Los dos relojes que México recibió por el centenario

16 abril, 2021

Durante los festejos del centenario de la Independencia de México el gobierno de Porfirio Díaz se puso sus mejores galas, preparó la inauguración de edificios emblemáticos y recibió regalos de gobiernos extranjeros. Hay dos raros relojes que fueron obsequiados a nuestro país y que aún se conservan 

@ignaciodealba

El gobierno del dictador Porfirio Díaz preparó un magno evento para celebrar el centenario de la Independencia de México. La capital comenzó a inaugurar edificios emblemáticos; el “Ángel de la Independencia”, el Palacio Postal, el Palacio de Lecumberri, el Hemiciclo a Juárez y el edificio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. 

Los invitados llegaron de todas partes, desde el Conde de Pola Vieja, que representó al gobierno de España, hasta embajadores que hicieron periplos formidables para entregar regalos a México.

El embajador especial del imperio chino, Chan Yin Tang, fue designado por su gobierno para custodiar desde su país un reloj financiado por la comunidad de chinos en México. El funcionario hizo un viaje de siete meses por el Pacífico hasta que llegó a Acapulco. 

Cuando por fin arribó, en agosto de 1910, el embajador relató que el vapor “Esperanza”, en el que viajaba, estuvo a punto de ser destruido por una poderosa tormenta en una parte del viaje. 

Cuando el regalo llegó a la Ciudad de México, fue recibido por el propio Porfirio Díaz y su esposa, Carmela Romero de Rubio. Por instrucciones de Díaz el reloj fue instalado en Bucareli y Atenas, frente al Palacio de Cobián

El reloj de bronce con campanas musicales fue construido sobre una columna. En sus medallones de mármol, sobre los costados, se lee: “La colonia china a México, en el primer Centenario de la Consumación de su Independencia”. En otro flanco están grabadas las fechas: 27 de septiembre de 1821-27 de septiembre de 1921. Y en otro hay unos caracteres chinos que significan: “Las voces del mismo sentir hacen ecos”. 

Pero exactamente cuando se cumplieron cien años de la Independencia de México, y cuando el porfirismo estaba más festivo que nunca, inició la Revolución Mexicana. Díaz huyó a Francia y el país se enredó en una larga lucha por el poder político. 

Se podría decir que el Reloj Chino fue testigo de esos años revoltosos. En la Decena Trágica, cuando Victoriano Huerta hizo el golpe de estado contra Francisco I. Madero, varios de sus hombres se atrincheraron en el cuartel de la ciudadela y cañonearon a las fuerzas federales. Varios de los proyectiles —bastante desatinados— fueron a dar al reloj, que quedó hecho trizas.

El reloj fue restaurado e inaugurado, de nuevo, en 1921. El regalo aún se conserva en el lugar. a manera de glorieta.

Pero el Reloj Chino no fue el único regalado que recibió México por el centenario de la Independencia. En el Centro Histórico de la capital hay otro reloj, a mi gusto, más valioso. Se trata del Reloj Turco, ubicado entre las calles de Venustiano Carranza y Bolívar. 

Este regalo fue financiado por la comunidad otomana de México y presentado durante los festejos. La columna está elaborada con mosaicos de colores y diseño morisco. El reloj tiene dos caras, una con números árabes y otra con números hindúes.

Por encima de las tres campanas que rematan el reloj están tres campanas doradas y los escudos de Líbano —un árbol de cedro—, el águila sobre el nopal mexicana y la media luna del islam. 

Fue educado en escuelas católicas hasta que se volvió ateo. Es huraño y trotamundos. Estudió periodismo y nunca se graduó. Suele tener más fe en las viejas narrativas que en las nuevas. Le gusta escribir historias.

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