«México no es más una tierra para ser conquistada»: Dilma Rousseff

14 mayo, 2021

Acompañado de Dilma Rousseff, el presidente Andrés Manuel López Obrador llamó a combatir la desigualdad en Latinoamérica. La expresidenta de Brasil ubicó a México en el liderazgo de los gobiernos populares y progresistas de la región

Texto: José Ignacio De Alba y María Ruiz

Fotos: María Ruiz

CIUDAD DE MÉXICO.- En un año de celebraciones históricas el gobierno de México decidió conmemorar, contra muchos argumentos históricos, la fundación de la Ciudad de México. El evento que se llevó a cabo en el Templo Mayor se inició después de una breve ceremonia donde pueblos indígenas de la capital le entregaron un bastón de mando al presidente, además de regalarles collares de flores a los invitados.

El presidente López Obrador sigue articulando un eje progresista en Latinoamérica. Los eventos históricos que ha celebrado le han servido para ganar cercanía con gobiernos de izquierda en el continente. Apenas en febrero de este año el presidente de Argentina Alberto Fernández llegó a México como invitado especial en la celebración del Plan de Iguala; luego fue el turno del presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora, quien asistió a la inédita celebración de la Batalla de Champotón.

En esta ocasión, la expresidenta de Brasil Dilma Rousseff visitó México para participar en la conmemoración de los 700 años de la fundación de la capital. La exmandataria abanderó al presidente López Obrador: “tiene el liderazgo o ya ha tenido el liderazgo de gobiernos populares y progresistas”. 

Dilma Rousseff durante su participación en la ceremonia por los 700 años de fundación de Tenochtitlán / Foto: María Ruiz

Rousseff continuó: “Yo acompaño con gran atención y solidaridad su lucha contra la desigualdad y contra la injusticia social, su compromiso de conquistar la soberanía energética y de alimentar a México. Lo que usted ha mencionado claramente: México no es más una tierra para ser conquistada”.

También, halagó a Claudia Sheinbaum: “Espero, Claudia, Claudia Sheinbaum, jefa del Gobierno de la Ciudad de México, que tengas el merecido nombramiento como la mejor alcaldesa del mundo por su trabajo en tiempos de pandemia; sería un reconocimiento por tu excelente gestión y desempeño, y también el reconocimiento a tantas mujeres que, como tú, hacen de la política un ejercicio de dignidad, de lucha por la ciudad, por la ética y por el compromiso público”.

Rousseff fue condecorada como huésped distinguida de la Ciudad de México; la mandataria fue recibida por Sheinbaum en el antiguo palacio del ayuntamiento. Ahí, se le entregó un pergamino y la medalla de la ciudad. 

La expresidenta Rousseff fue destituida del cargo en 2016 por el congreso brasileño, con mayoría conservadora, por presuntamente ocultar información sobre un crédito que pidió su administración. Desde ese año el gobierno de Brasil fue ocupado por personajes ligados a la a círculos conservadores; primero llegó Michel Temer, que es investigado por corrupción, y luego ocupó el poder el exmilitar Jair Bolsonaro. 

Los procesos judiciales abiertos contra Rousseff y el líder del Partido  Inácio Lula da Silva pusieron a la política brasileña en una larga crisis. La expresidenta aprovechó su discurso para referirse al tema.

“Sufrí un golpe que violó el Estado de derecho y la soberanía popular, sufrí porque fui jefa de un gobierno que representó la construcción de oportunidades de gobiernos para millones de ciudadanos olvidados; los olvidados, abandonados, despreciados por los poderes y oligarquías que casi siempre gobernaron mi país y que hoy vuelven a gobernarlo”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador junto a la ex presidenta de Brasil Dilma Rousseff / Foto: María Ruiz

En tanto, Claudia Sheinbaum planteó que la palabra conquista debe ser eliminada de las narraciones históricas de la ciudad.

“La reivindicación de nuestros pueblos originarios, el reconocimiento de su resistencia cultural, social e incluso política es obligación de los millones de mexicanos y mexicanas que construimos todos los días esta Cuarta Transformación de la vida pública de México”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador hizo un llamado para proteger los intereses de la región. También se refirió a la tragedia de la Línea 12 del Metro, sucedida la semana el 3 de mayo.

“No podría dejar de decir que en la lamentable desgracia del Metro de Tláhuac seguirá habiendo atención y apoyo para los familiares de las víctimas, y desde luego, el compromiso de conocer la verdad y de hacer justicia”.

Vista actual del Zócalo, la construcción está encima de lo que alguna vez fue Tenochtitlán / Foto: María Ruiz

La gran México-Tenochtitlan

El evento político se hizo en el marco de la conmemoración de la fundación de la Ciudad de México. Pero el encuentro con invitados especiales fue blanco de críticas. Varios estudiosos de la historia mexica han señalado que la ciudad se fundó en 1325 y no en 1321 como asegura el gobierno. Uno de ellos es Eduardo Matos Moctezuma, encargado de las excavaciones en Templo Mayor. Entre los documentos citados por los especialistas está la Crónica Mexicáyotl, escrita por Hernando Alvarado Tezozómoc, descendiente de Moctezuma II.

Pero también es cierto que poblaciones en el Valle de México hubo desde hace miles de años. La primera población importante fue la de Cuicuilco, asentada en el año 800 D.C.

El historiador Enrique Semo hizo una breve descripción de cómo era la ciudad antes de la llegada de los europeos. Semo explicó que el Templo Mayor era un espléndido edificio que tenía una altura de 45 metros. Desde la cúspide se podía admirar el complejo de lagos, la multitud de poblaciones que los rodeaban y los volcanes nevados. 

La cultura náhuatl, explicó el historiador, tuvo en México-Tenochtitlán una ciudad de 300 mil habitantes, la más grande de su época y completamente anfibia, la Venecia mexicana, construida sobre dos islas; en la primera se encontraba Tenochtitlán, en la segunda Tlatelolco, ambas ciudades mexicas.

Los esforzados habitantes supieron aprovechar los pantanos para ganar territorio al lago y los núcleos de población se fueron uniendo mediante la construcción de chinampas, que no sólo servían como áreas de cultivo, sino también como pase para la edificación de viviendas.

En esa gran ciudad, la percepción de espacio difiere profundamente de lo que seguían los europeos en sus ciudades feudales. México-Tenochtitlan es una combinación de lo urbano y lo campestre; un altépetl que incluye los dos elementos en una abigarrada unidad en que los jardines y los cultivos se combinan con los barrios apretados en las construcciones monumentales para recrear un espectáculo original de gran belleza.

Mapa de la antigua Tenochtitlán / Foto: María Ruiz

Las calles y canales que cuadriculan la ciudad son espaciosos y nivelados. Las de agua contaban con numerosos puentes y una flota de 50 mil canoas para la comunicación de los vecinos, las que únicamente eran de tierra habían sido hechas a mano.

El historiador explicó que para una sociedad en que la ideología es religión se comprende que el centro sea, ante todo, un espacio ceremonial, pero también centro del poder político. Sobre aproximadamente 250 mil metros cuadrados se agrupaban las casas de divinidades, de sacerdotes y sacerdotisas; los colegios, los patios, los lugares para el sacrificio, el palacio de Moctezuma, que ocupaba el lugar de lo que hoy es exactamente el Palacio Nacional, así como las habitaciones de los gobernantes, es decir, un conjunto de más de 60 grandes edificios con sus espaciosos patios y jardines.

Dominando esta zona ceremonial, la pirámide del Templo Mayor se elevaba hacia el cielo, los santuarios gemelos de Huitzilopochtli, colibrí zurdo, dios de la Guerra, y de Tláloc, dios de la lluvia, y los agricultores ocupaban la cúspide.

Semo cuenta el aforismo de Chimalpahin: «Mientras en el mundo perdure, la fama y la gloria de México-Tenochtitlan nunca perecerá”.

Retrato de Edgar Galván / Foto: María Ruiz

«¿Quiere una explicación del Templo Mayor?»

A unos pasos de la ceremonia, siete siglos después de la gloria de México-Tenochtitlan, los guías de turistas ofrecen su propia explicación sobre la gran ciudad. Así, Édgar Galván busca ganarse la vida. Se acerca a los curiosos que se asoman por el barandal hacia el Templo Mayor con un engargolado que contiene distintas vistas históricas del antigüo recinto.

Galván es guía desde hace nueve años y desde hace tres ofrece tours en el Zócalo, especialmente en Palacio Nacional y en el Templo Mayor.

«¿Quiere una explicación?». Le pregunta a los transeúntes que caminan por el pasaje que conecta al Zócalo con la calle de Donceles. Por la pandemia lleva un año y medio sin trabajar y les ruega a los gobiernos que ya abran los museos.

“Con los pocos apoyos que nos han dado no es suficiente. Sí les pido de favor al gobierno tanto federal, como local, que nos abran Palacio Nacional. Yo trabajo originalmente en Palacio Nacional pero tuve que migrar a Templo Mayor y aún así de aquí nos corren, salen los policías a corrernos como perros cuando tenemos hambre y le tenemos que llevar de comer a nuestras familias”.

Édgar Galván

Los danzantes ofrecen limpias a cambio de cooperación voluntaria. / Foto: María Ruiz

El sueño del danzante

En otro de los puntos cardinales de la explanada se encuentra Raúl Penagos. Es mitad maya, por parte de su madre, y mitad chilango, específicamente de Iztapalapa, por su padre. Hoy la mayoría de sus compañeros danzantes no se encuentran en el Zócalo, les avisaron que no se podían poner porque todo estaría cerrado por el evento. Raúl no se enteró pero se pudo poner al lado de la Catedral Metropolitana, espacio que lleva años defendiendo, gobierno tras gobierno. En los gobiernos de Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera los desterraron del Zócalo, rodeados con granaderos y relegados a la Plaza de la Aguilita, entre Mesones y Misioneros. En esta administración han logrado permanecer en su espacio, a lado de la catedral.

Ahí vende joyería con piedras tradicionales como ámbar o jade. 

“Antes no estaba de acuerdo con López Obrador pero me hace sentir orgulloso que un presidente de México reconozca Tenochtitlán. Aunque nos estábamos preguntando por qué no nos invitó. Ojalá algún día se reúna con todos los danzantes en el Zócalo para encender el fuego nuevo”, cuenta.

Penagos tiene el sueño de reconstruír un Templo Mayor a las afueras de la ciudad y volverlo un parque temático. Que las personas paguen una entrada como en Six Flags.

Un espacio dedicado a la cultura de nuestros antepasados; donde los visitantes puedan conocer la historia, dormir en un templo, ver las danzas y comer comida tradicional. Es mi sueño, un lugar donde los danzantes tengamos un trabajo digno y no estemos pidiendo limosnas”.

Espera poder presentarle su proyecto al secretario de Gobierno José Alfonso Suárez del Real y cumplir su sueño en esta tierra llena de historia.

Retrato a Raúl Penagos / Foto María Ruiz

Fue educado en escuelas católicas hasta que se volvió ateo. Es huraño y trotamundos. Estudió periodismo y nunca se graduó. Suele tener más fe en las viejas narrativas que en las nuevas. Le gusta escribir historias.

Foránea siempre, lo suyo es lo audiovisual y el periodismo es la vía por donde conoce y cuestiona al mundo.

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