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La masacre de Cholula

En Puebla se llevó uno de los episodios de sometimiento más sangrientos de la Conquista. Miles de cholultecas fueron asesinados por las tropas españolas y sus aliados. También en este sitio, el conquistador Hernán Cortés estuvo a punto de ser guisado con tomates y chiles

@ignaciodealba

Las peregrinaciones son prehispánicas y preguadalupanas. En Cholula, Puebla, cientos de indígenas visitaban el centro ceremonial de Quetzalcóatl. Gente de toda Mesoamérica llegaba hasta este punto para rendir culto a la “serpiente emplumada”; luego, los europeos la equipararon con Jerusalén y la llamaron “la ciudad santa de Anáhuac”.

Pero la religiosidad de la región es previa al nacimiento de cristo. También la cerámica ya tenía fama mucho antes de que llegaran los españoles. Se dice que el propio emperador Moctezuma II no comía en vajilla que no viniera de Cholula y la influencia artística del lugar alcanzó sitios tan lejanos como Costa Rica.

Cholula fue una de las ciudades más importantes de Mesoamérica; además de su vocación religiosa fue un importante punto comercial. En el mural “los bebedores de Cholula” pintados en el siglo III se aprecian figuras de hombres y mujeres bebiendo pulque, la bebida sagrada que sólo era permitida a la nobleza, a los guerreros o a los viejos.

Los cholultecas construyeron pirámides superpuestas de las que lograron una de las construcciones más grandes en su tipo. Sólo Tenochtitlán tenía esa grandeza.

El conquistador y guerrero Bernal Díaz Del Castillo la describe así: “Y es Tierra de mucho maíz y otras legumbres y de mucho ají (chile) y toda llena de magueyales. Que es donde hacen el vino (pulque). Hacen de ella muy buena loza de barro, colorado y prieto y blanco, de diversas pinturas, y se abastece de ella México y todas las provincias comarcanas, digamos ahora como en Castilla lo de Talavera  Plasencia”.

Ésta sería la última ciudad que conquistaron los españoles antes de entrar a Tenochtitlán. La vibrante vida de Mesoamérica era comparable con las ciudades europeas, a Cholula la compararon con Valladolid.

La entrada de las tropas conquistadoras a Cholula ocurrió en 1519. El único requerimiento que dieron los cholultecas a los extranjeros para dejarlo entrar en la ciudad fue que sus aliados totonacos y tlaxcaltecas, sus acérrimos enemigos, estuvieran desarmados. Cortés convino en dejarlos a las afueras de la población.

El ambiente de hostilidad se fue agravando con los días días; según los aliados de los españoles los cholultecas conspiraban para atacarlos. También advirtieron que los lugareños mandaron sacrificar a cinco niños ante Huitzilopochtli, el dios de la guerra, para que les diera victoria sobre los extranjeros.

Entre las cosas que levantaron sospechas de una posible traición fue que los conquistadores vieron a los cholultecas preparar grandes ollas con tomates y chiles donde, según los españoles, los locales los pensaban sazonar.

El complot fue revelado por Malinche, a quien una anciana le propuso refugiarse en su casa porque esa noche los cholultecas y aztecas darán muerte a los españoles.

Marina, como se llamaba realmente la Malinche, le respondió: “¡Oh, madre, que tengo ahora con vos, sino que no tengo aquí de quién me fiar para llevar mis mantas y joyas de oro, que es mucho: por nuestra vida, madre, que aguardéis un poco vos y vuestro hijo, y esta noche nos iremos”. 

La vieja fue interrogada por las tropas de Cortés y terminó por dar los pormenores del ataque que sucedería esa noche. Dijo que Moctezuma II estaba apoyando la coartada contra los españoles, además envió oro y joyas a cambio de mandar los prisioneros a Tenochtitlán.

Cortés se preparó para la embestida; sus hombres dejaron los caballos ensillados y las rodelas preparadas. Pero los cholultecas no dieron señal de guerra.

A la mañana siguiente Cortés llamó a los nobles, sacerdotes y mandos militares para hablar con ellos, los concentró en un patio que custodiaban sus hombres. Una vez reunidos, montó su caballo y desde ahí relató que “ha venido de paz, como un amigo, y que ellos desean matarlo. Conoce sus planes y no ignora que tienen las ollas dispuestas para comérselos en salsa de tomate”.

Lo que sigue, a señal de disparo, fue una de las peores masacres que se hayan cometido durante la Conquista. Ese día de octubre los arcabuces y morteros escupieron plomo con humaredas de pólvora, las lanzas y espadas ejecutaron a los jefes políticos y religiosos. La confusión era tremenda. En esos patios murieron unas 3 mil personas, pero el baño de sangre no se detuvo y alcanzó a los pobladores de la ciudad, según los relatos.

Los tlaxcaltecas cobraron la vida de niños y mujeres por igual. Los conquistadores acabaron con otros tantos. En algún momento los españoles tuvieron que contener a sus propios aliados para detener la matanza. 

La artillería y el fuego destruyeron la ciudad. Cortés y sus escribanos redactaron la sumisión de Cholula. Toribio de Motolinia escribió sobre la masacre: “fue bueno para que todos los indios de la Nueva España viesen y conociesen que aquellos ídolos y todos los demás son falsos”.

Poco queda de aquella ciudad prehispánica. Sobre la pirámide se construyó la iglesia de Los Remedios y la grandeza de la antigua construcción ahora se apresta como gran mirador para los turistas.

Se dice que en esta ciudad los españoles se propusieron construir 365 iglesias, una por cada día del año; la realidad es que hay casi 300.

Cholula vive del turismo y por sus calles transitan indígenas que venden artesanías y herbolaria que cura la calvicie y la “diabetis”. Los turistas les regalan las sobras de comida que no se acabaron en los restaurantes.

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Fue educado en escuelas católicas hasta que se volvió ateo. Es huraño y trotamundos. Estudió periodismo y nunca se graduó. Suele tener más fe en las viejas narrativas que en las nuevas. Le gusta escribir historias.

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