Trump declara la «guerra energética»: aranceles a quien ayude a Cuba con petróleo

31 enero, 2026

Mug Shot tomado el 24 de agosto de 2023, liberado por la oficina del sheriff de Fulton County del Estado de Georgia. Foto: Especial

Trump declara una «emergencia nacional» e impondrá aranceles a países que provean petróleo a Cuba. La medida, justificada como respuesta a una «amenaza extraordinaria» sin presentar pruebas, busca asfixiar económicamente a la isla. Con solo 15-20 días de reservas de combustible, Cuba enfrenta el riesgo de una parálisis total en servicios esenciales. La orden ejecutiva apunta directamente a México, principal suministrador tras el corte del crudo venezolano

Texto: Jazmín Sandoval

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CIUDAD DE MÉXICO. – Donald Trump ha decidido utilizar el petróleo como su principal arma de guerra política, endureciendo más su estrategia mediante un ataque directo a su suministro energético. A través de una amenaza, el mandatario estadounidense ha declarado un estado de «emergencia nacional», alegando que las acciones de La Habana representan una «amenaza extraordinaria» para la seguridad de Estados Unidos. Esta medida quiere imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo a la isla, una táctica que busca cortar el último aliento de una economía ya devastada; el presidente no especificó ningún país ni ninguna tasa arancelaria.

Este asedio ocurre en un momento de extrema vulnerabilidad para Cuba. Tras la intervención militar estadounidense en Venezuela y la extracción de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, el flujo de crudo venezolano —que era el principal sostén energético de la isla— se detuvo por completo.

Para justificar este acto, Trump acusó directamente a la isla de permitir que Rusia realice labores de espionaje contra Estados Unidos desde su territorio, así como de servir de «refugio seguro» para naciones hostiles como Irán y grupos considerados terroristas por Washington, específicamente Hamás y Hezbolá. No obstante, es imperativo señalar que, durante el anuncio y en el texto del decreto, el presidente estadounidense no aportó ninguna evidencia que sustente tales afirmaciones.

El impacto: una parálisis total de la vida civil

La respuesta desde la isla ha sido de alerta máxima ante lo que consideran un acto de asfixia premeditada. Jorge Legañoa, presidente de la agencia estatal cubana Prensa Latina, fue contundente al describir las consecuencias de estos aranceles. Según Legañoa, el objetivo de Washington es asfixiar a la nación y cometer un genocidio, ya que el bloqueo de combustible tiene el potencial de paralizar la generación eléctrica, el transporte, la producción industrial y agrícola, la disponibilidad de los servicios de salud y el abastecimiento de agua. En sus palabras, la medida busca anular «todas las esferas de la vida» del pueblo cubano.

Esta advertencia es respaldada por datos técnicos. Según la firma de análisis Kpler, citada por el diario Financial Times, Cuba se encuentra en una situación desesperada: solo cuenta con reservas de petróleo para cubrir entre 15 y 20 días de demanda bajo los niveles actuales de producción interna. Sin el crudo que antes llegaba de Venezuela y que recientemente suministraba México, la isla se encamina a un período especial de privaciones extremas.

La encrucijada de México y la soberanía regional

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció en sus redes sociales que Washington recurre al chantaje y la extorsión para obligar a otros países a sumarse a su política de bloqueo. Rodríguez señaló que la administración Trump intenta despojar de sus recursos y mutilar la soberanía de los pueblos de lo que denominó «Nuestra América», calificando la lista de acusaciones estadounidenses como una sucesión de mentiras para presentar a Cuba como un peligro inexistente.

Por su parte, el anuncio tiene un destinatario evidente: México. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha tratado de mantener una postura de equilibrio ante la amenaza arancelaria que pende sobre las exportaciones mexicanas si continúan los envíos de Pemex a la isla. Si bien Sheinbaum instruyó a su secretario de Relaciones Exteriores para contactar urgentemente al Departamento de Estado y denunciar que estas medidas podrían desencadenar una crisis humanitaria de gran alcance, también ha defendido que la ayuda a Cuba es una decisión soberana que México ha mantenido por años. Sin embargo, expertos como Jorge Piñón, de la Universidad de Texas, confirman que los suministros mexicanos ya cesaron a principios de enero, lo que evidencia el éxito de la presión de la Casa Blanca.

Un asedio que no perdona sectores

Mientras tanto, la presión interna en Estados Unidos no cesa. Los legisladores cubanoestadounidenses Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart han solicitado a Trump que no se detenga en el petróleo, sino que adopte medidas «más estrictas» para asfixiar cualquier ingreso de la isla, proponiendo incluso la suspensión total de vuelos comerciales desde EE. UU. y la prohibición de las remesas que los familiares envían para la supervivencia básica de sus parientes en Cuba.

En este escenario, figuras de la sociedad civil como Laritza Diversent, directora de la organización Cubalex, coinciden en que, aunque ha habido sanciones previas, esta podría ser la más perjudicial de la historia debido a la dependencia total de Cuba del petróleo importado. Sin efectivo para comprar combustible a precios de mercado —lo que requeriría unos 3,6 millones de dólares diarios— y sin socios dispuestos a arriesgarse a las represalias de Trump, la isla se enfrenta a un escenario de oscuridad y parálisis que amenaza con derribar no solo al gobierno, sino la estructura mínima de supervivencia de sus habitantes.

El rechazo internacional: entre la ONU y la crisis humanitaria

El cierre de este cerco energético ha comenzado a generar ecos en los organismos internacionales. Históricamente, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) ha votado de forma casi unánime (con la única oposición de Estados Unidos e Israel) en contra del embargo a Cuba. Diplomáticos en Nueva York advierten que elevar el bloqueo al nivel de una «emergencia nacional» para castigar a terceros países viola los principios de libre comercio y soberanía que rigen la convivencia internacional.

Organizaciones de derechos humanos y bloques regionales han señalado que castigar el suministro de petróleo no afecta a los líderes del gobierno, sino a los ciudadanos más vulnerables. La comunidad internacional observa con preocupación cómo la política exterior de Washington ha pasado de las sanciones diplomáticas a una táctica de asfixia total que pone en riesgo la vida en hospitales y el acceso a alimentos básicos.

Mientras legisladores como Mario Díaz-Balart piden medidas aún más duras, como cortar vuelos y remesas, el mundo se pregunta si la estrategia de «hambre y oscuridad» logrará su objetivo político o si solo profundizará una tragedia humana en el Caribe. Por ahora, el escenario es de incertidumbre: con México bajo amenaza arancelaria y Venezuela fuera de la ecuación, Cuba se enfrenta a un aislamiento que la deja sin fuentes reales de energía para evitar el colapso total de su sociedad.

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