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La CDMX auditará verificentros automotrices

Texto y Fotos: Arturo Contreras Camero

En la ciudad operan 55 verificentros, y hay otros 51 que no funcionan pero tienen litigios para volver a hacerlo. El gobierno de la ciudad pretende hacer auditorías y análisis con organismos independientes para dictaminar su viabilidad o no, y así, reordenar el sistema de verificentros de la ciudad, que entregaron calcomanías equivocadas por verificaciones erróneas

El gobierno de la Ciudad de México planea un reordenamiento de todos los centros de verificación ambiental para automóviles debido al “desaseo” de la administración de Miguel Ángel Mancera, como se refirió Claudia Sheinbaum.

Actualmente existen 51 procedimientos jurídicos por verificentros que cerraron porque la administración mancerista no les renovó los permisos.

Para resolverlo, el gobierno actual decidió pedir ayuda a la Auditoría Superior de la Ciudad de México, la propia contraloría interna de Medio Ambiente y al Centro Mexicano de Derecho Ambiental.

“Hemos tomado la decisión de buscar a terceros y que no seamos juez y parte en todo este proceso, sino buscar a terceros que nos ayuden en la revisión de este proceso”, dijo Sheinbaum.

De acuerdo con lo que expuesto, en 2015 fueron cerraron varios centros de verificación, porque no contaban con la tecnología adecuada, y en 2017, se otorgaron permisos para abrir otros 20 con e quipos tan nuevos que sofisticados que pueden medir contaminantes que las normas mexicanas ni siquiera contemplan y que no están autorizados por la Entidad Mexicana de Acreditación, una entidad privada que se dedica a dar el visto bueno para la operación de estas máquinas, y otras, en el país.

De acuerdo con el recuento del gobierno capitalino, en 2015, habían 80 centros de verificación ambiental, pero a final de año se negó la revalidación a 14 de ellos sin justificación.

“Se van a distintos procesos jurídicos que la mayoría de ellos gana (por no haber una razón clara para no renovarlos). Entonces, para principios de 2017 había 74 centros”, explicó Sheinbaum.

A finales de ese año, se le niega la revalidación a muchos de esos 74, bajo el pretexto de que se necesita una nueva tecnología para tener mejor calidad de aire.

La norma que rige los niveles permitidos de contaminantes en la ciudad es establecida a nivel nacional, y aunque se tengan aparatos para medir mejor las emisiones, no sirven de nada, pues las normas no se han modificado.

El gobierno de la ciudad les negó la revalidación y la Secretaría de Medio Ambiente decidió abrir una convocatoria nueva en la que otorgan autorización solo a 55 centros. La mayoría de ellos, nuevos y sin experiencia en manejo de verificentros.

Además, en 2018 fueron otorgados ocho nuevos permisos de fuera de tiempo y sin convocatoria.

De ahí que haya 51 procesos judiciales que aún se están resolviendo. Y para eso es la auditoría que se empezó a realizar el años pasado, y para la que se pidió ayuda a la Contraloría, a la Auditoría y al Centro Mexicano de Derecho Ambiental.

“Que sean ellos quienes nos ayuden a entender en qué situación están los proceso jurídicos, qué debe contestar la Secretaría de Medio Ambiente, y cuál es finalmente esta maraña jurídica que nos encontramos, para poder dar paso a algo que tenga certidumbre, que sea transparente y que sean terceros quienes estén evaluando todo este proceso”.

La finalidad de toda la operación de auditoría y revisión a los verificentros es la misma por la que fueron creados estos centros a principios de los noventa: ayudar a mejorar la calidad del aire en la ciudad.

Aunque en los últimos años esto no se ha logrado. En 2017, la ciudad tuvo 81 días en los que la calidad del aire fue buena, de acuerdo con datos de la Comisión Ambiental de la Megalópolis; mientras que en 2018 solo fueron 15.

Calcomanías equivocadas por verificaciones erróneas

Por la mala aplicación de la norma de verificación, automóviles que podían haber sacado una calcomanía cero, que les permite circular todos los días, han estado obteniendo calcomanías uno, que los obliga a no circular un día a la semana y dos sábados cada mes, de acuerdo con el director general de Calidad del Aire, Sergio Zirath Hernández Villaseñor.

La norma establece que los automóviles modelo 2006 o posterior deben ser verificados mediante el Sistema de Diagnóstico de Abordo, OBD por sus siglas en inglés, una computadora que monitorea todos los sensores del auto.

Si el análisis del OBD no es satisfactorio, se tendría que hacer una segunda verificación tradicional.

Pero los verificentros, aún hoy, siguen haciendo las dos pruebas, que arrojan resultados que sobrepasan los niveles de contaminantes permitidos por la norma mexicana, aunque eso no sea necesariamente así.

Esto significó, según los datos que mencionó Sergio Zirath, que 114 mil autos del 2006 o posteriores obtuvieran la calcomanía uno para circular, y que otros 85 mil fueran rechazados en una primera verificación y se les hiciera someterse a una segunda o hasta tercera verificación.


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