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‘Técnicas de identificación avanzan, pero también la forma de destruir cuerpos’

Expertos de 6 países compartieron las posibilidades que la tecnología da a la búsqueda forense de fosas clandestinas, pero también a la reconstrucción de crímenes cometidos por el Estado. La tecnología depende del contexto

Por: Daniela Rea

Foto: Ximena Natera

Cuando Manuel Fiol, del Instituto de las Naciones Unidas para la Capacitación e Investigación, terminó su exposición sobre la teledetección remota para la búsqueda de personas desaparecidas, Sol Salgado, titular de la Comisión Estatal de Búsqueda del Estado de México preguntó si esa tecnología de fotografías satelitales de alta resolución servía para detectar cuerpos ocultos en el agua, no sólo en la tierra, como las fosas clandestinas que Fiol puso de ejemplo.

“Es que de donde venimos, en el Estado de México, la mayoría de los cuerpos los dejan en los canales de aguas negras”, dijo. Para pena de Salgado, Fiol le dijo que esa tecnología no servía para el agua.

Varias exposiciones siguieron en el Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de Búsqueda Forense, hasta que fue el turno de Daniel de Gocliano, de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata, quien expuso sobre la geodesia y la tecnología lidar para la búsqueda forense. En su charla, habló de cómo buscar objetos bajo el agua:

“En el agua los rayos láser no funcionan (el principio de la tecnología lidar) porque se reflejan y se van a otro lado, para el agua se usa equipo especial que envía la señal láser en otra frecuencia. El problema, en este caso, es la turbidez del agua; esta tecnología funciona cerca de la costa y con agua más o menos transparente”, dijo de Gocliano, mientras presentaba unas plantillas de barcos con sonares en su quilla.

“Para el agua se usa una combinación de técnicas: el lidar aéreo para profundidad baja, y embarcaciones con sonares para zonas más profundas”. Después de su intervención, parecía que se abría una opción de respuesta a la pregunta de la comisionada Salgado.

Durante cuatro días, expertos de Argentina, Estados Unidos, Australia, Sudáfrica, Suiza y México compartieron las posibilidades que la tecnología da a la búsqueda forense de fosas clandestinas, pero también a la reconstrucción de crímenes cometidos por el Estado. Al encuentro también asistieron familiares de personas desaparecidas que en estos años de búsqueda han creado e incorporado tecnologías para la búsqueda de fosas.

El Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de Búsqueda Forense fue convocado por el Equipo Argentino de Antropología Forense y el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM).

“Dada la magnitud de la presente crisis de violencia y desaparición en México, existe la urgente necesidad de incorporar nuevas tecnologías forenses para la búsqueda de personas desaparecidas y para el análisis de patrones de violencia en el marco de la implementación de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas”, dijeron los convocantes en un comunicado.

En el encuentro se trabajaron cuatro temas.

El primero de ellos, tecnologías de percepción remota: imágenes satelitales, lidar,  georadar, resistividad, multiespectrometría e hiperespectrometría. Esta tecnología se utilizaba en otros contextos, como la deforestación y la arqueología, y ahora también en el área forense.  Estas tecnologías podrían ayudar a detectar fosas clandestinas con base en alteraciones en la superficie y subsuelo.

Peter Douglas, del Victorian Institute of Forensic Medicine, de Australia, dijo que  la tecnología de percepción remota sirvió para localizar fosas en Iraq y Bosnia, y agregó que “las técnicas de identificación avanzan, pero también avanzan la forma de destruir los cuerpos, eso hace más difícil nuestro trabajo. Cada sitio tiene retos: terrenos con jungla, terrenos en zonas de poco acceso. No hay solo un método para localizar fosas; en el pasado se usaban imágenes satelitales, geofísicas, binomios caninos, testigos”.

Por su parte, Santiago Perdomo, de la Universidad de la Plata, dijo que “todas las tecnologías funcionan en ciertos contextos y en otros no. La idea es sacar la ventaja de todas ellas. Es muy importante conocer el contexto social, económico y forense para usar estas tecnologías con éxito. A esto se llega con testimonios, con trabajo de archivo. ¿Qué es lo que se quiere buscar? Esto es importante para saber qué técnica se quiere usar. Muchas técnicas no ven el entierro en sí, sino la alteración del terreno”.

“No hay que crear falsas expectativas, ningún método es infalible. Cada una de las tecnologías nos aporta diferente información que puede interpretarse para búsquedas en ciertos entornos”, agregó Perdomo en su exposición.

Alberto Giordano, de la Universidad de Texas, reiteró la importancia de trabajar con contexto y testimonio y, sobre todo, tener claro que los equipos multidisciplinarios cuenten con técnicos que entienda que se habla del dolor, de personas. “La geografía está presente en las narrativas”, agregó refiriéndose a que las narrativas de los sobrevivientes y testigos contienen datos de tiempo y espacio que pueden ser transportadas a plataformas digitales que facilitan la visualización de datos y la investigación.

Otro de los temas que se trataron fue el análisis de la información digital que puede obtenerse de teléfonos y redes sociales y que puede colaborar en la búsqueda de personas. 

En este apartado, Brad Samuel, de SITU Research de Nueva York, mostró cómo se pueden crear plataformas con videos, mapas, modelos 3D, fotografías y planos para reconstruir crímenes cometidos por el Estado. Para lograr esto, se trabaja con equipos de  ingenieros, abogados, historiadores, diseñadores, especialistas en sistemas computacionales, arquitectos. Uno de los casos que SI TU colaboró a trabajar -junto con el GIEI Nicaragua y el EAAF- fue el ataque de policías y para policías a manifestantes en Nicaragua, en abril y mayo del 2018.

“Hay una línea histórica y nacional: donde y cómo empezó todo, pero también qué pasaba en el país en ese entonces. En la plataforma tienes que ir avanzando del zoom general al zoom in. Esto ayuda a entender la relación de hechos. Para entender el uso de las armas de manifestantes y policías trabajamos con peritos criminalistas y a través del audio de los videos pudimos detectar el tipo de arma de los disparos y la distancia desde donde se detonaron”.

Un tercer tema fueron las plataformas digitales interactivas donde la información obtenida por percepción remota, comunicaciones y otros datos se ensambla para la investigación y explicación de casos concretos, así como para ver patrones y relaciones que no se observan cuando se solo se observan casos aislados. 

Estas plataformas sirven para reconstruir eventos represivos, por ejemplo, a partir de información dispersa, generando pruebas y narrativas articuladas.

Y por último, se trabajó el marco legal del uso de estas tecnologías tanto en México como en tribunales internacionales. 

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Al encuentro, que se llevó a cabo en el Museo de la Memoria y Tolerancia, acudieron familiares de personas desaparecidas como ponentes y como asistentes en general. Mirna Medina habló sobre la mala calidad de los registros de fosas por parte de las autoridades, pues mientras oficialmente se reconocen en Sinaloa 139, el colectivo al que pertenece, “Las rastreadoras”, registran 300.

Por su parte, Leticia Hidalgo, madre de Roy Rivera, desaparecido en el 2011 en Monterrey, Nuevo León, expuso ante los especialistas de distinta partes del mundo cómo han aprendido e imaginado técnicas y estrategias de búsqueda.

“En el 2015 salimos por primera vez a campo, Grupo Vida de Coahuila nos capacitó Ahora vamos con dos arqueólogos, un antropólogo, un binomio canino, seguridad pública y protección civil (para búsquedas en norias o pozos con agua). Al inicio pedíamos apoyo a Fiscalía y CEAV pero ya no porque solo obstruyen. Buscamos por carpetas de investigación, porque aquí en NL la gente no nos ha dicho nunca donde buscar, como sí sucede en otros estados. Recientemente empezamos a utilizar dron para la ubicación de fosas en el terreno”.

Además de los expertos internacionales y familiares, periodistas y activistas mexicanos presentaron investigaciones forenses, como la Universidad Iberoamericana, que presentó su trabajo sobre fosas. Denise González y Jorge Ruiz dijeron que el primer problema que enfrentaron para poder hacer un registro de fosas era definir qué era una fosa clandestina.

“Hay muchas variables, por el número de cuerpos, por cómo fueron acomodados los cuerpos, por las violencias que sufrieron las personas, por la dispersión de la superficie. Nosotros trabajamos con esta definición: cualquier sitio donde uno o más cuerpos y/o restos de personas fueron enterradas de forma anónima y/o ilegal con el intento de ocultar o destruir evidencia”.

Por su parte Alejandra Guillén y Marcela Turati presentaron el registro de fosas clandestinas que hicieron en el sitio A dónde van los desaparecidos. En su exposición señalaron los obstáculos que enfrentaron ante las fiscalías estatales para acceder información que está relacionada con graves violaciones a derechos humanos.

“No hay conceptos comunes para construir las bases de datos (fosas clandestinas, cuerpos, osamentas, restos óseos, cocinas, sitios de inhumación clandestina, de centros de destrucción de cuerpos, etcétera). No hay claridad en los protocolos que las autoridades siguen para documentar el hallazgo de fosas, cuerpos, restos óseos, sitios de inhumación clandestina, etcétera. Las fiscalías estatales se contradicen en los documentos que entregan (las cifras no coinciden entre un archivo y otro, pueden faltar cuerpos, fosas). Las fiscalías utilizan el argumento de información reservada para ocultar datos”, expuso Alejandra Guillén.

Por su parte Mercedes Doretti, directora para Centro y Norte América del EAAF y miembro del Consejo Ciudadano del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas de México, manifestó que “es importante formar grupos interdisciplinarios que puedan capacitarse en estas nuevas tecnologías y darle continuidad al trabajo en México”.

En el año 2017, el EAAF inauguró su Unidad de Búsqueda Forense y Análisis de Contexto, dedicada a expandir el uso de tecnología de avanzada en la búsqueda forense de personas desaparecidas, a través de tecnología y métodos emergentes para hacer avanzar las investigaciones de derechos humanos. A partir de esa experiencia se ideó el encuentro internacional.

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Reportera. Autora del libro “Nadie les pidió perdón”; y coautora del libro La Tropa. Por qué mata un soldado”. Dirigió el documental “No sucumbió la eternidad”. Escribe sobre el impacto social de la violencia y los cuidados. Quería ser marinera.

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