“La FES sólo es nombrada por la violencia que vivimos”

30 enero, 2020

Un día después de la amenaza de bomba en contra de las integrantes de la colectiva feminista Violetas en la Facultad de Estudios Superiores Aragón todo parece sin cambios, incluso, la impunidad en la violencia contra las mujres denunciada por las activistas, advierten

Texto: Vania Pigeonutt

Fotos: María Ruiz

NEZAHUALCÓYOTL, ESTADO DE MÉXICO.- A sólo unos pasos de la entrada a la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón se lee el primer mensaje en una lona: “Día escolar de la no violencia y la paz en la UNAM”. Es la respuesta de la universidad un día después de un intento de bomba contra la colectiva feminista Violetas.

Desde varios edificios se perciben otros mensajes: “convivencia en lugar de violencia”. Las lonas son repetitivas y coloridas. Contrastan con las fotocopias que la Colectiva hizo para invitar a sus compañeras a hablar de lo que ellas llamaron un atentado feminicida. ¿Qué medidas tomar después de que casi les estalla un artefacto afuera del salón que acaban de tomar?

Más allá de los mensajes escritos, el ambiente en la universidad parece normal. Los estudiantes dicen que es un día de clases como cualquier otro. Una vigilante en los torniquetes de entrada de la FES no se da cuenta si todas las personas que ingresan llevan credencial. Hay albañiles realizando obras dentro del plantel. Ingenieros caminan con proyectos metálicos en las manos, chavos compran bebidas y comida en las tiendas alrededor de la explanada. La gente sube, baja, viene, va.

El atentado

Casi a las 16:00 horas del miércoles 29 de enero, una amenaza de bomba obligó a la comunidad estudiantil a desalojar los edificios de la FES. El estudiante René “N” –quien ya había tenido otros intentos dentro y fuera de la escuela– fue llevado al Ministerio Público de Nezahualcóyotl, expulsado y será juzgado por el Tribunal Universitario, informó la propia Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Por motivos de seguridad, pedimos a estudiantes y docentes que desalojen las instalaciones de la Facultad”, publicó la FES Aragón en su cuenta de Facebook.

“ATENCIÓN, la Facultad debe ser evacuada a la brevedad, no corro, no grito, no empujo. Por cuestiones de seguridad de todas las personas nos debemos retirar, se les mantendrá informados por este medio #DifusiónAragón“, escribieron las autoridades más tarde.

Para las integrantes de la colectiva Violetas el desalojo provocó más caos y confusión que una respuesta ante la agresión minutos antes anunciada por René “N” vía Facebook.

“Ellos saben de las violencias que hemos manifestado desde el año pasado. Saben de las denuncias de acoso sexual y violencias en general por parte de profesores, administrativos y estudiantes, pero como ahora vieron la escuela comprometida desalojaron, no por nosotras”, dice una de las integrantes de la colectiva.

Las estudiantes recuerdan que desde hace tres semestres que se constituyeron como colectiva les han llegado al menos 122 denuncias de violencia y acoso sexual. Varias están en el Jurídico. Desde entonces, en diferentes momentos demandaron justicia: hicieron una toma al edificio de gobierno y tendederos de denuncias públicas, han gritado que necesitan ser escuchadas, sin éxito. Las jóvenes explican que sus nombres son lo de menos, prefieren seguir siendo una sola voz.

Las chicas están reunidas para ver cómo explicarán los sucesos a sus otras compañeras de la universidad. Hasta este lunes eran sólo ellas, todas feministas de acuerdo con luchar contra la violencia feminicida, pero no habían hablado con las demás. Aquellas mujeres que no están exentas de la violencia, pero quienes simplemente no se han acercado a su colectiva. Empiezan a llegar minutos después de mediodía. Les pedirán unirse, no burlarse de su movimiento: la violencia es real y está instalada.

Violencia en escala

El viernes 24 de enero, la colectiva escaló un paso. Tomó uno de los cubículos, ubicado en la carrera de Sociología e hizo un anuncio: “Ante la nula actividad del cubo de Sociología hemos decidido tomarlo para las acciones colectivas de las mujeres organizadas, por lo que abiertamente será transformado en un cubo de resistencia feminista separatista”.

Las respuestas llegaron en formas violentas. Sólo pasó un fin de semana. No tenían una puerta bien instalada– porque hasta esta semana el personal de intendencia les puso las bisagras que faltaban en la puerta de entrada–, cuando llegó un sujeto a decirles que quería charlar con ellas.

El espacio es separatista: sólo mujeres hablando de violencias contra mujeres. Aunque le dijeron una y otra vez el tipo se colgó de la puerta, que aún no tenía bisagras y lo tuvieron que correr entre todas. Se fue resentido, convocó a una “violación masiva” y dio mensajes de odio, según comentaron, desde sus redes sociales.

Esto fue previo al supuesto atentado, que finalmente, de acuerdo con el área de Comunicación Social de la FES, es investigado. No hubo bomba a detonar, pero sí una maceta en donde al parecer René “N” pensaba detonar su bomba casera, porque lo fue anunciando desde que se bajaba del Metro Nezahualcóyotl, de la Línea B, que lo mismo te lleva a Ecatepec, Ciudad Azteca, que a la FES. 

Este jueves el espacio está lleno. El aula está en una esquina que para ellas representa un espacio seguro dentro de la FES. Afuera se lee: “Espacio separatista. La UNAM nos quita espacios seguros, nosotras los tomamos”. Las letras son moradas y rojas. Hay letras A mayúsculas  como símbolos de Anarquía. El salón está repleto de periódicos y la puerta que les pusieron es negra. “Ni una menos”, “Abrimos las piernas para abortar al patriarcado”, se destaca en las paredes.

Afuera hay una “bazara”, que es un tianguis hecho por tercera vez en tres semestres, con la intención de vender productos hechos por las mujeres de la FES. Hay desde bralets, unos sostenes cómodos, hasta copas menstruales y ellas explican el funcionamiento. Los cotilleos en los pasillos son diversos. Hay pláticas que aún rememoran el supuesto ataque bomba.

Una chica con chaleco de Protección Civil está en la misma escena de la vendimia. Dicen las chavas: “no entendimos cómo hicieron peritajes. Se supone que debían hacer una cadena de custodia después del intento de bomba y los peritos llegaron en la mañana. Las chicas sí denunciaron en el Ministerio Público ayer, también los encargados de la escuela, pero creemos que no hubo un seguimiento adecuado”.

Frente a “la espacia” de la colectiva Violetas Fes dejaron una planta que contenía un supuesto explosivo. La amenaza se transmitió vía Facebook y la intención de la bomba era lastimar a las mujeres que reactivaron el espacio, usado previamente por algunos alumnos para consumo de drogas. / Foto: María Ruiz

Lucha periférica

Esta lucha también es periférica. En Neza, como le dicen las estudiantes, hay dos Alertas de Violencia de Género Es, después de Ecatepec, el municipio más feminicida del Estado de México. Las estudiantes comentan que vienen de Ecatepec, Chimalhuacán, Teotihuacán, Texcoco. 

“Puras morras de la periferia -dice una-. No ven las violencias que enfrentamos adentro y las violencias en de las que estamos inmersas varias. Muchas tenemos que tomar la combi hacia la FES frente al Río de los Remedios, donde han encontrado a varias mujeres asesinadas”.

Sigue: “son zonas rojas, los trayectos son súper complicados, o asaltan, donde han encontrado a mujeres muertas. Donde chicas salen súper cansadas, es la violencia, están los bares acá afuera, están alcoholizadas, se aprovechan de eso y es muy pesado, es Nezahualcoyotl. Esta FES no había sido nombrada, acá estamos resistiendo. Nosotras apostamos a la descentralización, los movimientos no sólo están allá, también estamos acá. La FES sólo es nombrada por la violencia que vivimos”.

Recuerdan dos actividades importantes. La primera a finales de 2018, cuando decidieron colocar su primer “Tendedero de denuncias contra acosadores”. No hubo un seguimiento de los nombres denunciados, aunque eran reincidentes. Tanto alumnos como maestros. Consideran que ni el protocolo de actuación para casos de violencia de género es bien empleado.

“No se está llevando el debido proceso para que se les dé seguimiento a las acusaciones y para que las sanciones dadas a los agresores puedan tener efectividad sin represalias; las denuncias no se llevan a las instancias correspondientes; se finge que no se ha presentado ninguna denuncia; cuando preguntan por la información, no la dan de manera integral como debería ser entregada a las víctimas del acoso”, fueron las denuncias de ese tiempo.

Un año y medio después, dicen, “la situación es la misma o peor”. Ahora no son sólo desdeñadas con sus denuncias, sino que son acosadas virtualmente. Hay varias páginas donde ha habido nombres directos de quienes integran la colectiva Violetas. De hecho, el lunes que intentó entrar un hombre a su salón y no lo permitieron, salieron expuestas. “Estas denuncias no son tomadas en cuenta, porque no son pruebas que sirvan a nivel legal, para nuestras autoridades, aunque allí están nuestros nombres”.

a mayoría de las chicas tienen de entre 18 a 22 años de edad. Una de ellas  dice: “Por qué vienen y se meten con nosotras, porque pueden hacerlo, son un chingo los que nos odian, lo normalizan. Los profesores ni los estudiantes se posicionan. No mencionan a la Colectiva Violeta aunque haya problemas. Ni siquiera hay un comunicado oficial después de la bomba, donde venga nuestro nombre. El comunicado fue como no pasó nada, alguien ajeno a la facultad bla bla”.

El feminicidio de Diana Velázquez Florencio

En la misma explanada donde todos parecen contentos, varios anuncios firmados por la Fiscalía General del Estado de México, con el nombre de Diana Velázquez Florencio, “recompensa de hasta 300 mil”, piden información para los responsables de este feminicidio.

Diana Velázquez Florencio, de 24 años de edad, fue asesinada en el Estado de México. Su familia tardó en hallar el cuerpo porque pensaban que era un hombre. Vivía en Chimalhuacán, como varias de las estudiantes que vienen esta mañana. Desde que salió de su casa el 2 de julio de 2017, Diana no regresó. 

Dentro del cubo separatista o “la espacia”, como ellas la nombran, se pueden leer pintas con consignas feministas que promueven la vida libre de violencia para las mujeres. / Foto: María Ruiz

Respuesta UNAM

Luego del intento ataque bomba, la UNAM emitió dos comunicados. En uno informó que el sujeto fue suspendido y está en investigación, y en otro señaló: “Se ha decidido que el acusado sea expulsado de la Facultad de Estudios Superiores y sea remitido al Tribunal Universitario, independientemente del procedimiento legal que se está llevando a cabo en las instancias de seguridad ciudadana. La FES Aragón continúa con su compromiso de salvaguardar la integridad de la comunidad universitaria”.

Al lugar llegó Protección Civil, la Guardia Nacional en coordinación con la seguridad estatal y municipal, con especialistas antibombas que resguardaron todo el plantel de 14 carreras, entre éstas Derecho, Ingeniería, Comunicación Sociología.

Pie de Página intentó hablar con el responsable del área jurídica, Aldo Gutiérrez, pero fue remitido a Comunicación Social. El personal indicó que toda la información que daría a conocer la FES, se podía encontrar en los dos escuetos comunicados que emitieron sobre el hecho. Los documentos no dicen nada de las denuncias sexuales, ni sobre qué harán si vuelve a ocurrir un atentado similar.

Contenido relacionado:

UNAM: Del feminicidio al fallido protocolo antiacoso

“Sin nosotras no hay revolución”: la lucha contra la violencia sexual en la UNAM

Foránea siempre, lo suyo es lo audiovisual y el periodismo es la vía por donde conoce y cuestiona al mundo.

Contenido relacionado