INAH suspende presa en Sonora un día antes de que AMLO llegue a inaugurarla

5 agosto, 2020

Menos de 24 horas antes de que el presidente López Obrador llegue a inaugurar la Presa Pilares en Sonora, el INAH colocó sellos de suspensión de la obra por no proteger 44 sitios arqueológicos. La inauguración presidencial de la presa está programada para la tarde de este miércoles

Texto: Reyna Haydeé Ramírez

Foto: INAH

HERMOSILLO, SONORA.- En la víspera de que el presidente Andrés Manuel López Obrador inaugure la presa Los Pilares en Álamos, Sonora, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) colocó un sello de suspensión ante la afectación del patrimonio arqueológico en colonias de indígenas Guarijíos, Mayos y mestizos que quedaron inundados por el embalse de la obra.

Este martes, el Centro INAH-Sonora informó en un comunicado que los 44 sitios arqueológicos no están protegidos, y que el acto de suspensión está fundamentado en la Ley Federal de Zonas y Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos, que en su artículo 32 precisa:

“El Instituto Nacional de Antropología e Historia suspenderá los trabajos que se ejecuten en monumentos arqueológicos sin autorización, que violen la concedida o en los que haya sustracción de materiales arqueológicos. En su caso, procederá a la ocupación del lugar, a la revocación de la autorización y a la aplicación de las sanciones correspondientes”.

EL mandatario tiene programado llegar la tarde de este miércoles a Sonora, para la inauguración de la presa como parte de su gira por cuatro días en Nayarit, Sinaloa, Sonora y Baja California Sur.

El proceso de regularización de la obra, que ahora está terminada, se gestionó ante el INAH en febrero de este año, sin realizar las actividades de registro, excavación, prospección, análisis de materiales y conservación de los petrograbados que permitirían una adecuada protección del patrimonio arqueológico, señalan.

José Luis Perea González, director del Centro INAH Sonora, urgió a las autoridades a realizar acciones inmediatas para proteger los 44 sitios arqueológicos, 34 de ellos identificados como áreas habitacionales prehispánicas y 11 con manifestaciones gráfico rupestre.

“Ante la afectación del patrimonio arqueológico en la cuenca alta del río Mayo, por la reciente puesta en marcha en operación de la Presa Pilares, hace un acto de autoridad de suspensión, atendiendo las disposiciones de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos y su reglamento que lo rige.

“(El INAH) hace un llamado a reconocer su importancia, así como a realizar acciones inmediatas para su protección, dado que actualmente, 20 sitios -la mayor parte con petrograbados- se encuentran inundados y afectados por el embalse que tiene, en este momento la Presa Pilares”, precisó en el comunicado.

Especialistas del INAH registraron los sitios arqueológicos a lo largo del río en las comunidades indígenas de Mayos, Guarijios y Mestizos: Las Choyitas, Miramar, Buenavista, Mochibampo, Chorijoa, Las Garzas, Toma de Agua, Cuchuhuerito y Mesa Colorada y una serie de rancherías.

Y específicamente en cuatro áreas dentro del embalse habitadas por indígenas Guarijíos: San Bernardo, Chorijoa, Mochibampo y Mesa Colorada.

En el comunicado, las autoridades del Centro INAH indican que en el 2012 -cuando se inició el proyecto de la presa- se hizo un acuerdo formal con el gobierno estatal de Sonora, para realizar inspecciones, recorridos y registro de sitios arqueológicos en el área de embalse máximo que tendría el funcionamiento de la Presa Pilares.

Tomás Pérez Reyes, arqueólogo investigador que participó en la primera fase del salvamento y reconocimiento de estos sitios, destaca el hallazgo de materiales arqueológicos como lítica tallada, lascas, cerámica tipo Batacosa, San Miguel, Venadito, San Bernardo y Cuchujaqui, así como cerámica monocroma, metates, puntas de talla, puntas de proyectil y morteros.

“Los sitios arqueológicos que actualmente están siendo afectados por la operación de la Presa Pilares corresponden a sitios habitacionales prehispánicos, que manifiestan la interacción de los antiguos habitantes con el río, desde su cosmovisión, su patrón de asentamientos, tradiciones productivas y su conformación social”, explicó.

Una presa con vicios de origen

La construcción de la presa Los Pilares inició viciada de origen en el sexenio del ex gobernador Guillermo Padrés Elías, ante la oposición del pueblo Guarijío que sería y finalmente fue desplazado sin una consulta legal, sin restituirles el daño y las tierras impactadas.

Los Guarijíos iniciaron una lucha legal que les fue favorable, pero durante cuatro años de litigio, la obra avanzó, incluso ya en el sexenio de Claudia Pavlovich Arellano, quien la continuó sin restituir daño ni patrimonio a la etnia, según se establece en una extemporánea Manifestación de Impacto Ambiental, que no existía, y que la empresa Canoras tramitó en 2018, para lograr el permiso de Semarnat y terminar la presa que estaba a más del 60 por ciento.

Ambos gobernadores usaron la misma estrategia: dividir al pueblo Guarijío, nombrar gobernadores alternos, conocidos como «duales»; tal y como se hizo con la etnia yaqui en su momento. Negociaron con ellos, por encima del pueblo. Todo esto provocó y continua provocando conflictos internos.

En octubre del 2019, el presidente López Obrador visitó Álamos, en un evento donde el gobierno del estado se las ingenió para que los guarijíos opositores a la presa no tuvieran acceso ni fueran oradores en el evento.

En su visita, López Obrador anunció que aportaría al gobierno de Sonora los 600 millones de pesos que faltaban para terminar la presa. Y se comprometió a no hacer nada sin consultar a los Guarijíos y resolver su demanda de tener certeza de su territorio. Lo que finalmente no ocurrió y este miércoles acudirá a inaugurarla.

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