Nuevo cierre en Centro Histórico por contingencia sanitaria; CDMX sigue en color naranja

3 julio, 2020

Ante la alta afluencia de personas y el incumplimiento de algunos comerciantes y clientes de las medidas sanitarias para combatir la propagación de covid, el Centro Histórico permanecerá cerrado este fin de semana para replantear nuevas restricciones. La apertura de las plazas comerciales se pospone hasta el miércoles. La Ciudad de México permanecerá en semáforo naranja la semana siguiente

Texto: Andro Aguilar

Fotos y video: Duilio Rodríguez

El Centro Histórico cerrará de nuevo su ingreso a las personas este fin de semana, ante la falta de cumplimiento de las disposiciones para contener la expansión de los contagios de covid-19.

Las autoridades informaron que este jueves se desbordó la afluencia de visitantes en las calles que algunos días reciben hasta un millón de personas.

La zona reabrirá el lunes con disposiciones más estrictas, que incluyen suspensiones hasta de 15 días a comercios que inclumplan las nuevas reglas o el cierre de calles completas cuando 30 por ciento de los locales no respete las disposiciones.

La jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum informó también que la reapertura de las plazas comerciales, programada para el lunes, se pospone hasta el próximo miércoles como medida precautoria. 

“No es un castigo a nadie. Simplemente es decir ‘a ver, así no funcionó, tenemos que sentarnos todos de nuevo revisar lo que diseñamos’. Y entre todos generar las condiciones para un regreso mucho más seguro”.

Informó que el semáforo epidemiológico en toda la ciudad continúa en color naranja.

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“Cuando ingresen hacen las compras de inmediato para que también podamos dar acceso a otras personas”, dice una funcionaria de la autoridad del Centro Histórico al centenar de personas formadas en dos filas, previo a su ingreso a la calle de Corregidora.

¡Fórmense! ¡Fórmense!”, dice un hombre preocupado, en la punta de la fila, cuando ve que una pareja llega a preguntar.

“Hay que formarse, mamita”, le informa una policía a la mujer de la tercera edad.

“Vamos a separarnos un poquito, por favor”, insiste la funcionaria del Centro Histórico, con megáfono en mano. “Solo va a entrar uno por familia”.

Una mujer sale de Corregidora a merodear las filas. 

“¡Producto de belleza!”, grita la vendedora entre la clientela formada para tomarles sus pedidos. “¿Alguien viene por producto de belleza?”.

“Tómale una foto a la fila, para que no diga ese cabrón…”, le recomienda un trabajador a su compañero, cuando observa que no entrarán de inmediato.

Un elemento policiaco ubicado justamente en el cruce de Academia y Corregidora relata lo difícil que fue lidiar con los clientes en los primeros días de la reapertura. “Con insultos, casi se te van a los golpes”, dice.

Es el miércoles 1 de julio, en la esquina de Corregidora y Academia, tras dos días de reapertura en el Centro Histórico.

Después de las cinco de la tarde, dos jóvenes que terminaron su jornada en una tlapalería reconocen que en esta semana tuvieron incluso más trabajo que antes de la contingencia. Piden no revelar su identidad.

“Estuvo hasta reventar. Abrimos la tienda y no se está llevando a cabo como dicen los protocolos de la sana distancia. La verdad estamos hasta reventar. Para el ticket, entregas, a reventar, yo creo unas 50 personas dentro de la tienda, todos al mismo tiempo. No se respetaba el filtro”, explica uno.

“También la gente se pone muy… así… muy enérgica, se desespera de estar formada”, agrega su compañero.

“Yo siento que está más pesado incluso que antes. Nosotros siempre hemos tenido gente, pero no sé si porque estuvo cerrado o porque hicieron fila o estuvieron encerrados, pero hoy se vino a reventar esto”.

En la “nueva normalidad” un día abren los negocios ubicados en números nones y al día siguiente los locales con números pares.

Pero a estos trabajadores nadie les informó que pararían al día siguiente.

“Nunca cerramos. De todos modos a nosotros nos hacen venir. Hemos trabajado normal, normal”.

Antes de la reapertura, los clientes pedían por teléfono y los empleados les entregaban su mercancía antes del cerco sanitario, en la calle Academia.

Un diablero relata que el primer día de la reapertura, el lunes 29 de junio, la fila de clientes para ingresar a la calle Corregidora se extendió dos cuadras, hasta la calle Moneda. Para el día siguiente, el ingreso se agilizó con las dobles filas.

Calles aledañas, sin embargo, ya en el perímetro B del Centro, que rodea a la zona con más edificios catalogados con valor histórico, la restricción para entrar a los comercios se reducía. Y la sana distancia entre clientes y comerciantes se diluyó.

“Ya te extrañaba, perro”, le dice con tono fraternal un comerciante de productos para teléfono a otro que tiende su manta en la esquina de la calle Soledad y De la Santísima.

Ropa interior, bolsas, pantalones, bocinas, relojes, mochilas, lentes, suéteres, tostadas… Todo lo ofertado como en la “vieja” normalidad.

Los comerciantes informales se coordinaban como un día de venta cualquiera, con radiotransmisores en las esquinas.

Este jueves, la autoridad del Centro Histórico, Dunia Ludlow, ya había destacado que no todas las personas, clientes y comerciantes, estaban cumpliendo con las reglas. 

“En las zonas donde tenemos más problemas con el cumplimiento de lo establecido es donde hay una convivencia con un comerciante de la vialidad, que no cumple con las disposiciones. De poco sirve que promovamos la sana distancia en una zona cuando caminan unas cuantas cuadras y no se respeta”, dijo en entrevista la funcionaria.

La Secretaría de Gobierno informó que han llegado a acuerdos con la mayoría de los comerciantes informales, excepto con los vendedores liderados por la diputada María Rosete. 

“Nadie tiene una bolita mágica”

En conferencia de prensa, Sheinbaum dijo este viernes que en las medidas restrictivas en el Centro tienen que participar tanto autoridades como comerciantes y la ciudadanía en general.

La funcionaria negó que se trate de un error en el plan de reapertura, sino que se desbordó la afluencia, algo que, dijo, no es privativo de la Ciudad de México. 

“Lo vemos en distintas ciudades del mundo. Lo vemos en ciudades de Estados Unidos, lo vemos en ciudades europeas, lo vemos en ciudades asiáticas. Cuando vemos que las cosas no funcionan hay que tomar decisiones antes de generar una condición en la que no podamos contener la pandemia”.

La secretaria de Gobierno Rosa Icela Rodríguez enumeró los inclumplimientos por parte de los comercios del Centro Histórico.

“El uso de caretas solamente al 50%; cubrebocas al 95%; la toma de temperatura al 55%; el tapete sanitizante o jerga húmeda al 60%; el gel sanitizante al 75%; las filas de acceso y dosificación al 40%; los flujos internos la señalética interna al 60%; el respeto del día del cierre al 90%; la sana distancia al interior al 70%”.

También, agradeció a los comerciantes que acataron las medidas y dio a conocer qué comercios no cumplieron con las disposiciones, entre los que se incluyen algunos comercios pequeños y otros de grandes tiendas, como Nike, American Eagle, Martí, Cielito Querido o los bancos Santander y Bancomer. 

La plaza de los lentes, ubicada sobre la calle Tacuba, opera pese a que la fecha de su reapertura era hasta el lunes 6 de julio.

Periodista de la Ciudad de México. Hecho en CU. Empeñado en entender el mundo a través del periodismo y sus personajes. En constante aprendizaje. Admirador de las grandes historias.

Fotógrafo, editor, interesado en arte, cine, arquitectura, literatura, la escalada en roca y de los deportes en general, menos el futbol. duiliorodriguez.com

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