Pandemia: viaje a la epopeya de los hospitales mexicanos

11 octubre, 2020

La fotógrafa María Paula Martínez Jáuregui se internó tres meses en 10 hospitales covid para documentar, desde la primera línea, la titánica tarea que han realizado médicas, enfermeros, camilleras y trabajadores de la salud para salvar miles de vidas en México. Este es si testimonio y parte de su trabajo

Fotografías y texto: María Paula Martínez Jáuregui*

CIUDAD DE MÉXICO.- A principios de este año estaba en Bangladesh documentando un proyecto en el campo de refugiados más grande del mundo cuando me enteré de los reportes de una nueva, grave y contagiosa enfermedad en China causada por un nuevo coronavirus.

Cuando volví a México, nuevos casos se reportaban en Italia. El 27 de febrero, se reportó el primer caso de covid-19 en México, y para marzo se empezaba a saber más sobre este virus que expandía rápidamente en Europa.

Tenía en puerta una expedición de buceo. Después de estar en un barco por dos semanas sin internet, y por lo tanto, totalmente desconectada de las noticias, pisé tierra y me encontré con un mundo completamente diferente al que había dejado cuando zarpé.

Me fui a Baja California huyendo de la pandemia que ya empezaba a invadir la Ciudad de México. Estuve todo abril ahí, escuchando las alarmantes noticias. Yo tengo un hermano infectólogo que trabaja en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, uno de los hospitales que se volvió 100 por ciento covid.

A miles de kilómetros, escuchaba en las noticias que una ola de paranoia invadía la capital y que había gente que agredía al personal de salud que iba uniformado en las calles. Los casos aumentaban y preveían el pico más alto para mayo.

Mi hermano me contaba de la situación en los hospitales y decidí regresar a la ciudad a documentar lo que estaba sucediendo ahí adentro.

Me frustraba ver en las noticias que le aventaban cloro al personal médico para «descontaminarlo» y, por otro lado, le llevaban mariachis y aplaudían a los camiones de cerveza que llegaban a surtir las tiendas después de unas semanas de desabasto.

Decidí retratar al personal de salud que lleva trabajando sin descanso muchos días por el bienestar nacional. Me parecía importante mostrarlo para que se supiera lo que realmente implicaba el esfuerzo que estaban haciendo. 

Cuando presenté este proyecto a los hospitales, les pareció muy importante tener un registro de este momento histórico que hemos vivido en el mundo y me dieron el permiso para entrar.

Llegué en el momento justo en el que nos acercábamos al primer pico de la epidemia en México. Se había establecido un sistema de referencias entre hospitales para que, en caso de llegar un paciente que necesitara de urgencia una ventilación invasiva y no hubieran camas disponibles, pudiera ser referido a otro hospital y trasladado de urgencia.

El proyecto creció a medida que iba avanzando en el registro y terminé entrando a 10 hospitales covid-19 en un lapso de dos meses y medio.

Estuve en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, en el Hospital Juárez de México, en el Hospital General Dr. Manuel Gea González, en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del ISSSTE, el Hospital Regional Primero de Octubre del ISSSTE, en el Centro Médico ABC, en el Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes, en el Instituto Nacional de Cancerología, en la Unidad Temporal covid-19 del Centro Citibanamex y en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas.

Me tocó ver lo que nunca imaginé: personas que murieron enfrente de mí. Presencié intubaciones, extubaciones, familiares reclamando ver los cadáveres de sus pacientes fallecidos, familiares llorando de felicidad mientras agradecían al personal médico haber sacado adelante a sus seres queridos.

Una autopsia covid, en la cual, debido a la gran emisión de aerosoles, no se puede abrir el pecho. Los médicos entonces abren un pequeño huequito por el cual extraen muestras de pulmón, corazón, costilla, aorta, hacen biopsia de riñón e hígado; todo esto con fines de investigar el daño que ha provocado este virus en distintos órganos del cuerpo y aprender más sobre él. 

También ví cómo la vida se abre paso a pesar de todo, con la cesárea de una mamá con covid y los cuidados que tiene que tener el neonato. Enfermeras devastadas, agotadas. El espíritu de la compasión, el conocimiento y la unidad entre el personal. La frustración de los médicos de ver el hospital rebasado, hacer todo lo que estaba en sus manos y que aún así no fuera suficiente. 

Sentí la muerte a mi lado. Pero muchos cuidaron de mí: Médicos, enfermeros, personal de intendencia, de lavandería, del área de comunicación de los hospitales. Me dieron cursos para aprender a ponerme el equipo de protección personal, pero sobre todo, para quitármelo, que es donde más riesgo de contagio existe. Me sentí protegida en todo momento. A veces, hasta más segura estando adentro del hospital que en la calle.

Lo que más me conmovió fue la vocación de las personas que han entregado su vida este año para salvar a otros.

Aplaudo el enorme trabajo en equipo que se lleva a cabo en los hospitales mexicanos, desde el trabajo administrativo, pasando por cocina, lavandería, ropería, enfermería, ingeniería, intendencia, rayos X, laboratorio, investigación, y por supuesto el trabajo de los médicos.

Hoy en México superamos las 80 mil muertes por covid-19. Hay muchas pérdidas, pero esperemos que los aprendizajes sean más. Nunca se había vivido una cosa tan brutal y tampoco una respuesta tan unánime.

Y aquí seguimos adelante, recordando con amor a quienes se fueron y haciendo nuestra lucha por jamás volver a esto. Y por los que aún vivimos.

Una enfermera agotada toma un descanso en el piso. Después de meses de
estar trabajando sin descansos, en los cuales la carga laboral se ha intensificado, el
personal del hospital se redujo debido a que muchos se fueron a su casa por pertenecer
a grupos vulnerables. El hospital quedó rebasado, sin camas, con pacientes llegando y
sin poder atenderlos, hubo muchas defunciones esos días, a veces con compañeros
contagiados y sin poder hacer más por ellos. Instituto Nacional de Perinatología Isidro
Espinoza de los Reyes (INPer), 30 junio 2020.
Un grupo de enfermeros manipulan delicadamente a un paciente intubado para
pronarlo en Terapia Intensiva. “La pronación” es un recurso que se usa desde hace
tiempo en los hospitales y en esta pandemia ha sido un recurso muy utilizado que ha
ayudado a varios pacientes a respirar mejor. Consiste en voltear al paciente boca abajo,
cosa que a su vez requiere mucho cuidados extras de enfermería, como estar volteando
la cabeza al otro lado cada cierto tiempo, cuidar que no hagan escaras. Los pulmones
son como una pirámide y la parte más grande es la que está en la espalda. Al estar boca
abajo, hay menos peso sobre ellos (el corazón queda debajo de los pulmones) y esto
permite que se expandan mejor y que los alveolos se abran más fácil y se pueda
oxigenar mejor. Hospital Juárez de México, 18 junio 2020.
Doctores discuten en el área de Terapia Intensiva. Ha sido una labor difícil,
pesada y sobre todo constante, no ha habido descanso desde que todo esto empezó a
mediados de marzo. Hospital Juárez de México, 18 junio 2020.
Entrada al área COVID.
En los hospitales fue muy importante delimitar las áreas Covid e instalar zonas “limpias”
para ingresar y zonas “sucias” para salir y así conservar lo más limpio y desinfectado
posible y evitar el riesgo de contagios. Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del
ISSSTE, 19 junio 2020.
La doctora Victoria Álvarez observa la unidad Covid-19 desde una ventana. “Yo
escucho a la gente que se queja y se queja de estar todo el tiempo en sus casas y la verdad
es que yo a veces quisiera estar todo el tiempo en mi casa. Estar todo el tiempo en el
hospital trabajando a marchas forzadas ha sido desgastante”. Unidad Temporal Covid-19
Centro Citibanamex, 14 mayo 2020.
Dos enfermeros preparan una manta para tapar a una paciente en el Hospital
de Campo de la Cruz Roja. En mayo de este año, la Cruz Roja le prestó al Instituto
Nacional de Enfermedades Respiratorias 5 carpas de Hospital de Campo. Estas carpas se
usan en zonas de guerra, desastres naturales o conflicto para atender pacientes en
lugares inusuales. Durante esta pandemia de Covid-19, dada la demanda de camas de
hospitalización, el INER empezó a usar estas carpas como un recurso para poder ampliar
la zona de Urgencias y poder incrementar el número de pacientes hospitalizados. Eso
implicó también contratar a más personal para poderlas echar a andar. Los aparatos que
se usan ahí adentro, como los ventiladores, son los que se usan en las guerras.. Las cinco
carpas del Hospital de Campo se instalaron en el estacionamiento junto con una enorme
toma de oxígeno y nitrógeno para poder alimentar las carpas y tener pacientes
intubados en ellas. Fue toda una reconversión que tuvieron que llevar a cabo los
ingenieros del área de Ingeniería Biomédica. Instituto Nacional de Enfermedades
Respiratorias Ismael Cosío Villegas (INER), 1 julio 2020.
Un grupo de doctores y enfermeros revisan a una paciente sedado para
acomodarle el tubo de ventilación mecánica, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y
Nutrición Salvador Zubirán, 12 mayo 2020.
Las personas que pasan mucho tiempo en terapia intensiva pierden masa
muscular y desarrollan un problema que se llama neuropatía del enfermo crítico, los
músculos se atrofian y los pacientes se encuentran sumamente débiles. La doctora
Susana Galicia y el grupo de doctores del área de rehabilitación pasan visita diario a los
pacientes ya sea que estén intubados y/o sedados, o despiertos, para darles sesiones de
terapia y que vayan moviendo nuevamente poco a poco el cuerpo y vayan agarrando
fuerza nuevamente. INER, 25 junio 2020.
Las personas que pasan mucho tiempo en terapia intensiva pierden mucha
masa muscular, los músculos se atrofian y los pies se deforman por debilidad, es por eso
que a muchos les colocan a veces botas con tobilleras para mantener una buena
posición del tobillo. INCMNSZ, 12 mayo 2020.
Durante esta pandemia de Covid-19 las visitas a los hospitales por parte de
familiares y/o amigos han sido restringidas por lo que se llevaron a cabo “videovisitas” o
“videollamadas”, gracias a las cuales los familiares pudieron visitar virtualmente a
pacientes intubados que estaban inconscientes y pacientes en estados menos graves.
Por video llamadas pudieron ver y charlar con su familia a través de iPads que fueron
donados a los hospitales para esta causa. El doctor Stanley Vega, jefe del servicio clínico
número 4, estuvo encargado de llevar a cabo esta actividad, enlazando a la familia y
poniendo al paciente en comunicación con ellos. En esta foto un paciente efectúa una
llamada con su hija. INER, 26 junio 2020.
El personal de radiología ha jugado un papel elemental en esta pandemia ya
que las tomografías de tórax han sido importantísimas para saber el estado y evolución
de la infección en los pulmones. En esta foto, dos camilleros colocan a una paciente en
el tomógrafo para que le realicen los estudios que mostrarán la evolución de la
enfermedad en sus pulmones. Hospital Regional 1 de Octubre del ISSSTE, 12 junio 2020.
Son propios y extraños. Que los niños estén naciendo en una época inusual, de
manera inusual, en espacios inusuales y sean recibidos por personas a quienes no pueden
ver sonreír. Nos ponen en una perspectiva diferente de la pauta del mundo, de lo diferente
que va a ser la vida. Imaginarse a estos bebés en su crecimiento, en su manera diferente
de tener que desarrollarse es muy conmovedor. Nos amplía el panorama, nos hace ver lo
chiquito que somos frente a la maravilla que es el nacimiento y la fuerza de la vida
abriéndose paso a pesar de los microorganismos, del virus y de la gente misma. En esta
foto, una enfermera alimenta con una sonda a un neonato que salió positivo de Covid-
INPer, 30 junio 2020.
Las mamás que tienen Covid-19 pueden amamantar a sus bebés con todo el
equipo de protección personal puesto. La leche está contaminada pero no se transmite
el virus por ahí, por lo tanto es seguro que amamanten a sus bebés, sin embargo, deben
de ser muy cuidadosas de lavarse bien las manos y no respirarles encima para no
contagiarlos, por eso deben usar cubre bocas y careta para hacerlo. INPer, 30 junio
2020.
La doctora Isabel Viallegas, doctora infectóloga de neonatos, quien ha llevado
a cabo una labor incansable desde que inició esta pandemia, le realiza una prueba PCR a
un bebé recién nacido. Este bebé acababa de nacer de una cesárea y en vez de pegarlo a
la mamá, quien tenía Covid, lo aislaron y lo hisoparon inmediatamente para
diagnosticarlo y saber los cuidados que deberán de aplicársele a él y a su mamá. INPer,
30 junio 2020.
La enfermera Anita con todo el equipo de protección personal puesto carga a
un neonato mientras acomoda su incubadora. INPer, 30 junio 2020.
Una enfermera alimenta con un biberón a un bebé aislado por Covid-19 en su
incubadora. INPer, 30 junio 2020.
La cocina es un área del hospital que ha tenido que adaptarse a toda la
reconversión para poder proporcionar alimentos descontaminados y una dieta especial
para los enfermos con Covid-19 que pueden comer normalmente (sin sonda), y al
mismo tiempo cuidar de todos los alimentos que se les proporciona a todo el personal
del hospital. Una trabajadora pasa a recoger su alimento. INER, 4 junio 2020.
Dos personas de rehabilitación toman un descanso y miran agotados la ciudad
por la ventana después de colocar un chaleco que da pequeños golpecitos en el pecho
de una paciente intubada para evitar la acumulación de secreciones y que las pueda
expulsar y así evitar la fibrosis del pulmón. El trabajo de las personas de rehabilitación
ha sido muy importante y se ha incrementado con la pandemia ya que los pacientes de
terapia intensiva necesitan que los estén moviendo con ciertas técnicas para evitar que
desarrollen neuropatía del enfermo crítico. Centro Médico ABC Campus Observatorio, 2
junio 2020.
Una persona de intendencia desinfecta con un atomizador las cortinas de
plástico que separan la entrada a los elevadores que llevan a los pisos Covid del Centro
Médico ABC. Los hospitales híbridos tuvieron que readaptarse para poder atender a
pacientes Covid como a pacientes regulares. Esto implicó cerrar muchas áreas, modificar
los elevadores para que pararan en ciertos pisos únicamente y estar desinfectando las
áreas de paso o de transición de una zona a otra, entre muchas otras cosas. Centro
Médico ABC Campus Observatorio, 2 junio 2020.
El trabajo del personal de intendencia ha sido muy importante ya que la
limpieza y desinfección constante es básica para evitar contagios dentro del hospital.
Una persona de intendencia va limpiando los pasillos del área de Terapia Intensiva,
Hospital General Doctor Manuel Gea González, 1 junio 2020.
Un enfermero revisa los apuntes de todos los detalles de los pacientes
internado en el área Covid. Instituto Nacional de Cancerología (INCan), 25 mayo 2020.
Un grupo de enfermeras y enfermeros del INCan posan para la foto. Ellos han
estado al pie del cañón frente a la pandemia, brindando cuidados a pacientes en
Terapia Intensiva 24 horas al día. Soportar el equipo de protección personal por turnos
de 8 horas no es nada sencillo. Los googles aprietan, el cubre bocas N95 deja pasar poco
aire, las batas impermeables son súper calurosas y el doble par de guantes está
constantemente apretando las manos. Les dicen los INCansables..
Instituto Nacional de Cancerología (INCan), 25 mayo 2020.
La doctora Carolina Pérez Jiménez posa para un retrato. En el INCan como en
todos los hospitales se tuvo que pedir a todos los médicos de todas las especialidades:
infectólogos, dermatólogos, cirujanos plásticos, cirujanos oncólogos, ginecólogos,
ortopedistas, oftalmólogos y a todos los médicos de la institución, que participaran para
apoyar a los enfermos con COVID. Ha sido una muestra extraordinaria de solidaridad del
equipo médico, enfermería, camilleros, personal de intendencia, y gente de ropería, entre
otros. Nunca se dejó de operar, nunca se dejó de aplicar quimioterapia, nunca se dejó de
dar radioterapia, nunca se dejó el laboratorio clínico, imagenología, patología y todos los
demás servicios siempre funcionaron y así siguen. Instituto Nacional de Cancerología
(INCan), 25 mayo 2020.
Manuel trabaja en la lavandería del INER. El trabajo del personal de lavandería
de los hospitales también se modificó con esta pandemia. Estas personas empiezan
desde muy temprano a laborar y van a cada rincón del hospital recogiendo la ropa sucia
que sale de las camas de los pacientes y las batas, pijamas quirúrgicas, etc. Usadas por
los doctores y enfermeras para luego meterla en las lavadoras. El riesgo de contagio es
altísimo en estas maniobras y han tenido que adecuarse para llevar todo un equipo de
protección personal especial para ellos. INER, 10 junio 2020
La doctora María Elena Rosas ayuda a que un paciente reciba una
videollamada en el área COVID. Esta ha sido la única manera de que los pacientes
puedan “recibir” una visita y ver a sus familiares. Ha sido de gran apoyo y muy
importante para subirles el ánimo a los pacientes. Centro Médico Nacional 20 de
Noviembre, ISSSTE, 19 junio 2020.
En algunos hospitales pusieron una campana que tocan los enfermos cada vez
que salen dados de alta. Esta campana se llama ‘Esperanza’. Es muy emotivo cuando un
paciente la toca a su salida porque todos en el hospital aplauden festejando que una
persona más triunfó en su lucha contra el Covid ayudado de todo el personal hospitalario
que pusieron su granito de arena para que esta persona algún día pudiera hacer sonar a
Esperanza. Todos esperan pronto escuchar la última campanada. Unidad Temporal Covid-
19 Centro Citibanamex, 14 mayo 2020.
Enfermeras y enfermeros se despiden de un pacientes que fue dado de alta
después de estar varias semanas en el hospital. Cada vez que un paciente se va, aparte
del demandante trabajo que llevan a cabo todos los días, el personal prepara cartulinas
para despedirlo con júbilo y alegría. Para ellos es un gran logro que uno de sus pacientes
venza a la enfermedad. Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, ISSSTE, 19 junio
2020.
De izquierda a derecha: la química Carmen Sarabia León, la enfermera María
Teresa Pérez López y la ingeniera Ana Bertha Pimentel se ríen y despejan mientras se
toman una selfie después de haber realizado un trabajo difícil y tedioso durante más de
cuatro horas. Detrás de la cortina de plástico provisional que acaban de colocar se
encuentra un robot sanitizante, el cual acaban de programar para que desinfecte un
pabellón del INER que fue invadido por bacterias intrahospitalarias, aparte del virus de
Covid-19.Este robot desinfecta de tal manera que arrasa con cualquier virus y bacteria
sobre cualquier superficie. Sin embargo, usa gases muy tóxicos, por lo que hay que aislar
totalmente el área a desinfectar. Eso implica puertas, ventanas, coladeras, ductos de
aire, etc. Todo debe quedar sellado herméticamente. Esta labor la llevan a cabo estas
tres mujeres profesionales cada una en su área y programan al robot para que la zona
quede completamente descontaminada y hayan camas disponibles para que puedan
ingresar nuevos pacientes a ser atendidos por covid-19.

*María Paula Martínez es una fotógrafa documental y montañista mexicana que pertenece a la organización internacional Photographers Without Borders. Es la primera mujer certificada como piloto de dron por la DGAC, especializada en fotografía aérea y submarina. Su trabajo explora temas relacionados con los derechos humanos, la conservación marina y la majestuosidad de los volcanes. IG: @maripomartini

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