Los ácidos de cannabis no son un tratamiento para covid-19

1 marzo, 2022

La noticia que emocionó a más de una persona usuaria de cannabis, respecto a que esa sustancia combate la covid, se basa en investigaciones que están aún en fases preliminares. No se ha comprobado que fumar marihuana o comer gomitas ayude a prevenir o combatir la covid

Texto: Geraldine Castro

Foto: Flickr / Creative commons 

Todos anhelamos un medicamento, un fármaco que limite la replicación del virus SARS-CoV-2 en nuestro organismo, que evite los síntomas que nos ponen en riesgo, pero definitivamente la marihuana –con toda polémica a la par- necesita más pruebas para considerarse una opción. 

De hecho, pensar que fumarla podría funcionar sería un grave error porque los estudios sobre la inhalación del humo de la mariguana demuestran que la respuesta del sistema inmunitario puede reducirse. 

Sin embargo, esta percepción sobre el uso de extractos de la planta contra la covid-19 podría estar calando profundamente entre quienes leyeron las notas publicadas por algunos medios informativos, como Noticieros Televisa y Aristegui noticias

De acuerdo con su versión del tema, dos ácidos del cannabis, conocidos como CBDA (la forma cruda del cannabidol) y CBGA (ácido cannabigerólico), “podrían ayudar a que el virus que causa la covid-19 no entre a las células humanas, al bloquear un proceso crítico para la infección”.

Además, afirman que son seguros, y en una lectura superficial de las notas bien puede colarse la interpretación de que pueden usarse simplemente obteniéndolos al fumar o adquiriendo algunos de los cannabinoides disponibles legal o ilegalmente en el mercado.

Detrás del humo de una lectura errónea

Ante cualquier interpretación fumada o distorsionada surgida por estas notas, lo primero que debe aclararse es que hallar un tratamiento o fármaco preventivo de la covid-19 requiere varias fases de rigurosa investigación, y en el caso de la marihuana estamos todavía en las preliminares. De hecho: todavía falta probar la eficacia de los ácidos cannábicos en personas.

La mayoría de las notas periodísticas citan un estudio publicado en enero de 2022 en el Journal of Natural Products y dirigido por el investigador Richard van Breeman del Centro de Innovación Global de Cáñamo de la Universidad del Estado de Oregón, Estados Unidos. 

A partir de ese documento se generó un comunicado institucional titulado “Los cannabinoides bloquean la entrada celular del SARS-CoV-2 y las variantes emergentes”, que terminó siendo tergiversado por algunos medios.

Tal es la distorsión que las notas periodísticas al respecto omiten explicar cómo se obtienen las dosis de esos ácidos, tampoco mencionan las cantidades estudiadas y ni cuál es la diferencia entre administrarlos como tratamiento y el fumar un cigarrillo de mariguana o ingerirla en panditas de gomita.

Las propiedades terapéuticas del cannabis: algo a tomar con reserva

No es la primera vez que componentes del cannabis, como el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD), son investigados en busca de propiedades medicinales. Empero, hasta ahora solo el Epidiolex –que contiene una sustancia purificada derivada de la marihuana y es usado para tratar convulsiones en infantes- está aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos.

Al respecto, Óscar Próspero García, titular del Laboratorio de Cannabinoides del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que el uso de CBD en estudios controlados ha mostrado mejorar la prevención de crisis convulsivas en menores en un 80 por ciento.

Pero incluso con esos estudios, aclara el especialista, “debemos tener cuidado porque otro 16 por ciento de los niños (tratados con CBD) se divide entre los que no responden o empeora la enfermedad”. 

Ese tipo de tratamientos y su investigación parte de la búsqueda del potencial terapéutico de algunas moléculas del cannabis por la relación que ha demostrado con el llamado sistema endocannabinoide que se ha identificado como regulador del apetito, la coordinación motriz, el procesamiento del dolor y emociones en las personas. 

Ese tipo de tratamientos y su investigación parte de la búsqueda del potencial terapéutico de algunas moléculas del cannabis por la relación que ha demostrado con el llamado sistema endocannabinoide que se ha identificado como regulador del apetito, la coordinación motriz, el procesamiento del dolor y emociones en las personas, así como en las respuestas inflamatoria e inmune. 

Este sistema es mediado por sustancias químicas producidas en nuestro cuerpo, conocidas como endocanabinoides. Resulta que la estructura de algunos compuestos del cannabis –fitocannabinoides como el tetrahidrocannabidol y el cannabidol- se pueden unir a ciertos receptores que habitan la superficie de algunas células. Esta unión permite que los compuestos del cannabis imiten los efectos de nuestros propios endocannabinoides. De ahí que el estudio del cannabis tenga un potencial terapéutico todavía en investigación.

Entonces, ¿qué con su aplicación para covid-19?

El estudio referido expone que dos componentes del cannabis, los ácidos cannabidiólico (CBDA) y cannabigerólico (CBGA), mostraron ser más afines que otros cannabinoides a pegarse a la famosa proteína espiga (S) del SARS-CoV-2.

A partir de ese hallazgo, el equipo de investigación experimentó con tres combinaciones diferentes de los ácidos en tres cultivos con células epiteliales humanas y el virus: uno tenía CBDA, otro CBGA y el tercero solo con el contenido original.

Después de 14 horas, se detectó la ausencia de ARN del virus en los dos cultivos con fitocannabinoides, y al medir la capacidad de esta inhibición de replicación del patógeno se encontró que en concentraciones altas de los ácidos y luego de 48 horas el efecto ocurría en la mitad de las células.

No obstante, en el mismo estudio se indica explícita y claramente que todavía falta lograr clínicamente las dosis altas para que suceda el bloqueo y por eso es que se requiere mucha más investigación. 

Basado en ello, Óscar Próspero señala además que para que la investigación tenga validez, “es importante que la información sea replicada, es decir corroborada en otros laboratorios del mundo”. 

De hecho, existe otro estudio también publicado en enero de 2022, de un equipo de la Universidad de Chicago, en la revista Science Advances, que afirma que “el cannabidiol inhibe la replicación del SARS-CoV-2 mediante la inducción del estrés RE del huésped y las respuestas inmunitarias innatas”.

En esa investigación se identificó que el cannabidiol de alta pureza, abreviado como CBD, y el 7-OH-CBD (que produce el hígado cuando metaboliza CBD), impiden que el coronavirus haga copias de sí mismo. Este bloqueo de la replicación viral fue observado en células humanas y en ratones, o sea, en pruebas de laboratorio, no en personas.

De hecho, en el documento advierten “enfáticamente (ir) contra la tentación de tomar CBD en las formulaciones actualmente disponibles, incluidos comestibles, inhalantes o tópicos, como terapia preventiva o de tratamiento en este momento, especialmente sin el conocimiento de un ensayo clínico aleatorizado riguroso con este producto natural”.

Para dejarlo claro: lo publicado no indica que fumando o comiendo gomitas prevengas o puedas tratarte la covid-19. Las investigaciones citadas son preclínicas lo cual significa, en el espectro de la investigación traslacional, que se hicieron luego de detectarse razones para pasar a pruebas en modelos celulares y animales.

Un segundo paso consiste en que otros grupos de investigación las repliquen e incluso con otras estrategias para corroborar lo visto, de modo que generen datos para respaldar la aprobación de un estudio en humanos en el futuro que permita evaluar si estos compuestos del cannabis son seguros en las personas.

Sobre todo cuando, según explica Óscar Próspero, se han identificado efectos colaterales del uso de cannabinoides: “la mariguana daña el cerebro, produce adicción y afecta a las personas menores de 20 años. Sabemos muchas cosas de ella, pero de los compuestos aislados, como el CBD, estamos buscando las dosis adecuadas para producir el máximo beneficio y el menor efecto colateral”. 

Y reitera la advertencia: no se debe fumar esta planta pensando que confiere protección “más bien al contrario, se va a facilitar la infección porque la mariguana en forma de carrujo fumado reduce la respuesta inmunológica, de eso tenemos varias publicaciones en revistas internacionales que demuestran que el sistema inmunológico se va para abajo cuando la mariguana activa estos receptores”.

Patricia González Barrando, profesora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, añade otra limitante: es común que estos compuestos que muestran beneficios en cultivos celulares no lleguen a la práctica clínica.

Una de las principales razones, expone, sería no lograr hacer la extrapolación de las dosis –usadas en las pruebas en cultivos celulares- a humanos, o que en los estudios clínicos la efectividad sea diferente o menor.

“Estamos hablando de una gran cantidad de factores en la vida real, que al momento de plantear un ensayo en cultivo celular no es posible evaluar: que la absorción del compuesto sea adecuada, que se alcance la concentración plasmática necesaria para lograr un efecto, la correcta distribución en el cuerpo de la molécula con supuesta actividad terapéutica o que no se metabolice muy rápidamente y se inactive”, entre otros”.

Por todo esto, es importante indicar lo que no advirtieron muchos medios de comunicación: 

  1. Faltan evidencias para asegurar que productos con CBD, CBDA y CBGA brinden protección contra SARS-CoV-2. 
  2. Fumar marihuana no es una opción de terapia frente a covid porque las plantas que tienen mucho THC —el activo que buscan quienes consumen marihuana con fines recreativos— suelen tener poco CBD. 
  3. Los grupos de investigación trabajan con moléculas aisladas y no con la planta, para controlar qué está actuando y en qué dosis.
  4. Hay evidencia de que los fumadores de cannabis tienen más síntomas respiratorios (disminución de la función pulmonar y limitación del flujo de aire) que los no fumadores. 
  5. Se desconoce la dosis adecuada que podría servir contra SARS-CoV-2, por lo que si alguien consume dosis bajas o altas podría provocar efectos adversos a la salud. 
  6. Finalmente, está el factor tiempo. Óscar Próspero explicó que administrar compuestos activos de la marihuana antes de la infección puede cambiar la respuesta inmunológica ante factores externos, “y propiciamos que el virus infecte a la persona, entonces si preventivamente usamos estos compuestos, más bien estamos facilitando la entrada del virus y la infección”. 

Podcast

Fuentes:

  1. Ácidos de cannabis podrían evitar y tratar la infección por covid, sugiere estudio
  2. Dos ácidos presentes en la planta de cannabis pueden evitar la covid-19, revela estudio
  3. Cannabinoids Block Cellular Entry of SARS-CoV-2 and the Emerging Variants
  4. Oregon State research shows hemp compounds prevent coronavirus from entering human cells
  5. La FDA aprueba el primer medicamento compuesto por un ingrediente activo derivado de la marihuana para tratar algunos tipos de epilepsia poco comunes y severos
  6. El Sistema de Endocannabinoides como regulador de la lipogénesis y su posible modulación por la mangiferina
  7. Cannabidiol inhibits SARS-CoV-2 replication through induction of the host ER stress and innate immune responses
  8. Translational Science Spectrum
  9. El problema del consumo de cannabis: el papel del Sector Salud

Créditos 

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