La vida de los otros en la Zona Roja

7 marzo, 2020

Las fotos de Marzio Toniolo han dado, sin querer, la vuelta al mundo,  porque desde el primer día de emergencia por el coronavirus en Italia, él decidió documentar la vida en esta zona donde parece que el tiempo se ha detenido…

Fotos: Marzio Tonolio

Texto: Cynthia Rodríguez

MILAN, ITALIA.- Marzio es un maestro de primaria que vive en San Fiorano, una de las diez comunidades de la Lombardía (norte de Italia) que desde el 21 de febrero entró en cuarentena. Desde entonces, él, como otros 50 mil habitantes se encuentran en la llamada Zona Roja, de donde no pueden salir porque fue justo aquí donde empezó el mayor contagio por coronavirus.

Tiene 35 años y vive con su esposa, su pequeña hija, su abuela, su abuelo que padece demencia senil, y por ahora también con su padre que días antes había llegado desde Cerdeña sólo de visita, pero quedó literalmente atrapado en la emergencia y ya ha hecho de todo para tratar de convencer a militares y carabineros que controlan las 35 salidas, de poder regresar a casa, obviamente sin éxito.

Como una de las pasiones de Marzio es la fotografía, decidió desde el día 1 de esta emergencia, documentar su vida en el encierro. Comenzó  por su familia, pero no ha quedado ahí. Todos los días postea imágenes de la vida en estos pueblos que, antes de ahora, no eran muy conocidos en el mundo.

“Cuando me desperté el viernes (21 de febrero), lo primero que hice fue leer una noticia que me llegó al celular, donde hablaban sobre el caso de Codogno (que colinda con San Fiorano). Obviamente nos preocupamos, pero como mi pasión siempre ha sido la fotografía, decidí comenzar a contar lo que aquí vivíamos”. 

Así, lo que primero inició como un recuento de imágenes para compartir con sus amigos y parientes que viven lejos, las fotos de Marzio han terminado en varias páginas de periódicos y portales de todos lados del mundo. “No porque sea buenísimo, sino porque a diferencia de los fotógrafos profesionales, yo estoy aquí dentro”, dice con una gran humildad. Aunque todos los días desde sus cuentas en Facebook e Instagram, se puede apreciar la calidad de su trabajo.

“Esto de la fotografía me permite tener la mente constantemente ocupada en algo que me gusta”. Y por esto, él es realmente afortunado, pues al suspenderse todas las actividades de estas poblaciones, es la cotidianidad lo que más falta. La rutina, pues. El no poder salir a tomar un café al bar; no poder comprar cualquier cosa, pues todos los negocios están cerrados. Sólo los supermercados y farmacias están abiertos. 

El lugar de encuentro más común en estos días para los habitantes de Codogno, Casalpusterlengo, Somaglia, Castiglione D’Adda, Terranova dei Passerini, Maleo, San Fiorano, Fombio, Bertonico y Castelgerundo (la Zona Roja en pleno), es el campo que rodea a todas estas poblaciones. Salir a dar un paseo, caminar un poco para despejar la mente en estos días que han sugerido que lo mejor es mantener la distancia entre unos y otros. 

El no saludarse de mano, no darse besos ni abrazos. Limitar las presencias en lugares concurridos son las acciones que aquí más que en otros lugares, han adoptado. Eso y tomarse la temperatura –para asegurarse de  que todo siga bien– es otra de las medidas aquí.

“Mi padre empieza a toser y se vuelve a medir la temperatura, se pone en cuarentena dentro la cuarentena. Es el más precavido de todos, porque no ve el momento de poder regresar con su amor”, cuenta Marzio.

Su mensaje es tratar de transmitir calma, decir que a pesar de todo, no hay que tener miedo. Y así es, siguiendo con él, el día a día, se aprecia el tiempo que ahí, en su Zona Roja, se ha detenido. Que ahora cualquier día es bueno para reunirse en familia  y comer pasta fresca apenas hecha por la nonna (abuela), que no se necesita que sea viernes por la noche para tomarse un vaso de vino que logre desestresar un poco los ánimos que no levantan cuando aquí no se asoma el sol.

Fotografías de todos tratando de retomar poco a poco la cotidianidad. Las cartas, la pasta, las canciones, los ejercicios al aire libre, las caminatas en un lugar donde de verdad se resiste.

“Con el tiempo detenido de la noche, se reflexiona más que nunca en la figura de mi abuela mientras hace el crucigrama; o en el café con leche de mi abuelo convertido en su cena… Una luz encendida ya tarde me ha hecho pensar en todos los corazones que baten en esta tierra, en cuantas historias deberían contarse. Nunca como antes pruebo a imaginar la vida de los otros”.


Cynthia Rodríguez

Periodista mexicana radicada en Italia, donde ha sido corresponsal para varios medios. Autora del libro Contacto en Italia. El pacto entre Los Zetas y la 'Ndrangheta, sobre los lazos entre uno de los grupos criminales más antiguos del mundo y uno de los cárteles emergentes más temidos de toda la historia en México. Tiene una maestría en Migración por la Universidad de la Sapienza y otra sobre Combate a la criminalidad organizada y la Corrupción por la Universidad de Pisa.

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