16 octubre, 2020

No existen las razas. Somos una misma especie y hay variantes fenotípicas y grupos culturales diversos. Tomo el legado de mis ancestras que me han invitado a descolonizar mi cuerpo, la palabra, e idear formas de expresión en las que podamos reconocernos en la diversidad de formas, de lenguas, de cuerpos, de pensamiento

Twitter: @tuyteresa

Las comunidades indígenas y afrodescendientes claman: ¡Esto no se llama América! Y nadie… nos descubrió.

En los libros de historia… En los medios de comunicación… Seguimos leyendo que Cristóbal Colón “descubrió” América… 

De Alaska a la Tierra de Fuego… nañús, wiráricas, nativos del norte del continente continuaron un diálogo de siglos… Y lo hacen desde distintas geografías, expresiones e idiomas.

Es durante la Conquista que se funda un sistema económico, en el que personas esclavizadas provenientes de África y pueblos indígenas los obligaban a producir riqueza para la Corona Española.

Para la pensadora Rita Segato, se trató también de un periodo fundado en la “cultura de la violación”.

Se crea entonces un sistema de castas, donde los españoles blancos establecen la estratificación social. ¿Recuerdan el famoso cuadro de las castas en el Museo del Virreinato en Tepozotlán, en el Estado de México? 

Fábricas de la blanquitud

Esta pintura es un claro ejemplo de cómo se organizaba la sociedad colonial… La historia… no termina ahí…  ¿Te suena la frase? “Hay que mejorar la raza”. Dicen que viene de ahí, de intentar por todos los medios, ser más y más blancos. 

Su origen tiene un pasado doloroso… Y viene de la idea de que hay que blanquearnos a como dé lugar… Una práctica que nos persigue aún en pleno siglo XXI.

El mestizaje también ha sido una construcción donde lo indígena y lo blanco se funden en una “raza”. La famosa “raza cósmica”, donde otras identidades no han tenido cabida. 

Ahora sabemos que es posible dar un giro a la historia… Escribir, escuchar, construir los relatos que faltaban… Hoy sabemos que el relato del mestizaje es parte de la historia oficial de la posrevolución.

Hoy sabemos que la “raza” no existe, pertenecemos a la especie humana. Con el descubrimiento del ADN la ciencia pudo demostrar que los seres humanos somos %99.9 por ciento idénticos, lo único que varía es nuestro exterior, a eso le llaman: fenotipo.

No existen las razas. Somos una misma especie y hay variantes fenotípicas y grupos culturales diversos. La Raza Cósmica escrita por José Vasconcelos forma parte de una narrativa, que poco a poco… comienza a cuestionarse. 

En México no hay una lengua oficial, hay 69 idiomas, sin embargo, no solemos oír Wirárica o Ayuuk en la televisión, en la radio o en las redes sociales.  

Descolonizar nuestro cuerpo, descolonizar nuestra palabra  

De esta idea dominante acerca del tono melanina que se espera debemos tener, de la definición de lo bello, lo correcto, lo válido, el cuerpo, nuestro cuerpo ha llevado una de las peores cargas culturales acerca de la “belleza femenina”. 

En este molde no cabemos, así de simple. Nuestro volumen, color, forma, rasgos, son diversos, muchas de nosotras no cabemos, ni queremos. 

Tomo el legado de mis ancestras que me han invitado a descolonizar mi cuerpo, la palabra, e idear formas de expresión en las que podamos reconocernos en la diversidad de formas, de lenguas, de cuerpos, de pensamiento. 

La palabra también está colonizada porque nuestro pensamiento lo está. Desde la geografía, la lengua, la historia, el periodismo por supuesto. 

Y sí, escribo y hablo en la lengua dominante, fue mi legado, se trata de complejizar, estudiar, deconstruir, descolonizar, no es indoloro, ni incoloro. 

Tiene un color, una forma, múltiples narrativas, el mestizaje, es una gran ficción. 

¡¡La raza no existe!! El racismo sí.

Guionista, reportera, radialista. Cubre temas culturales, sexualidad, salud, género y memoria histórica. En sus ratos libres explora el mundo gastronómico y literario. Cofundadora de Periodistas de a Pie.

Relacionado