La legendaria toma de Zacatecas

5 junio, 2021

Esta es una de las más importantes victorias militares de Pancho Villa y de Felipe Ángeles, el imaginario colectivo la ha convertido en materia de canciones, películas y leyendas. En Zacatecas aún se conservan algunos rastros de este ataque relámpago.

José Ignacio de Alba

@ignaciodealba

En 1913 el general Victoriano Huerta traiciona a Francisco I. Madero y le hace un golpe de Estado. Huerta manda asesinar al presidente y toma el gobierno, apoyado principalmente por los opositores y las clases acomodadas. Mientras el usurpador se va a vivir al Castillo de Chapultepec, se abren varios frentes revolucionarios para intentar recuperar la presidencia. 

En el centro-norte del país Pancho Villa avanza hacia la capital. Primero hace la toma de Torreón (Coahuila), fundamental en su avance. Luego le sigue Zacatecas, hacia el sur, donde la División del Norte se encamina para doblegar al ejército federal y a Huerta.

Pero increíblemente el primer obstáculo de Villa es Venustiano Carranza, quien en ese momento era la cabeza política de la revolución. Carranza estaba preocupado por la relevancia que tomaba Villa, a quien consideraba simplemente un “bandido”; pero para el llamado Centauro del Norte Carranza era un expolítico porfirista con pocos méritos militares. A pesar de la contra orden de Carranza Villa se decide a tomar Zacatecas. 

Zacatecas estaba controlada por el general Luis Medina Barrón, un huertista que participó peleando en el exterminio yaqui del régimen de Díaz, también estuvo en el bando oficial cuando se intentó sofocar el levantamiento de Francisco I. Madero de 1910. 

Las tropas de Villa salieron de Torreón el 16 de junio de 1914, entre las lluvias de la temporada. Pancho Villa se incorporó a los combates algunos días después, pero estaba el general Felipe Ángeles, una de las mentes más brillantes del bando revolucionario; además de Tomás Urbina, uno de los más fieles villistas y estratega primordial en esta batalla; también acudieron Raúl Madero, Maclovio Herrera, Aguirre Benavides, Manuel Medinaveytia, Rodolfo Fierro, Manuel Chao y el capitán alemán Horst Von del Holz, un noble enfrascado en la ventolina revolucionaria. 

Además, estaba Pánfilo Natera que días intentó tomar Zacatecas, pero las fuerzas federales dominaron a sus soldados. Después de que Natera perdió esta batalla, Villa decidió convocar a sus mejores hombres para ocupar Zacatecas, él mismo se movilizó hasta el lugar. 

Esta vez Barrón espera con cerca de 10 mil hombres y 12 cañones la entrada de la División del Norte. Las dificultades para Villa no solo tienen que con la cantidad de tropas que lo aguardan; para tomar Zacatecas primero se necesita ganar las posiciones de los cerros que rodean la ciudad: La Bufa, El Grillo, La Sierpe, Los Clérigos, Las Balsas, El Padre, El Crestón Chino, esto sin contar las trincheras.  

Desde el Cerro del Grillo, donde ahora se encuentra una de las estaciones del teleférico de la ciudad, el bando oficial vio llegar los trenes villistas, atiborrados hasta el techo de hombres enzarapados. Las fuerzas revolucionarias casi doblaban a las oficiales, se cree que había unos 20 mil revolucionarios y cerca de 30 piezas de artillería. 

Felipe Ángeles ataca desde el norte. La idea es tomar de apoco los cerros que circundan Zacatecas para después entrar a la ciudad. Una de las narraciones más acuciosas sobre la toma la hizo el escritor Paco Ignacio Taibo en la biografía de Pancho Villa. 

Cuando aún las fuerzas villistas no lograban tomar la ciudad y había combates en los cerros aledaños a la ciudad se escuchó una explosión tan fuerte que cimbró los cerros y cañadas aledañas. Este es un asunto que nunca ha sido esclarecido, durante los enfrentamientos entre revolucionarios y el bando oficial el Palacio de Federal de la ciudad voló a causa de cargas de pólvora. En el evento murieron 137 personas, gente de los dos bandos y algunos civiles que se encontraban cerca del lugar.

El edificio que se ubicaba entre la avenida Hidalgo y el callejón de la Palma, en el Centro Histórico de Zacatecas. De hecho, el Palacio Federal era una joya churrigueresca del siglo XIX. Se sabe que el lugar era utilizado como almacén de arma y pólvoras, durante la Revolución. Se cree que soldados bajo el mando de Pánfilo Natera intentaron entrar a balazos y provocaron una explosión. Otra versión dice que fueron los propios federales los que volaron el edificio con la intención de que los revolucionarios no tuvieran acceso a las armas. 

Actualmente en el sitio hay un par de hoteles y comercios. La fachada del Palacio Federal fue reconstruido a unas cuadras del lugar original. Ahora es el frontispicio del congreso local. 

A pesar de que hubo enfrentamientos dispersos durante la toma de Zacatecas, el 23 de junio, en solo 8 horas los revolucionarios lograron tomar la ciudad, el último reducto de los federales fue el Cerro de la Bufa. En el sitio hay tres estatuas; una dedicada a Pancho Villa, otra a Felipe Ángeles y una de Pánfilo Natera. 

 El ejército huertista huyó por Guadalupe, el sur de la ciudad.  En la batalla perdieron la vida dos hombres cercanos a Pancho Villa: Trinidad Rodríguez que recibe un balazo y cae del caballo; y Toribio Ortega que ya estaba enfermo de fiebre tifoidea, los aguaceros de Zacatecas lo terminaron de estropear. Ambos fueron montados en trenes especiales con dirección a Torreón, donde se intentó salvarlos. 

La toma Zacatecas fue una de las batallas más sangrientas de la Revolución, la ciudad terminó con un reguero de muertos por los enfrentamientos y los fusilamientos —hechos en el panteón —. Se estima que fueron cerca de 6 mil los federales que fallecieron en el ataque, las fuerzas villistas perdieron a apenas a unos 500 hombres. Muchos soldados, curtidos en batallas, aseguraron que en su vida habían visto tantos muertos. 

Villa lanzó una de esas medidas que lo hacían famoso. Ordenó que se cerraran las cantinas y pidió que las botellas de alcohol fueran quebradas en las calles. Pancho era un abstemio radical.

De la toma de Zacatecas existen algunos corridos, algunos escritos por testigos de la batalla. El Dorado Arturo Almanza hizo uno que dice:

“Vuela, vuela palomita / llévate algunas flores secas / dile al borracho Huerta / que entramos a Zacatecas”.  

También el general Guadalupe López, hizo una detallada narración sobre lo ocurrido:

https://www.youtube.com/watch?v=DLLU3l1aHUg 

Fue educado en escuelas católicas hasta que se volvió ateo. Es huraño y trotamundos. Estudió periodismo y nunca se graduó. Suele tener más fe en las viejas narrativas que en las nuevas. Le gusta escribir historias.

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