema tendríamos que generar, obviamente estas reflexiones filosóficas y humanas civilizatorias es necesario pensarlas para el mundo que queremos construir y el mal no puede ser necesario, o sea, es como nacemos y morimos, no es que la muerte sea necesaria, es parte de nuestra naturaleza y aprendemos a vivir sabiendo que vamos a morir, pero no podemos decir “Ah como el mal es parte del ser, entonces pues démosle su lugar y posibilitemoslo” no, no tendría que ser, lo que tenemos que posibilitar es condiciones de armonía, de vida, para nuestros pueblos y saber enfrentar todas las diferencias y nuestros propios demonios y creo que si pudiéramos construir, yo si sueño en construir otra sociedad diferente.
–Y lo pienso por los ejemplos que dabas de los chicos de que mato o me matan, entonces en ese sentido ¿el mal sería necesario para sobrevivir?
–Creo que desgraciadamente hay disyuntivas de este tipo, de no me queda otra que perder incluso la conciencia y transformarte y herir, lastimar brutalmente a otros a otras por sobrevivencia en algunos sectores y yo creo que es fundamentalmente en los pueblos pobres, en nuestras clases más oprimidas, en los pueblos marginados, porque quienes detentan el poder y concentran la riqueza del país y del mundo, yo creo que tienen otro ejercicio del mal, no necesitan mancharse las manos para poder matar a alguien. Entonces lo que es la formación de los sicarios, aunque se canten los corridos y aparezca reacciones machistas en los Tik Toks y estas cosas, no es algo que haces gustoso, no es voy a ir a matar y a destazar a alguien y a ver cómo sufre. Se pierde conciencia, se pierde control de sí, la química humana genera una reacción de como de droga, de enajenamiento. Pero yo no creo que alguien salga, estoy pensando sobre todo en todos estos ejércitos de infantería de sicarios y sicarias, yo no creo que de niño empezaron soñando “Ay sí, yo cuando sea grande voy a ser sicario y voy a hacer toda esta maldad”. No. Vivimos en tales niveles de violencia que se normaliza y una manera que tenemos de reaccionar incluso en términos de sobrevivencia humana, es mimetizarte con el terror, como un recurso de sobrevivencia. No nacemos ni sicarios, ni paramilitares, ni torturadores, no, o sea, el sistema posibilita que esto se dé.
–Regresando a estas formas del mal, se habla mucho del mal banal, ¿qué implica el mal banal?
–Yo me iría más al mal sistémico, porque es donde más lo puedes ver, todo se banaliza, hay más de 400,000 personas desaparecidas en medio siglo en el país, cifras oficiales, “¡Ah! son 400,000 pero ya aparecieron 300,000 ¿o no? ahorita solo hay 100,000 desaparecidos” eso es banalizar, o sea, estamos hablando de una tragedia, son personas, son crímenes de lesa humanidad y entonces banalizamos todo y eso se posibilita desde los sistemas políticos. Luego juega todo el rollo moral, ¡ay que tristeza estos niños!, ¡ay el sentimiento! y entonces lo banalizas y se juega con esta perversión de ¡ay que bueno somos, como me duele el corazón y vamos a hacer campañas para llorar todas juntas! eso es banalizar y eso se hace sistémicamente y nos acostumbren a la violencia, nos acostumbran a que se puede matar, que se puede desaparecer, que se puede manchar de sangre todas la ciudades y no importa porque hay gente mala, pero no todos son malos “Ay vamos a juntarnos con los buenos” entonces es todo un concepto moral, desde un concepto de control político.
Entonces la banalización del mal como parte de los sistemas de dominación, eso claro que es perverso y se utiliza, se utiliza conscientemente por quienes detentan el poder, los actores políticos, quienes concentran las riquezas, porque los gobiernos son recursos empresariales para la acumulación de la riqueza a nivel global. “Sí vamos a jugar a ser buenos y ahora si vamos hablar de los males y vamos a llorar juntos y además tú siempre consérvate como tu santa, porque a ti no te va pasar nada” hasta que te pasa y desgraciadamente el sistema, la mecánica de violencias nos cerca a todas y a todos y esto tiene que ver con controles de población y por lo tanto controles de estado.
–Me gustaría volver a algunas interpretaciones del mal, que es el mal que se ejerce de manera consciente con una intención última del gozo de ejercer poder.
–No tengo elementos para poder decir si un mal tiene que ver con la esencia del ser o tiene que ver con un trastorno, pero yo no creo que toda la humanidad seamos psicópata y sociópatas. Mira, por ejemplo, el señor este que es dueño casi del mundo y dueño de la red social del pajarito que lo iban a vender, que no, que despedía a la gente, que corría a todos, ese ejercicio del poder, de decir “Me vale, puedo despedirlos cuando yo quiera, yo soy el dueño y puedo poner ahorita un pajarito y mañana una gaviota, un águila, un zopilote” o sea, claro que gozan, porque es el ejercicio del poder y eso es maldad, eso es gozo y lo exhiben.
Hay que entender también las diferentes expresiones del mal, que no es solamente esta parte sanguinaria que estamos viviendo contra los cuerpos y vidas de las personas. Hay otra en la vida cotidiana, expresiones de maldad, hay gente que sí goza y sobre todo son quienes detentan el poder, que quienes en este otro nivel de violencias pueden gozar haciendo sufrir masacrando a otras personas.
Yo creo que la mayoría de estas bases digamos sociales, ahorita hablando de cárteles y del poder y el control que tiene lo que llamamos delincuencia organizada, yo creo que la mayoría de la gente no lo hace por gozo. Quiero creer, quiero seguir creyendo que la humanidad tenemos muchos más recursos que el mal que también es parte de nuestro ser.
–¿Cuáles son los incentivos sociales que tenemos para hacer testigos inactivos de ese ejercicio del mal?
–Recuerdo que en los ochenta, noventas, ochentas, hablamos de la necesidad de la reforma del Estado y el Estado se reformó, no como queríamos, pero se reformó, se transformó en la lógica de la globalización. Con nuestras luchas sociales creo que poco impactamos, pero bueno, seguimos resistiendo. En ese sentido, los mecanismos de terror que se han utilizado históricamente por quienes detentan el poder, son la mejor manera de control social y de permitir un ejercicio de poder
En México, vía estos actos de terror, de masacres, de torturas, de un rosario de graves violaciones y delitos, juegan un rol más bien de control social, tienes que tener al pueblo atemorizado, porque es el mejor recurso, si hablabas o denunciabas te mataban, te desaparecían. Entonces por eso yo digo que toda está recomposición o reforma del Estado tiene constitutivamente la violencia y las acciones macro criminales como parte del Estado y entonces te controlo la población, no hagas, no digas, porque va a pasar algo. Hay desigualdades y se tienen que generar sistemas que posibiliten estos controles y la voracidad de seguir acumulando.
–Blanca ¿cómo fue que nos convertimos en un país con 100,000 desaparecidos?
Porque se puede, porque se facilita la desaparición, porque las instituciones lo permiten, porque pese a que fundamentalmente el movimiento de familiares y de manera particular la lucha de las mujeres, familiares de desaparecidos investigan, les llevan a presuntos responsables o a responsables, la autoridad hace todo, todo para no hacer nada. Toda la estructura de procuración de justicia está diseñada para negar la justicia, para no procurar la justicia y luego si te metes al sistema judicial, pues se cierra el círculo.
Entonces se hace todo mal, con las señoras, con las familias, obviamente ante la desesperación dicen “¡Que los torturen, que los duerman al revés, que los doblen!” y algo que nosotros hemos trabajado con la señoras, la tortura no nos lleva a nada, nos lleva a esto, a que salgan libres quienes pudieron ser responsables y pudieran darnos más información de donde están, no solo de como operaban, sino como era la mecánica de trabajo, esto nos ayuda a nosotros generar las líneas del crimen que la autoridad nunca nos las va a dar. Entonces el sistema no da, entonces eso se llama impunidad, el sistema de procuración no es de procuración, sino es de impunidad, esa es la regla.
Reportera. Autora del libro “Nadie les pidió perdón”; y coautora del libro La Tropa. Por qué mata un soldado”. Dirigió el documental “No sucumbió la eternidad”. Escribe sobre el impacto social de la violencia y los cuidados. Quería ser marinera.
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