Los cuentos del Dr. Atl

29 marzo, 2026

Gerardo Murillo era ante todo un etnógrafo de México, pareciera que con sus cuentos buscaba delinear, profundizar y darle voz a aquellos paisajes que pintaba. Leer sus cuentos es como adentrarse con lupa a sus cuadros

Por Évolet Aceves / X. @EvoletAceves

Los cuentos de Gerardo Murillo —el Dr. Atl— demuestran una faceta extraordinaria del artista, principalmente conocido como el pintor de los volcanes —además de espléndido retratista. Además de pintor, el Dr. Atl fue también novelista, cuentista y ensayista, con alrededor de una decena de libros publicados en la primera mitad del siglo XX.

En Cuentos bárbaros y de todos colores (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1990), se compilan 48 cuentos divididos en seis secciones: La Revolución Mexicana, La violencia, La naturaleza, El viejo mundo, Los tesoros, La fantasía y el misterio.

Esta selección fue tomada de sus libros de cuento, incluidos en Cuentos bárbaros (1930) y los tres volúmenes de Cuentos de todos colores (1933 y 1946, 1936, 1941, respectivamente). Sus cuentos giran en torno a sus obsesiones, hay un gran interés por hacer un retrato escrito del México de entonces, se nota su inquietud por encarnar la Revolución Mexicana, la tremenda desigualdad económica entre los habitantes de México, los oficios de nuestros antepasados y, sobre todo aquella habla tan florida que abundaba en nuestras calles. Los cuentos en su mayoría se mueven entre zonas áridas, rurales y alejadas de la urbanidad, aunque no por eso se aleja de los esguinces y meollos que asaltan a las clases económicas favorecidas.

Gerardo Murillo era ante todo un etnógrafo de México, pareciera que con sus cuentos buscaba delinear, profundizar y darle voz a aquellos paisajes que pintaba. Leer sus cuentos es como adentrarse con lupa a sus cuadros, con una lupa que permite ver milimétricamente las hendiduras de sus lienzos, y en donde en cada pequeña partícula de lienzo se encuentran estos personajes, historias de sufrimiento, abusos y desbalances.

Hay una enorme violencia presente en estos cuentos, una violencia que supo escribir con destreza, recuperando la palabra hablada, haciéndolo muy a su modo, ahí sí ya no sé cómo habrá sido la primera edición de estos libros de cuentos, me causa curiosidad si el manejo de su puntuación habrá sido el mismo desde el inicio, ciertamente el uso remarcado en su puntuación para acentuar los modismos mexicanos en el habla popular, que difieren del habla “correcta” o “formal”, le resta naturalidad a las historias, aunque no por eso se aleja del compromiso del lector con la veracidad de la ficción.

La violencia está repleta de manazos, cachetadas, azotes, violaciones y mucha sangre. Héroes y soldados caídos hundidos en la tierra, borrachos por doquier, cenicientas en el pueblo, pero también poetas, filósofos y guerrilleros que por azares del destino aparecen bien adentrados en los rincones obscuros y desoladores de Francia e Italia, países europeos donde reinaban las artes plásticas y literarias, fingiendo ahogos en el Río Sena para ganarse el pan de cada día, creyendo en el valor de la palabra, esperando la justicia divina para los artistas olvidados.

Deduzco que Murillo disfrutó tanto la realización de su pintura como lo hizo escribiendo sus historias.

Creo que estos libros de ficción son los que hacen falta ser reeditados y que vuelvan a los estantes de las librerías, ahí, en las mesas de novedades que hoy en día están infestados de libros que pregonan mensajes justicieros hasta el cansancio.

La belleza de los cuentos del Dr. Atl radica en su manera de hacer retratos literarios, de revivir a un México cruel, reacio y a la vez fantástico. Sus cuentos van de un disfrutable realismo a la fantasía. Si bien, no todos sus cuentos son de mi agrado, sí la gran mayoría. Particularmente me cansé de leer aquellos en donde aparecían sólo coroneles, generales y soldados, creo que esta antología pudo haber prescindido de al menos dos o tres de esa categoría, para dejarnos asomar un poco más a esos otros mundos del Dr. Atl que no se alcanzan a apreciar del todo en sus otros libros de ensayo ni tampoco en sus pinturas. Aún así, la selección de cuentos es bastante gratificante. Puedo comprender por qué sus libros no son reeditados hoy en día —razón con la que no coincido—, más de uno de estos cuentos pudieran resultar hasta despreciables para las buenas conciencias.

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Évolet Aceves es cuentista, novelista, poetisa, cronista y ensayista. Autora de la novela Tapizado corazón de orquídeas negras (Tusquets, 2023), forma parte de la antología Monstrua (UNAM, 2022). Periodista cultural, fotógrafa con dos exposiciones individuales. Escribe su columna en Pie de Página. Ha vivido y estudiado en Toluca (México), Varsovia (Polonia), Albuquerque (Nuevo México, EEUU) y Nueva York, donde actualmente reside con la beca GSAS otorgada por la Universidad de Nueva York, donde también da clases. Colaboradora en revistas y semanarios: Dominga (Milenio), El Cultural (La Razón), Nexos, Replicante, Este País, entre otros. Su obra ha sido presentada en ferias del libro y universidades de México, Estados Unidos, Polonia y Alemania.