La «narcoganadería» amenaza la selva maya

25 julio, 2020

Una investigación advierte que la ganadería ilegal sería responsable de hasta el 87% de la deforestación en áreas de la Reserva de la Biósfera Maya. El manejo forestal comunitario podría combatirla

Texto: Thelma Gómez Durán/ Mongabay

Foto de portada: Cortesía Jennifer Devine.

Como si fueran las piezas de un rompecabezas, la doctora en geografía Jennifer Devine y su equipo analizaron cada una de las 4 mil 500 fotografías de tres áreas de la Reserva de la Biósfera Maya. La observación minuciosa, junto a un intensa trabajo de investigación en campo, les permitió construir un mapa de la deforestación en esa zona; pero sobre todo, identificar el papel que juega la ganadería ilegal extensiva en la pérdida de una de las últimas selvas de Centroamérica.

El análisis que realizó el equipo encabezado Jennifer Devine, investigadora del departamento de geografía de la Universidad Estatal de Texas, calcula que la ganadería ilegal extensiva, actividad vinculada con grupos ligados al tráfico de drogas, es responsable del 59 % y hasta el 87 % de la deforestación de tres áreas de la Reserva de la Biósfera Maya.

En los últimos años, empresarios de Guatemala y extranjeros han intentado desarrollar megaproyectos turísticos en las zonas arqueológicas que se encuentran dentro del área concesionada a las comunidades. Foto: Acofop.

“Los traficantes de drogas deforestan el área protegida para la ganadería, actividad que sirve como mecanismo para lavado de dinero, contrabando de drogas y control del territorio”. Así lo señala el artículo «Tráfico de drogas, ganadería, uso de la tierra y cambio en la cobertura de la Reserva de la Biósfera Maya», publicado en el número de junio de la revista Land Use Policy, escrito por Jennifer A. Devine, Nathan Currit, Yunuen Reygadas, Louise I. Liller y Gabrielle Allen.

El estudio también habla de alternativas para enfrentar la deforestación y degradación en esta área. Una de ellas es impulsar y extender el modelo del manejo forestal comunitario que hoy se desarrolla en 500 mil  hectáreas de la zona oriental de la Reserva. 

Fotografías para mapear la selva

La Reserva de la Biósfera Maya se extiende a lo largo de 21 mil 602 kilómetros el 20 % de la superficie de Guatemala. En 1990, el gobierno de ese país creó esta área natural protegida como una estrategia para conservar  la selva maya.

Dentro de la Reserva también se crearon los Parques Nacionales Laguna del Tigre y Sierra del Lacandón. La ley prohíbe cualquier cambio de uso de suelo y actividades como la ganadería; pero fotografías aéreas muestran otra realidad: la deforestación va ganando terreno en los dos parques nacionales.

En entrevista con Mongabay Latam, la doctora Devine explica que para su estudio se seleccionaron tres lugares dentro de la Reserva: los parques de Laguna del Tigre y Sierra del Lacandón, y la zona de uso múltiple. En total, tomaron 4 mil 500 imágenes  durante 2015.

Dentro de los parques Laguna del Tigre y Sierra del Lacandón viven cerca de 15 mil personas en asentamientos irregulares. Si bien los campesinos han abierto áreas para desarrollar cultivo y ganadería de sustento, no son ellos los principales responsables de la deforestación.

“Toda la ganadería en la reserva es ilegal —aclara Devine—; pero es importante hacer la diferencia entre los campesinos que no tienen vínculos con el narcocapital y los ranchos donde solo miras grandes extensiones de pasto. La mayoría de la ganadería extensiva está vinculada al crimen organizado”. Por ello que la investigación se centró en identificar la deforestación provocada por la ganadería ilegal en grandes extensiones.

A partir del análisis de las fotografías y entrevistas en campo, los investigadores concluyeron que la ganadería de grandes extensiones es responsable del 87 % de la deforestación en el Parque Nacional Laguna del Tigre y del 67 % en el Parque Nacional Sierra del Lacandón.

Desde hace un par de años investigaciones periodísticas y estudios científicos han alertado sobre la narcoganadería y sus efectos en los bosques de América central; sobre todo en países como Nicaragua, Panamá y en la frontera que comparten México y Guatemala.

Laguna de Tigre:  corazón de la narcoganadería

El Parque Nacional Laguna del Tigre  ocupa un área de 337 mil 889 hectáreas y es el más grande de Guatemala; y ahí las fotografías mostraron que 87 % de las tierras deforestadas se transformaron en campos donde solo crece pasto. “Esta es el área más fuerte de la ganadería ilegal de gran escala. Es donde este fenómeno comenzó. Es su corazón”, resalta la doctora.

La imagen de la izquierda muestra un ejemplo de un rancho donde se detectó ganadería ilegal extensiva. Especial.
La ganadería ilegal extensiva, ligada al narco capital, se ha detectado en la frontera que comparten México y Guatemala. Foto: Cortesía Ecosur.

En el Parque Nacional Sierra del Lacandón, que ocupa 202 mil 865 hectáreas, el  67 % de la deforestación fue provocada por la ganadería extensiva; mientras que 27 % fue para transformar el lugar en campos de cultivo; en el 7 % de las imágenes analizadas no fue posible determinar el uso de suelo.

Para la doctora en Geografía, el avance de la deforestación en lugares como Laguna del Tigre muestra que estas zonas se han transformado en “territorios de impunidad”; donde los grupos criminales utilizan la ganadería ilegal para lavado de dinero.

En el estudio se menciona que la laxa regulación en la compra, venta y movimiento de ganado en América Central hace que la ganadería sea “una estrategia ideal para lavar dinero del narcotráfico”.

Devine estima que entre el 40 y 60 % de la ganadería ilegal en la Reserva de la Biósfera Maya tiene como objetivo el lavado de dinero.

“Nos encontramos grandes extensiones de tierra con pasto donde no hay ganado. Esas fincas están vinculadas al narcocapital”.

Otro peligro: especulación de tierras

Después de que se tomaron las fotografías para la investigación, en el Parque Laguna del Tigre se han registrado incendios; la mayoría de ellos fueron provocados por “ganaderos narcocapitalizados y los especuladores de tierras”, se señala en el estudio.

En 1990, cuando se estableció la Reserva de la Biósfera Maya, el gobierno guatemalteco decidió que las zonas donde se encuentran Laguna del Tigre y la Sierra del Lacandón serían Parques Nacionales. Pretendía conservar estas áreas consideradas como las más sensibles. Es por ello que ahí se prohibió todo tipo de actividad.

En ese entonces, además, otra parte de la Reserva se clasificó como zona de usos múltiples. Esta fue la tercer área que analizó el estudio encabezado por la doctora Jennifer Devine. Ahí se encontró que la ganadería ilegal extensiva ha provocado 59 % de la deforestación.

Tanto en esta zona de usos múltiples, pero sobre todo en los parques nacionales, los investigadores detectaron otro fenómeno que amenaza a la selva maya: la especulación de tierras.

“Hay un mercado negro de tierras. Incluso encontramos anuncios donde se pone a la venta tierras deforestadas, con pista de aterrizaje ,y que se encuentran en la frontera con México”.

Dra. Devine

“Conservamos, a pesar de amenazas”: gobierno

Las comunidades forestales de Petén han desarrollado diversos proyectos ecoturísticos; uno de ellos en Laguna Yaloch. Foto: Cortesía Acofop.

Mongabay Latam solicitó una entrevista al Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) de Guatemala sobre el avance de la ganadería ilegal en la Reserva de la Biósfera Maya. La dependencia mandó por escrito las respuestas a varias preguntas. En ellas se afirma que 72% de la superficie de la Reserva “se mantiene relativamente bien conservada, a pesar de las múltiples amenazas enfrentadas desde su creación”.

El Conap reconoce que, en términos de gobernabilidad, “la zona más compleja sigue siendo el Parque Nacional Laguna del Tigre y el Biotipo Protegido Río Escondido-Laguna del Tigre”. En su última evaluación —que data de 2017—, se documenta que en esos dos lugares ocurrió “el 29 % de la pérdida bruta de bosque. Esto fue superado únicamente por la Zona de Amortiguamiento, que registró el 37 % de la pérdida brutal total de la Reserva”.

El Parque Nacional Sierra de Lacandón, donde se mantiene un 63 % de su área total como bosque, “también sigue enfrentando diversas amenazas”, señala el Conap.

Sobre las acciones para combatir la ganadería ilegal y la deforestación, el Conap señaló que se han establecido Centros de Operaciones Institucionales y Puestos de Control, “desde donde se controla para evitar la expansión agropecuaria”.

Además, asegura que el año pasado se hicieron casi 300 patrullajes y operativos, se capturaron a más de 40 personas y se presentaron 70 denuncias judiciales. “Actualmente existen más de ocho procesos judiciales entre los cuales hay órdenes de desalojos pendientes de ejecutar dentro de la Reserva de la Biósfera Maya”. 

Un muro contra la deforestación

Pero existen existen alternativas para abordar este problema,  dicen los investigadores. Una de ellas es el modelo de concesiones forestales comunitarias.

Ese modelo se desarrolla desde 1994, en 500 mil hectáreas de la parte oriental de la Reserva de la Biósfera Maya; dentro de la zona de usos múltiples.

En su más reciente informe, El Estado de los Bosques del Mundo 2020, la la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) resalta el modelo de las concesiones forestales comunitarias que existen en la Reserva, como una estrategia para detener la pérdida de superficie forestal y biodiversidad.

En la entrevista, la doctora Devine explica: en el área concesionada a las comunidades, la deforestación es casi del cero por ciento; mientras que en lugares como Laguna del Tigre es del 30 por ciento.

Esos porcentajes muestran lo que Devine llama la paradoja de la conservación. “¿Cómo es que las áreas que deberían estar mejor conservadas son las más deforestadas?”.

El desalojo no es solución

Para los investigadores que realizaron el estudio, el problema de deforestación y degradación de los parques nacionales Laguna del Tigre y Sierra del Lacandón no se solucionaría desalojando a los cerca de 15 mil campesinos que viven en asentamientos irregulares.

“Criminalizar a los más pobres no es la solución”, insiste Devine. El camino, resalta, es combatir el narcocapital. Pero también impulsar el desarrollo del modelo forestal comunitario en otras áreas de la Reserva.

En el estudio se remarca que “la gestión comunitaria de las tierras y los recursos, como lo que se realiza con las concesiones forestales de Petén, han demostrado ser un freno a la deforestación y el avance de los grupos del narcotráfico”. 

Concesiones comunitarias, un modelo exitoso que enfrenta peligros

Las comunidades que tienen las concesiones forestales han desarrollado un modelo exitoso de conservación, que permite generar beneficios sociales, ambientales y económicos. Pero esto no ha sido un blindaje suficiente; su apuesta enfrenta hoy varios desafíos y presiones.

En los próximos meses, varias de las concesiones comunitarias deberán comenzar sus procesos de renovación por 25 años más. Ese es solo uno de los retos: garantizar la continuidad del modelo.

Unidad de Manejo Suchital, una de las áreas en donde se realiza manejo forestal comunitario en la Reserva de la Biósfera Maya. Foto: Cortesía Acofop.

Erick Cuellar, subdirector de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop), explica que la conservación de la selva es cada vez más compleja, sobre todo ante las amenazas que hay en la Reserva. Entre ellas “el avance de la ganadería extensiva y los monocultivos, como la palma de aceite”. Estos últimos presentes, sobre todo, alrededor del Parque Nacional Sierra del Lacandón.

Cuellar explica que en los últimos diez años, Guatemala ha registrado “un debilitamiento institucional muy marcado […] Eso ha facilitado que grupos de poder que existen en la Reserva, sobre todo en la zona norte, promuevan actividades ilícitas, como la ganadería ilegal extensiva”. Y eso, como consecuencia, ha hecho aún más difícil y riesgoso la defensa del medio ambiente y el territorio.

Ataques contra activistas

En 2010, David Salguero, presidente de la Comisión de vigilancia de Cruce la Colorada, fue asesinado. Le dispararon frente a su oficina, días después de que enfrentó a narcoganaderos que comenzaban a deforestar la zona. En 2016, Walter Méndez, quien fue presidente de la Cooperativa La Lucha y miembro de la junta directiva de ACOFOP, fue asesinado al salir de su casa; él denunciaba la expansión del cultivo de la palma de aceite y la especulación de tierras. 

 Además las concesiones forestales se enfrentan a grupos empresariales, nacionales e internacionales. Estas han intentado desarrollar proyectos de exploración petrolera y turísticos en la zona de Petén.

Uno de esos proyectos lo impulsa el arqueólogo estadounidense Richard Hansen; tiene una campaña para crear un desarrollo turístico en torno al sitio arqueológico conocido como El Mirador.

Ante este panorama, la investigadora de la Universidad Estatal de Texas, Jennifer Devine, resalta: es vital que se impulse, fortalezca y extienda el modelo de concesiones forestales comunitarias. Un ejemplo mundial de conservación de la biodiversidad que hoy “está en peligro ante intereses que tienen detrás millones de dólares”.

Este texto se publicó originalmente en Mongabay, puedes leer la versión original aquí: https://es.mongabay.com/2020/07/guatemala-reserva-de-la-biosfera-maya-narcoganaderia/

Periodista de investigación especializada en temas sociales, ambientales y científicos.
Egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en 2008 obtuvo menciones honoríficas en el Premio de Reportaje sobre Biodiversidad 2008, por sus reportajes “Todos verdes ¡ya!” y “Volar lejos de la extinción”. Editora en México de Mongabay Latam.

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