La bandera LGBTQ+ que Trump robó de Stonewall

14 febrero, 2026

El pasado lunes 11 de febrero la bandera LGBTQ+ que se elevaba en Charles Park había desaparecido. Dos días después, el miércoles por la tarde, dos oficiales federales izaron una bandera estadounidense, reemplazando la bandera LGBTQ+ previamente removida

Por Évolet Aceves / X: @EvoletAceves

Charles Park es un muy pequeño parque ubicado en Greenwich Village, en Manhattan. Desde 2016 el entonces presidente Barack Obama nombró este parque Monumento Nacional de Stonewall, pues fue ahí y en sus alrededores donde, en junio de 1969, tomaron lugar los motines entre la policía armada y gente de la comunidad LGBTQ+, protestando por sus derechos por alrededor de seis días. Stonewall es un sitio legendario para la comunidad queer y reconocida mundialmente, es gracias a este evento que hoy en día se celebra en el mes de junio la marcha del orgullo LGBTQ+ alrededor del mundo.

El pasado lunes 11 de febrero la bandera LGBTQ+ que se elevaba en Charles Park había desaparecido. Dos días después, el miércoles por la tarde, dos oficiales federales izaron una bandera estadounidense, reemplazando la bandera LGBTQ+ previamente removida.

A manera de protesta, al siguiente día habitantes de Nueva York, estudiantes y activistas, se reunieron para quitar la bandera estadounidense y reemplazarla con una réplica de la bandera LGBTQ+, bajo distintas consignas alusivas a que una bandera estadounidense no representa a los hechos ocurridos en Stonewall. La gente ahí reunida tenía algo en común: la defensa por la libre expresión de la sexualidad.

Julie Menin, presidenta del Consejo de la Ciudad de Nueva York, expresó el mismo jueves en Charles Park que seguramente la administración de Trump había quitado de su sitio la bandera LGBTQ+ durante las primeras horas del lunes, no se tiene conocimiento exacto de la hora en que ésta fue removida, pero es un hecho que lo hicieron a una hora en la que la gente no lo notara. Pretendían pasar desapercibidos.

Desde hace un año las palabras “trans” y “queer” desaparecieron por completo del sitio web del Monumento Nacional de Stonewall, sólo aparecen las orientaciones “gay”, “bisexual” y “lesbian”. Estas acciones sumadas buscan omitir, censurar, literalmente borrar, las sexualidades no normativas.

Éste no es un caso aislado, la administración de Trump ha estado interviniendo para remover exposiciones, placas y demás alusiones en espacios públicos a lo largo de los Estados Unidos, dirigidas muy en particular hacia las poblaciones hacia las que hay una clara afronta por parte de este gobierno, con contenido que abogue por los inmigrantes, organizaciones que visibilicen el cambio climático y manifestaciones relacionadas con Black Lives Matter.

Recordemos también que desde el 1 de marzo del 2025 Trump declaró el inglés como el único idioma oficial de los Estados Unidos, como actualmente aparece en el sitio web de la Casa Blanca.

La manera en la que Trump actúa, bajo las sombras y utilizando al Estado como arma para darle forma a su ideal de limpieza social basada en prejuicios racistas, no hace más que enervar a las comunidades afectadas y a las sociedades progresistas, que no son en realidad una minoría en Nueva York.

Es inevitable no preguntarse ¿cuáles son las consecuencias de ser mexicana en Estados Unidos, de no tener una identidad de género cisheteronormativa, de no tener la piel blanca? ¿Qué representa la documentación en relación con la humanidad en los Estados Unidos?, y sobre todo ¿quién puede y quién no, protestar ante esta serie de infamias?

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Évolet Aceves es cuentista, novelista, poetisa, cronista y ensayista. Autora de la novela Tapizado corazón de orquídeas negras (Tusquets, 2023), forma parte de la antología Monstrua (UNAM, 2022). Periodista cultural, fotógrafa con dos exposiciones individuales. Escribe su columna en Pie de Página. Ha vivido y estudiado en Toluca (México), Varsovia (Polonia), Albuquerque (Nuevo México, EEUU) y Nueva York, donde actualmente reside con la beca GSAS otorgada por la Universidad de Nueva York, donde también da clases. Colaboradora en revistas y semanarios: Dominga (Milenio), El Cultural (La Razón), Nexos, Replicante, Este País, entre otros. Su obra ha sido presentada en ferias del libro y universidades de México, Estados Unidos, Polonia y Alemania.