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La catástrofe invisible de Patricia

La noticia se acabó en un fin de semana: el huracán más poderoso del último medio siglo en el Pacífico tocó tierra en la costa sur de Jalisco sin dejar miles de muertos, comunidades sepultadas hoteles derrumbados. Poco se habla, sin embargo, de lo que si dejó: miles de hectáreas de cultivo destrozadas y un año de trabajo de más de 5 mil agricultores que nadie va a pagar

Texto y Fotografia: José Ignacio De Alba

CIHUATLÁN, JALISCO.- Los aires de 264 kilómetros por hora torcieron las palmeras de los platanares. El peso de los frutos aún verdes ayudó a que se vencieran hileras de cientos de palmeras derrotadas por el viento. El agua aflojó la tierra, y el aire -como si las hubiera pateado- las dejó molidas hacia el mismo lado. En este municipio de la costa de Jalisco quedaron 2 mil 200 hectáreas completamente barridas por la degradación del huracán Patricia.

Los efectos de Patricia se verán en los siguientes 9 meses, cuando más de 5 mil familias que dependen de la industria platanera en la zona no tengan trabajo. El ciclón destruyó el 100 por ciento de los platanares en el Valle de Cihuatlán. El “saldo blanco” del gobierno federal es un anuncio que no preveé los daños económicos a largo plazo. Como ocurrió con el huracán Jova, los efectos de esta tragedia invisible perdurarán por años.

“En un mes vamos a mandar esconder las sogas para que nadie se ahorque”, dice con sarcasmo Héctor Medina, un importante productor de mango de la región.

Antes de que tocara tierra, las imágenes satelitales del huracán mostraban un fenómeno climatológico más grande que todo Centroámerica. Aún sin llegar a Jalisco, uno de sus brazos ya se cernía sobre el estado de Texas (unos mil 500 kilómetros al noreste). En la tarde del jueves 22 de octubre, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo que era el huracán más peligroso que se haya registrado en la historia del mundo. Los medios replicaron la errónea noticia y estimaron que las costas de los estados de Jalisco, Colima y Nayarit serían arrasadas por el meteoro.

No pasó. La Sierra Madre Occidental actuó como escudo natural y antes del impacto, el huracán bajó su intensidad de categoría 5 a 4 en la escala Saffir-Simpson.

Los daños causados por el ciclón se contaron por la cantidad de láminas usadas como techos que volaron y el gobierno declaró saldo blanco. Pero en la costa sur de Jalisco, el sector agrícola –el principal motor de la economía del municipio de Cihuatlán– quedó deshecho y todos los platanares, inservibles. “No tiene que morir gente para que digan que hay saldo blanco”, dice el presidente de los Productores de Plátano del Valle de Cihuatlán, Óscar Ornelas.

Rancho platanero El Bambú. Municipio de Cihuatlán, Jalisco

El ciclo de producción del plátano dura 9 meses. El esfuerzo que pueda hacer el gobierno municipal encabezado por Fernando Martínez está limitado. Dos semanas antes de que llegara el huracán, el alcalde (que entró en funciones el 1 de octubre) presentó las cuentas con que recibía la administración municipal: con una deuda de más de 38 millones de pesos, estaba al borde de la quiebra. Y después de que se hizo público el anuncio, salieron más proveedores a cobrar.

Los agricultores no tienen esperanzas en el gobierno federal. La última experiencia, con el huracán Jova en el 2011, no es un buen antecedente: tras la destrucción, el gobierno les dio la buena noticia de que había invertido en un seguro para pérdidas en el campo, pero meses después, les entregó mil pesos por hectárea. ¨Una burla¨, considerando que en todo el ciclo de producción del plátano, los productores invierten 80 mil pesos por hectárea. Entre los agricultores corre la version, no comprobada, de que parte del dinero que cobró el gobierno por el seguro se utilizó para construir la infrestrucutra de los Juegos Panamericanos de Guadalajara en ese año.

Después de Jova, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) construyó una rivera artificial en el río Marabasco para que no volviera a salirse el cauce del río con las lluvias sobre los ranchos plataneros. La obra fue monumental, como monumental fue la idea de dejar más de 100 metros sin orilla. Con Patricia la creciente del río se metió a varias granjas. ¿El motivo? La obra sin terminar de Conagua. La creciente arrasó con los plátanos y la tierra, un desfiguro que dejó una marisma con olor a hierba podrida.

Después de Jova, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) construyó una rivera artificial en el río Marabasco para que no volviera a salirse el cauce del río con las lluvias sobre los ranchos plataneros. La obra fue monumental, como monumental fue la idea de dejar más de 100 metros sin orilla. Con Patricia la creciente del río se metió a varias granjas. ¿El motivo? La obra sin terminar de Conagua. La creciente arrasó con los plátanos y la tierra, un desfiguro que dejó una marisma con olor a hierba podrida.

Carretera Guadalajara-Barra de Navidad, un día después del impacto del huracán

Pero las pérdidas no sólo se dieron en el sector platanero. Los sembradíos de papaya también perdieron toda la cosecha; entre 60 y 90 por ciento de las plantaciones de mango fueron barridas. El viento se llevó, además, entre 80 y 90 por ciento de las plantaciones de limón.

Según datos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) 55.8 por ciento de la población de este municipio vive en condiciones de pobreza. Pero el rezago de la región es histórico. El abandono por parte de autoridades ha hecho que los productores salgan adelante por su cuenta, pero cada sismo o inclemencia climatológica los hace volver a empezar. Hoy las ventas en el sector agropecuario siguen dependiendo de los “coyotes”, quienes compran a precios baratos y venden caro; el principal problema es que ellos tasan los precios de los productos del campo. Un ejemplo: antes de la llegada del ciclón los productores vendían un kilo de plato a 30 centavos, mientras que en el supermercado llega a costar hasta 10 pesos.

“Queremos que nos agilicen los créditos no queremos que nos regalen nada”, dice el presidente del consejo estatal platanero, Gilberto Quiroz. El director de Desarrollo Rural del municipio Gabriel Morett dice que la alcaldía servirá sólo como vínculo con el gobierno federal con la ayuda que vaya a brindar. Pero la ayuda llegaría hasta diciembre porque “los trámites son tardados”.

El abandono no sólo está en el campo. La única biblioteca que existe en el municipio la creó Federico Ashida, un japonés que llegó a vivir a la región y fue el primero en sistematizar el cultivo de coco de agua, poner una planta de luz y la primera fábrica de hielo. Una especie de Melquiades, el gitano que lleva a Macondo los descubrimientos del mundo en Cien Años de Soledad.

De nuevo, Cihuatlán depende de sus Melquiades para salir adelante de la destrucción.

De nuevo, Cihuatlán depende de sus Melquiades para salir adelante de la destrucción.


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“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: https://piedepagina.mx“.

Fue educado en escuelas católicas hasta que se volvió ateo. Es huraño y trotamundos. Estudió periodismo y nunca se graduó. Suele tener más fe en las viejas narrativas que en las nuevas. Le gusta escribir historias.

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