Una colecta para recuperar a un amigo

29 junio, 2021

El cuerpo de Élmer, migrante hondureño, fue encontrado en un vagón de tren en Tlaxcala. Su familia recibió la noticia, pero no ha tenido atención ni apoyo gubernamental. Con la prioridad de recuperar el cuerpo, la familia hace una colecta para pagar el traslado y sepultarlo en casa

Texto: Daniela Rea

Fotos: Especial

El viernes 18 de junio la familia de Elmer Córdova recibió una llamada de Cancillería Hondureña, para decirle que habían encontrado un cadáver con los documentos de Elmer.
 
Elmer había salido el 4 de junio rumbo a Estados Unidos y el 14 de junio fue el último día que su familia tuvo contacto con él.
 
“Teníamos 4 días sin saber de él, él se comunicaba a diario, así que estábamos a la expectativa”, dice Javier, su hermano mayor. “Fue una noticia no esperada pero sí más o menos como ya no teníamos información ya sospechábamos que algo mal le había pasado. Después de la última conversación con él fue que estaba saliendo de un albergue y que, eso fue el lunes y que iba a tomar el tren y después de eso ya no tuvimos más información, el viernes fue lo último”.
 
Javier relata que personal de Cancillería de su país les pidió información para comprobar que eran familiares, y después no informaron más, no enviaron fotografías o pertenencias para poder ser reconocidas, tampoco les informaron cómo murió, ni dónde está el cuerpo. Solo que había sido encontrado en un vagón.  
 
Hasta este martes 29 de junio la familia pudo ver una imagen del cuerpo encontrado en el vagón a través de una nota periodística publicada -el 16 de junio pasado- por Agencia Quadratín en donde informan que el cuerpo de una persona desconocida fue encontrado “en el interior de un vagón del ferrocarril, a la altura de la comunidad de La Magdalena Soltepec, municipio de Tlaxco, alrededor de las 19:30 horas de este miércoles, y con huellas de sangre a la altura de la boca y nariz. Fue personal de Ferrosur quienes notificaron de la presencia del cadáver, por lo que de inmediato acudieron policías municipales de Tlaxco y confirmaron el hecho”.
 
Ante la falta de información de Cancillería Javier se comunicó por teléfono con Agencia Quadratín, que publicó la nota, y por los periodistas supo que el cuerpo de Elmer está en calidad de desconocido. “Los reporteros me compartieron el número de teléfono de la Fiscalía para saber qué pasaba con mi hermano pero no está en uso, no está correcto y le pedí a Cancillería que me contactara con la Fiscalía de Tlaxcala a ver qué información podía obtener”.
 
El lunes 28 de junio la Procuraduría General de Justicia de Tlaxcala envió un fax a la oficina de David José del Carmen Jiménez González, embajador de Honduras en México, en el que se informa del hallazgo del cuerpo de Elmer Francisco Córdova Archaga, y del inicio de una investigación por el delito de homicidio. La carta solicita apoyo a la embajada para localizar a los familiares de Elmer.

Una colecta para volver a casa

La prioridad de la familia es  recuperar el cuerpo de Elmer, llevarlo a casa y enterrarlo en la tierra donde nació. Por eso intentaron meter presión, llamando a Cancillería, al consulado, pero “nos dijeron que íbamos a entorpecer el proceso, que si queríamos hacerlo nosotros que renunciamos a la ayuda del gobierno”, dice Javier en entrevista con Pie de Página.
 
Así la familia investigó precios y supo que repatriar  tiene un costo aproximado de 7 mil dólares. Están haciendo una colecta que puede ser apoyada en esta cuenta de Paypal.
 
“Mi hermano era taxista y sus amigos hicieron una maratón en el pueblo y recaudaron 2 mil dólares y luego las comunidades vecinas, los amigos, otros 2 mil, ahorita tenemos eso para repatriar”, afirma.
 
“Aún estamos esperando a ver qué respuesta nos dan  de Cancillería. No sabemos mucho, porque no nos dan información, pero lo que hemos podido investigar con otras familias es que el trámite para repatriar el cuerpo puede durar hasta 4 meses y eso no es digno para nuestra familia. Decidiremos por el tiempo y por la desinformación, por la sospecha que no nos quieren dar información vital: donde está exactamente, cuál es el número de expediente, imágenes, fotos”. 

Las formas de morir de un migrante

La prioridad es recuperar el cuerpo de Elmer, pero quedará abierta la pregunta de cómo murió. Y hacerse esa pregunta es abrir un abanico de las posibles causas de muerte de los migrantes en tránsito en nuestro país, sin documentos, expuestos y violentados.
 
“Esto no se acaba con que recuperemos a mi hermano, queda la mayor incógnita nuestra, cómo murió, hay tantas historias que uno conoce, escucha, que dicen que mueren de frío, que los asaltan, que los roban y los matan, no sabemos si de hambre, si se cayó y se golpeó y nadie lo ayudó, si de una enfermedad, está la incógnita, no sabemos si su cuerpo estaba completo cuando lo encontraron porque hay quien dice que los arrojan de un tren, pero aquí solo nos dijeron que estaba en un vagón, no sabemos si murió de asfixia, por frío, por hambre, y que son preguntas que quizá no tengan respuestas”.
 
Elmer tenía 26 años. No tenía hijos biológicos pero se encargaba de la manutención de su sobrina de 6 años, hija de su hermana Lenis. Vivía en Victoria, Yoro.  De ahí salió el 4 de junio, por su propio pie, en el camino se encontró con otros migrantes con quienes acompañó los pasos.
 
Javier recibió la llamada de la Cancillería Hondureña el día de su boda, un minuto antes de bailar el baile nupcial con su esposa.
 
“Y mientras bailaba, entendí parte del significado de la vida. Nuestra vida es tan bella y tan simple como un suspiro.  Se nos va de la mano. Es  paradójico que una tragedia en medio de la alegría de mi boda, le diera mayor sentido a mi compromiso matrimonial. Hoy se que no debo saber valorar cada momento y a quienes me tienen aprecio y que cada día debo ser humilde y real. Vivir siempre en la verdad y que en mí pequeñez encuentra sentido la grandeza”. 
 
En su facebook Javier publicó: “En honor a mi hermano y los miles de jóvenes que han muerto por la cruel y despiadada política neoliberal que quita oportunidades a los empobrecidos declaró que son responsables de sus muertes y que sus manos están llenas de sangre inocente. Declaró que nuestros jóvenes son mártires y que su muerte no será en vano, su sangre derramada clama justicia. Declaró que aún en su muerte, son trigo caído en tierra fértil y que pronto veremos sus frutos”.
 
Este video Elmer lo grabó días antes de su muerte:

 
La tarde de este martes  Comunicación Social de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió una nota donde dice que ya se puso en contacto con la familia.
 
“Comunicación Social» transmitió el caso a la Dirección General para América Latina y el Caribe, quien a su vez entabló comunicación directa con el Sr. Javier Córdova con el fin de ponerlo en contacto con la Embajada de Honduras en México y facilitar su trámite”.
 
También este mismo martes personal de la embajada de Honduras en México se comunicó con Javier para informarle que están esperando que autoridades mexicanas les compartan más información sobre el cuerpo y su ubicación.

Ni el gobierno de Honduras ni el gobierno Mexicano han dado información, apoyo para saber, primero, qué pasó con Élmer, cómo fue que murió; segundo, dónde está su cuerpo; tercero, cuál es el procedimiento para poder repatriarlo a Honduras y sepultarlo en el pueblo que lo vio nacer.
 
“Como que quieren que uno se quede de brazos cruzados, esto sucedió el 16, hace más de 10 días y no tenemos información por parte del gobierno de Honduras, nada de información por parte del gobierno de México, no tienen nada de lo que nosotros les hemos pedido. En mi caso no pienso quedarme de brazos cruzados esperando que resuelvan, porque oficialmente la Cancillería no nos ha enviado nada. No confío realmente”, dijo Javier.

Si les lectores quisieran apoyar la colecta de la familia de Élmer puede depositar aquí en esta cuenta de paypal de Óscar Javier Córdova.

https://www.paypal.com/paypalme/javicordv?locale.x=es_XC

Reportera. Autora del libro “Nadie les pidió perdón”; y coautora del libro La Tropa. Por qué mata un soldado”. Dirigió el documental “No sucumbió la eternidad”. Escribe sobre el impacto social de la violencia y los cuidados. Quería ser marinera.

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