«Funcionamos como un rizoma»: el arte desde el colectivo Ya mfeni

24 septiembre, 2021

Ya mfeni es un colectivo de artistas del Valle del Mezquital que desde la autogestión producen obra gráfica inspirada en la cultura, historia y paisajes de su territorio. Foto: Cortesía.

Ya nda (Semilla) es el nuevo libro con poemas de Rosa Maqueda; y en él colaboraron traductores, artistas visuales y escritores que, desde el español, el hñähñu y el inglés, tejen puentes para el encuentro de otras culturas y formas de pensar. Paulina, Edgar y Alan, tres jóvenes ilustradores del Valle del Mezquital narran su experiencia en esta pieza colectiva. 

Texto: Alejandro Ruiz 

Fotos: Colectivo Ya mfeni 

QUERÉTARO.- Los montes verdes y los ríos que siguen su cauce son tan solo algunas de las instantáneas capturadas por la poesía de Rosa Maqueda Vicente, escritora originaria del Valle del Mezquital, en concreto Ixmiquilpan, Hidalgo. Desde hace algunos años forma parte del colectivo Ya mfeni, integrado por artistas visuales, escritoras y académicos que le apuestan a la autogestión y el trabajo colaborativo para difundir, preservar y promover la cultura hñähñu de la región. 

Al enterarse del proyecto de Rosa, tres jóvenes artistas decidieron involucrarse en el colectivo Ya mfeni. 

Estos son Paulina, Alan y Edgar, originarios de Chilcuautla, Hidalgo– surge de la necesidad que existe fuera de la capital del país en promover el acceso a la cultura entre la población que habla lenguas distintas al español, las cuales, muchas de las veces, pasan a un segundo plano frente al centralismo que impera en la producción artística de nuestro país. 

Edgar narra: 

“Todo inicia cuando Rosa me invita a ilustrar una tesis de ella, igual con poemas. Después de eso vimos que sí funcionaba esta amalgama entre lo visual y las letras. Comenzamos a aplicar a convocatorias, trabajando proyectos con la idea de llegar a las infancias del Valle del Mezquital».

Edgar

Pero se encontraron con una dificultad: «Es muy difícil acceder a estos recursos, pues se centralizan, eso nos fue motivando, ya cuando se integran los demás chicos, a construir otros canales de publicación y distribución, pues no es solo tener dinero para realizar la obra sino la capacidad de poder distribuirla ¿cuántos premios se quedan amontonados en bodegas? Esa es la importancia de la distribución.”

Para Edgar, producir imágenes es reflejar los elementos culturales que habitan en la naturaleza, es pensar y reflejar el territorio y comenzar a narrar y habitar el arte desde otra posición. 

Una semilla del corazón 

Ya nda en español significa semilla, y para Edgar Camacho esta palabra define de manera clara el proceso de colaboración para ilustrar el poemario. 

«Rosa quería incluir ilustraciones a sus poemas; quería que fueran específicamente personas de Chilcuautla, porque estas personas sienten la conexión entre la imagen poética y la inspiración visual desde donde habla ella: de la identidad del Valle del Mezquital, de la cultura hñähñu, de la semilla donde venimos.»

Edgar

Y agrega que «tal vez no conocemos el hñäñhñu como lo conoce Rosa. Personalmente yo no lo hablo, pero aún con ese desconocimiento de esas palabras naturales del idioma que no se pueden traducir al español, reconocemos que las imágenes poéticas del Valle del Mezquital acompañan mucho las ilustraciones del poemario, pues lo vivimos.» 

Paulina Hernández, al igual que Edgar, nació en Chilcuautla y ha dedicado gran parte de su vida a formarse en distintas ramas artísticas, actualmente estudia una maestría de pedagogía en la UNAM para aplicar sus conocimientos en la enseñanza del arte en su comunidad. 

Para ella la colaboración entre Rosa, traductores del hñähñu, al inglés y el español, así como la participación de ellos como ilustradores permitió una sinergia de pensamientos que han hecho de esta pieza, más que un libro: un espacio colectivo. 

«Es como un corazón. Pues en un inicio son latidos, palpitaciones. Cuando inicia comienza a reproducirse, y así fue, nosotros palpitamos y nos acercamos a compartir conocimientos de nuestros contextos que hemos compartido natural e históricamente.» 

Paulina

«Funcionamos como un rizoma» sintetiza. 

Para Paulina, el rizoma, ese tallo del que nacen otras formas de vida, es el eje transversal desde el que se articulan y coordinan las experiencias y conocimientos de quienes se agrupan en Ya mfeni.

Paulina remarca que el objetivo central en su labor artística es trabajar, crear y construir colectivamente esto, desde el arte, desde lo comunitario, y con vistas a las nuevas generaciones. 

«La infancia es el futuro, pero no es de que ellos sean el futuro, sino cómo los adultos convivimos con ellos, eso es lo que les ayudará para el futuro», remarca. 

Uno de los ejes principales que motiva al colectivo Y mfeni es el trabajo con las infancias a quienes reconocen como las continuadoras de la cultura hñähñu

Trabajar para construir: las infancias como un eje central 

Alan Maqueda, otro joven integrante de Ya mfeni, resalta que los espacios culturales en las comunidades son un factor que influyen en la construcción del tejido social comunitario. 

«La idea es llegar a las infancias, pues aquí no hay acceso a cosas culturales, y eso [el acceso] evita perderse o confundirse en la vida ya que la cultura y las artes te abren un panorama mental muy grande». 

Alan

Edgar agrega que esto es urgente, y es lo que motiva a que aún con la carencia de presupuesto, infraestructura o apoyo institucional, Ya mfeni siga promoviendo proyectos en su comunidad. 

«Tenemos una cultura precaria, pero eso no nos detiene. De manera autogestiva hemos conseguido los contactos, proyectos, así como la distribución y venta de las obras y productos, pues es bien urgente mandar el mensaje que sí se puede vivir del arte».

Edgar

Alan explica que estos ideales que nacen desde la colectividad son lo que ha orillado a que este nuevo libro se haya producido de manera autogestiva e independiente. 

«De acuerdo con la planeación que estamos realizando estamos previniendo la presentación editorial de este nuevo libro, para eso contemplamos una exposición en el FLACO de la UAQ». Alan. 

El FLACO es el Festival de Lengua, Arte y Cultura Otomí de la Universidad Autónoma de Querétaro. 

Además de eso los tres jóvenes afirman que seguirán colaborando y trabajando en otros proyectos autogestivos y comunitarios.

Y concluyen en que existe una «necesidad de llevar más allá los poemas de Rosa, en inspirar para colaborar todas y todos, pues la colaboración entre las personas permite expandir horizontes.»

Periodista independiente radicado en la ciudad de Querétaro. Creo en las historias que permiten abrir espacios de reflexión, discusión y construcción colectiva, con la convicción de que otros mundos son posibles si los construimos desde abajo.

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