Recibir la libertad, a medias tintas

2 febrero, 2023

El 24 de diciembre de 2022, Roberto (arriba a la izquierda) y Hugo (abajo de chamarra mostaza), en su primer día en libertad. Foto: Cortesía Roberto Jiménez.

Tras dos años de cárcel por delitos que no cometieron, los hermanos Hugo y Roberto Jiménez recuperaron su libertad, pero de forma incompleta

Texto: Lydiette Carrión 

Foto: Cortesía Roberto Jiménez

CIUDAD DE MÉXICO.- Fue un regalo de Nochebuena. Tras casi dos años presos en el penal de Almoloyita, Roberto Jiménez y su hermano Hugo salieron de prisión. Fueron detenidos, debido a que sin saberlo, compraron un auto que participó en el asalto a una camioneta de valores en Toluca,  Estado de México, el 30 de diciembre de 2020.

Como narró Pie de Página, el “error” de Hugo y Roberto fue comprar un mercedes benz 2010 que tenía un muy buen precio; y aunque revisaron que no hubiera reporte de que el auto era robado, no tenían forma de saber que ese auto había sido utilizado exactamente tres días antes en un asalto con violencia a una camioneta de valores; y en el que incluso uno de los custodios fue herido por arma de fuego. Además dos días después un joven que efectivamente participó en el acto fue desaparecido y asesinado por sus compañeros, con el fin de quedarse con la parte del botín que le correspondía. 

Fuera del auto  no había ningún vínculo, y aunque sus abogados probaron que Hugo y Roberto se encontraban en la Ciudad de México durante el asalto, cuando una persona entra al sistema, el sistema es incapaz de reconocer que se “equivocó”. 

Así que dos años después, los hermanos no fueron exonerados. “Nos dijeron que mejor tomáramos una sentencia reducida, porque para exonerarnos íbamos a pasar 10 años ahí antes de que terminara el proceso”, explica Roberto, en entrevista.

Pero pasaron dos años. Dos años en prisión durante la pandemia. En ese lapso fueron obligados a permanecer en una celda con gente enferma de covid. Incluso un hombre falleció frente a Roberto. El cuerpo permaneció al menos un día y medio en la celda. 

Durante esos años los familiares que quedaron afuera incluso recibieron amenazas de muerte por denunciar.   

Decisiones difíciles

Roberto y Hugo Jiménez, después de recuperar su libertad. Foto: Cortesía de la familia.

Los hermanos podían recibir hasta 27 años de cárcel por los delitos de robo con violencia y “lo que resulte”. Ellos pensaron en impugnar y pugnar por ser exonerados y obligar a la fiscalía mexiquense a retractarse. Pero ahí mismo les “sugirieron” que no lo hicieran. De irse a un juicio así, les advirtió un fiscal, el proceso llevaría hasta 10 años. Y aunque al final obtuvieran un “usted disculpe”, los años de cárcel nadie se los quitaría.  

Así que  “me apegué al beneficio del juicio especial abreviado y me sentenciaron a seis años de los cuales estuve dos”, narra Roberto en entrevista. Así que ambos hermanos salieron pocas horas antes de Nochebuena. Se comprometieron a llevar un brazalete de geolocalización en todo momento e ir a firmar cada determinado tiempo. 

Los hechos 

El 30 de enero de 2020, un grupo de hombres armados y embozados asaltaron una camioneta de valores enfrente del Sams Club, sobre la Avenida Alfredo del Mazo, en Toluca, Estado de México. La noticia fue famosa, porque se llevaron casi un millón y medio de pesos. Y también porque la policía filtró dos videos de los hechos: uno de las cámaras de seguridad grabó cómo tres hombres con todo lujo de violencia amagan a uno de los custodios; dos asaltantes llevan chamarras de color oscuro; y un tercero usa una color rojo. ¿A quién se le ocurre participar en un asalto con chamarra roja? y el otro video es el registro del chaleco blindado del custodio, que además graba las voces de los asaltantes. Uno de los custodios resultó herido. 

El 2 de enero de 2021 (tres días después del asalto), Hugo compró en la Ciudad de México un auto a la esposa de un conocido. Verificó que no tuviera reporte de robo y pagó 150 mil pesos por el bonito mercedes benz color blanco modelo 2010. 

Para el 6 de enero, los hermanos Hugo y Roberto fueron a Ecatepec a visitar familiares. Ahí, probablemente algún patrullero identificó el auto, así que los detuvo. Pero Roberto tiene amigos y uno de ellos se movió rápidamente a buscarle a un abogado defensor de derechos humanos, quien presentó el contrato de compraventa del para apenas el día 2 de enero adquirieron el auto.  

Pero para entonces ya habían pasado dos días detenidos. Y uno de los custodios que fueron asaltados aquel día aseguró “reconocerlos sin miedo a equivocarse”, a pesar de que todos iban embozados, de que el asalto ocurrió de forma muy rápida. 

Con esa imputación fue suficiente para el proceso y la condena. Esto a pesar de que la defensa de los hermanos presentó sus sábanas de llamadas, que los ubicaban en la Colonia Roma primero y en La Raza después, durante la mañana del 30 de enero. A pesar de que la defensa también presentó testigos que los ubicaba en la Ciudad de México,  no en Toluca. 

Las cosas se agudizaron aún más.

Homicidio 

Ajena a los hermanos Hugo y Roberto, la  mañana del mismo 30 de diciembre de 2020, pero en la alcaldía Gustavo A. Madero, una mujer llamada María Antonieta recibió una llamada. Al otro lado de la línea un desconocido le dijo tener secuestrado  a su  hijo:  Axel, un joven de 20 años. El desconocido  le exigió 300 mil pesos para soltarlo. María Antonieta llamó al teléfono de su hijo pero éste no contestó; entonces llamó a la casa de él. Ahí contestó su nuera y le dijo que Axel había salido a la tienda. “Me quieren extorsionar”, pensó María Antonieta. Pero a las 12:10 del día  la llamaron de nuevo.  

Entonces volvió a llamar a su nuera, quien le dijo que Axel “se había salido” y fue cuando María Antonieta pensó: esto sí va en serio. Levantó una denuncia por secuestro en el ministerio público de la alcaldía Gustavo A. Madero. Sin embargo, los secuestradores jamás la volvieron a llamar. Así que familia y amigos comenzaron a buscarlo en hospitales y semefos.

Para el 6 de enero, una tía de Axel dio con él en un semefo de Ixtapaluca, aunque la información del levantamiento del cuerpo advertía que fue hallado en Chalco. 

María Antonieta revisó la información. Al momento del hallazgo, su hijo estaba envuelto en una cobija, con unos cartones encima, como queriendo ocultarlo. El cadáver vestía una característica chamarra roja que usaba frecuentemente el hijo. La muerte, según el informe, fue por arma de fuego, disparada a muy corta distancia, un arma de alta potencia, una suerte de escopeta recortada… como las que usan los custodios de las camionetas de valores blindadas.

La nuera entonces, deshecha en llanto, habló con María Antonieta: Aquel 30 de diciembre, Axel había ido a un asalto; lo llevaba un primo suyo. “No le dije a usted  porque él me pidió que no dijera; pero ahora está muerto”. La decisión de haber participado no queda clara cómo ocurrió. Lo que todos coinciden es que no iba convencido. 

Al día siguiente, el 7 de enero, fue el velorio. 

El primo que se lo llevó al robo llegó acompañado de su padrastro. Y éste iba armado. ¿Por qué iba armado a un sepelio?, se le preguntó. 

–Pues es que uno nunca sabe–, respondió el señor. 

Pero, explica María Antonieta, que el primo en cuestión jamás se acercó al ataúd; cuando otro de los jóvenes en el velorio le preguntó por qué, María Antonieta alcanzó a escuchar que el primo respondió:

–Siento feo porque yo me lo llevé a huevo a un asalto. Nos salió chido, me lo llevé a huevo, seguía muy nervioso.

María Antonieta vio entonces los videos del asalto. Y ella aseguró  reconocer las voces de su sobrino y otro familiar. Y también reconoció en el asaltante de la chamarra roja a su hijo Axel.

El 9 de enero de 2022, María Antonieta amplió su denuncia por el secuestro y ahora homicidio de su hijo, ahí en el ministerio público de Gustavo A. Madero. Declaró lo que supo del asalto, y que de los cinco participantes, por lo menos 3 eran familiares de ella; también narró cómo hallaron a su hijo asesinado.  Ella se ofreció a testificar a favor de los hermanos Jiménez Quiroz.

Pero pasaron los días, los meses. Y no hubo más; su caso no avanzaba, no detenían a su sobrino ni  a otro familiar, ni a los otros integrantes de la banda. Tres de los asaltantes, sin embargo, cayeron a la cárcel: el primo, probable asesino material, fue detenido por  secuestro; otro fue detenido efectivamente por el asalto de la camioneta de valores del 30 de diciembre de 2020, desde los primeros días de enero ahí en Chalco; otro más, detenido por otros delitos.

Sin embargo, nada de esto fue útil para esclarecer la inocencia de Hugo y Roberto Jiménez Quiroz. Podían haberse ido por el juicio largo y durar hasta una década. Así que los hermanos optaron por hacer un juicio corto, y llegar a un “acuerdo” con la fiscalía.

Lydiette Carrión Soy periodista. Si no lo fuera,me gustaría recorrer bosques reales e imaginarios. Me interesan las historias que cambian a quien las vive y a quien las lee. Autora de “La fosa de agua” (debate 2018).

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