La piñata trans en el 8M

12 marzo, 2022

La dinámica hombre-pene-agresor y mujer-vagina-agredida, les funciona para construir su discurso de binarismo superlativo, no sólo diferencial de genitales, sino de comportamientos, ignorando factores a los que no les conviene enfrentarse, pues su comodidad se desmoronaría, su discurso radical se vendría abajo. La lucha de las feministas radicales ya no es contra el patriarcado, ahora es contra las mujeres trans

@aceves_ever

“¡Ya le diste u-no, ya le diste dos, ya le diste tres y tu tiempo se acabó, se acabó!”

En la Plaza González Arratia, una plaza pública en el centro de Toluca, capital mexiquense, una bandera trans quemada, una piñata con la bandera trans, paleada; mujeres incitando a niñas a palear la piñata: “hermanas, ¿quién quiere pasar a pegarle a la piñata? ¿Hay niñas que le quieran pegarle a la piñata? ¡A formarse, porque trae dulces!”, “¡un aplauso para todas las chiquitas que nos acompañaron!”, “hermanas, quien quiera pegarle a la piñata, vamos a pasar primero a las nenas, pero hay que tener mucho cuidado para no chocar ni pegarnos entre nosotras, ¿vale? Todas aquí, atrás de mí, por favor”, “aquí es para pegarle a la piñata, ¿verdad?”, “¡Dale, dale, dale, no pierdas el tino…!”, “¡por las niñas!”, “¡por todas las infancias!”, “¡infancias trans: abuso infantil!”, “¡ya le diste u-no, ya le diste dos, ya le diste tres y tu tiempo se acabó, se acabó!”, “¡échale, hermana, échaleee, duro, duro, durooo!”, gritaban entre decenas de feministas radicales al ardor del odio; a la sed de violencia.

“Que siempre les cale la rabia, que la Cámara de Diputados legisló primero la Ley de Identidad de Género para esas minorías [antes] que el aborto para la mitad de la población del Estado de México. Que les llene el pinche corazón de rabia, porque esos cabrones están dando los derechos a un sector minoritario [antes] que a todas nosotras, ¿por qué?: porque nos odian. Su misoginia y patriarcado nos afecta directamente. ¡Que les cale! Recuerden por qué están aquí, recuerden por qué vienen a luchar, y recuerden: la tibieza no va con nosotras”, peroraban las radicales incitadoras al odio hacia las mujeres trans, con aires de resentimiento, furia y tristeza al mismo tiempo. Su nombre: “La Resistencia Radical EdoMéx”, en Facebook e Instagram.

Peroratas demagógicas —naturalmente, basadas en desinformación— semejantes a las del Ku Klux Klan —pero sin capuchas picudas— transpoladas a la actualidad por mujeres furiosas, misóginas y misándricas. Tenemos que reconocer que no se necesitan capuchas para ser parte de un grupo extremista, esto es el neofascismo disfrazado de una supuesta violencia ejercida por un grupo vulnerable: las mujeres trans.

Falacia.

La lucha de las feministas radicales ya no es contra el patriarcado, ahora es contra las mujeres trans

De este lado no quemamos banderas ni rompemos piñatas para nulificar la existencia de nadie. Aquí tomamos acciones concretas y contundentes para hacer conciencia en la población, pero, principalmente, para buscar nuestra libertad y ejercer los derechos que nos corresponden, o que, más bien, se nos deben.

La lucha de las feministas radicales ya no es contra el patriarcado, ahora es contra las mujeres trans. E incongruentemente, utilizan la dinámica del patriarcado para vejar a dicha población: un biologicismo determinista del actuar; un actuar, supuesta y sorpresivamente agresivo, impulsado por la genitalidad y los cromosomas masculinos, según explican.

Dicho sea de paso, la semana pasada, recién acontecido el desafortunado y lamentable confrontamiento en el estadio Corregidora, en Querétaro, no faltaron publicaciones de grupos feministas radicales que cuestionaban si todavía existían dudas sobre el por qué de las marchas separatistas: “los xy se matan en partidos”, argumentaban.

El feminismo radical trans-excluyente es un feminismo selectivo

Vuelvo a lo mismo: consideran categóricamente que el actuar, “siempre agresivo”, del hombre, está en función únicamente de sus cromosomas y, en consecuencia, según su lógica, las mujeres trans son hombres, ignorando por completo la identidad de género autopercibida, el género impuesto al nacer.

A las feministas radicales trans-excluyentes, no les conviene enfrentarse a factores psicológicos, sociales y políticos que circundan a las mujeres trans porque su comodidad se desmoronaría, su discurso radical se vendría abajo.

El radicalismo TERF obedece, exclusiva e incuestionablemente, al encauce de ellas como única víctima y a todo hombre —y mujer trans— como único opresor. No se quieren dar cuenta de que ellas forman parte de la estructura opresora, machista y conservadora —como la Iglesia, como el Estado— al fundamentar su violencia hacia las mujeres trans en concepciones provenientes de la genitalia y de un moralismo dicotómico, binarista, “hombre es a pene y agresividad, como mujer es a vagina y receptáculo de esa agresividad”, porque bajo este escenario, ellas son las femme-savior, las radicales que van a salvar de la opresión a las mujeres —a ciertas mujeres, sólo a las mujeres cis— violentadas; y además, las van a salvar, principalmente, de un enemigo invisible en tanto pacífico: las mujeres trans.

El feminismo radical trans-excluyente es un feminismo selectivo.

El video en Facebook bajo el título “Que caiga la teoría queer, que se revoque la ley de identidad, que las infancias trans no se aprueben y que ese parásito neoliberal salga del FEMINISMO YA! TRANSACTIVISMO ES PATRIARCADO”. Así, tal cual, mal escrito y con fundamentos cuestionables. ¿A qué se refieren con “ese parásito neoliberal”? La legislación de la Ley de Identidad de Género aprobada el año pasado por la Cámara de Diputados, nada tiene que ver con el sistema neoliberal. Se trata, más bien, de colocar los andamios para los Derechos Humanos que han sido negados a las mujeres trans —y en general a la población trans— a lo largo de la historia.

“Mi amiga sólo puso la raqueta… afortunadamente todas nos portamos a la altura”

Al ingresar a sus pláticas en vivo, vía Facebook —naturalmente, sin yo participar, para que su conversación fluyera el curso natural— me percaté de que no sólo eran del Estado de México, tampoco sólo de la República, había otras feministas transodiantes del resto de América Latina. Eran mujeres de todas las edades con nombres como Sororas NL, Apomunda Radical Tabasco, BRUJITA RAD, BRUJRAD, Psycho Fem, entre otros.

Violeta Insurrecta, de Ciudad Juárez, aseguraba: “acusaron a una amiga de haber golpeado a una mujer, pero realmente esa mujer, que iba con los transos [sic], le pegó con una cartulina a mi amiga, mi amiga sólo puso la raqueta para que no le llegara el golpe”. Es ilógico pensar el daño que puede ocasionar una cartulina frente a una raqueta. Una cartulina es un papel, una raqueta es un mazo… Continúa: “de pronto vi venir a un vato con unas chicas acompañándolo; se me hizo bien irreverente que no le importó que nosotros ya íbamos, y él venía bien contento con su bandera trans y sí lo detuve, le dije: por favor, permítenos avanzar porque traemos infancias…”.

Para Violeta Insurrecta —que debiera más bien llamarse Violenta Insurrecta— pareciera que las mujeres trans somos una amenaza frugal para las infancias, cuando realmente quien está generando violencia, y no sólo a las infancias, es su discurso de odio.

Y vuelve al papel de un victimario inexistente, y afirma haberse “comportado a la altura” (¿a la altura de la violencia?): “fue lamentable cómo [las “feministas liberales”, como les llaman] buscaban el choque, yo creo que ellos buscaban con toda la intención una respuesta violenta de nosotras, afortunadamente todas nos portamos a la altura, no caímos en sus provocaciones”.

“El sexo no cambia, no cambia, no cambia, no cambia, no c…”

Obsesionadas con la genitalidad masculina, pareciera que asumen, como intuía Platón, que los órganos sexuales piensan por sí mismos, con ideaciones espeluznantes y maquiavélicas, como una bestia salvaje que actúa autónomamente, eludiendo los prudentes mandatos de la razón.

La moderadora de esta plática fue la psicóloga tapatía Mónica M., bajo el nombre FFR Gdl, quien afirmaba: “llegan ellos a servirse del trabajo de las radicalas [sic], se quieren apropiar de la lucha, de los espacios del 8M, se quieren apropiar del feminismo, pero el sexo no cambia, no cambia, lo siento mucho, no cambia, ni modo, y hay que seguir resistiendo, desgraciadamente esas mujeres los hacen fuertes, entre más lees, entre más analizas y más testimonios escuchas, y entre más te hermanas con las demás, te duele, y estas mujeres no quieren estar incómodas, quieren estar protegidas bajo los huevos de los transos, no se dan cuenta que nos están vulnerando a las demás, piensan que si le sirven a un hombre, no van a salir raspadas”.

La información juega un papel crucial en esta lucha. La información, puede o no, alejar de la obnubilación, de la estulticia, todo depende del rumbo que se elija, de las fuentes que se prefieran para buscar información.

Qué peligro es tener a supuestas profesionales de la salud encabezando discursos fascistas, no quiero ni pensar el daño que le hará, o habrá hecho ya, a cualquier infancia o persona trans que acuda a su consultorio o a cualquier tipo de orientación psicológica. Eso es lo verdaderamente peligroso: promover el odio y causar daños, peor aún, bajo el escudo de una profesión. Tal es el caso de las terapias de conversión, compuesta por personal con discursos como los de la psicóloga Mónica M.

Un diálogo de ficción

Se escuchan continuamente entre las participantes metáforas bélicas, con palabras que aluden a funciones biológicas de una mujer cis promedio, como parir, amamantar, etc.

Llama la atención la terminología bélica que utilizan, un vocabulario que, cualquiera que escuchara, pensaría que está reproduciendo el audio de alguna película de tropas y ficción, como Sororas NL, que argumenta: “en cuanto a los infiltrados, hubieron demasiados, fingiendo ser del bloque negro, rayando en las paredes provocaciones como: ‘con nosotros no van a poder, ustedes no son más que nosotros’, las compañeras liberales atacaban a quienes defendían el asunto y les decían que eran unas exageradas y que los soltaran porque no estaban haciendo nada, estos mismos hombres iniciaron el fuego en Palacio de Gobierno, sin importarles que estábamos en una concentración masiva de más de 20 mil personas alrededor…” Vaya que ni en los mejores guiones de ficción hay este tipo de diálogos. Continúa: “las infancias fueron las más lastimadas en esta estampida humana”.

Todo ese sufrimiento ocasionado a las infancias, a mujeres de la tercera edad y a las demás mujeres presentes, podría haberse evitado con alejarse de esta gruesa capa de ignorancia transodiante promovida por ellas. La ignorancia cobra vidas, la Historia lo demuestra.

“No odiamos ni criticamos… pero naciste siendo hembra humana o macho humano, y así nos vamos a morir… la cultura del hombre y la opresión de la mujer, esas no van a cambiar”.

Apomunda Radical Tabasco, menciona: “nosotras haremos hasta lo imposible para que la gente se dé cuenta de cuánto nos va a dañar esta ley [la Ley de Identidad de Género]. A nosotras, como feministas, no nos importa cómo te identificas, cómo te vistas, con quién te acuestes; no odiamos ni criticamos, simplemente queremos, como mujeres, conservar nuestros espacios, que ya no nos los roben los hombres, porque, como decían, tú puedes creerte lo que quieras, puedes sentir lo que quieras y te puedes acostar con quien quieras, pero naciste siendo hembra humana o macho humano, y así nos vamos a morir; por mucho que te hormonees, que te modifiques tu cuerpo, la cultura del hombre y la opresión de la mujer, esas no van a cambiar, pero creo que vamos por buen camino y seguiremos en la lucha”.

Esta dinámica de hombre-pene-agresor y mujer-vagina-agredida, les funciona ejemplarmente para construir su discurso de binarismo superlativo, determinista e incuestionable, no sólo diferencial de genitales, sino de comportamientos. Es una postura muy cómoda e inmadura, porque así ellas tendrán eternamente la razón. Es más cómodo y económico —en términos de reflexión— el no cuestionarse, siempre resultará favorecedor asumir que se tiene la razón, en este caso, asumir que su actuar radical está bien —incluyendo su fascismo hacia las mujeres trans— porque siempre el “hombre” será su violentador.

La laxitud de Facebook e Instagram frente a la transfobia explícita

Es realmente lamentable y reprobable que se pretenda difundir ese discurso de odio contra una población minoritaria y ya de por sí afectada por el Estado, por el patriarcado, por la Iglesia y por las feministas radicales. Y lo preocupante es que haya filtros de censura en Instagram, por ejemplo, para censurar pezones femeninos, pero no para que en las mismas plataformas se permita difundir discursos en contra de una población específica, directamente dirigidos hacia las mujeres trans. Y lo mismo con Facebook. Sus pláticas no giran en torno al patriarcado, sino a las mujeres trans; son incitaciones al odio bastante explícitas que deben ser no sólo señaladas, sino penalizadas.

No obstante, me da gusto el hecho de que estos actos sean cada vez más deslegitimados. Afortunadamente, durante este 8M podemos ver cómo casi en ningún Estado de los presentes en los videos de Facebook, se logró consolidar una marcha 100% separatista, lo cual es un muy buen indicio, un indicador que nos explica algo: el feminismo radical trans-excluyente está cayendo, cada vez menos personas creen en sus fundamentos conspiratorios y ficcionados.

Vamos por buen camino.

Évolet Aceves escribe poesía, cuento, novela, ensayo, crónica y textos híbridos. Psicóloga, fotógrafa y periodista cultural. Estudió en México y Polonia. Ha colaborado en revistas y suplementos culturales, como: Pie de Página, Nexos, Replicante, La Lengua de Sor Juana, Praxis, La Libreta de Irma, El Cultural (La Razón), Revista Este País, entre otros. Fue galardonada en el Certamen de ensayo Jesús Reyes Heroles (Universidad Veracruzana y Revista Praxis, 2021). Ha realizado dos exposiciones fotográficas individuales: México Seductor (2015) y Anacronismo de la Cotidianeidad (2017). Ha trabajado en Capgemini, Amazon y actualmente en Microsoft. Esteta y transfeminista.