El no ser del ser

26 julio, 2019

A diferencia del pensamiento occidental o judeocristiano, de que poseemos un alma por salvar, los mayas, los mexicas parten de que dentro de cada uno habita no una sola alma, sino muchas almas

@lydicar

En la terapéutica moderna, existe una técnica que se llama “sistemas familiares internos” o sistema de “subpersonalidades”. Esta técnica parte de la siguiente idea: a pesar de que a lo largo de la historia occidental se supone que cada individuo tiene una personalidad definida y central, la psicología moderna y algunas corrientes de la psiquiatría, establecen que en realidad cada individuo tiene dentro de sí varias “subpersonalidades”.

Éstas se han creado a lo largo de la vida, y se hacen cargo de asuntos determinados. Por ejemplo, las subpersonalidades encargadas de evitar o responder ante una emergencia son llamados “bomberos” o “policías”. Aquellas que tratan de negociar y salvarnos el pellejo frente a las necesidades del mundo laboral o social, son llamados “managers” (Freud lo llamaría el Ego). 

Algunas subpersonalidades son “exiliadas” del sistema, aquellas partes de nosotros que nos avergüenzan o lastiman. Un niño sensible cuyo padre lo golpeó y le gritó que no llorara porque eso era de “maricas”, tal vez dentro de sí, encerrará a ese niño sensible, para que jamás nadie lo insulte o se burle por verlo llorar. Para el resto del mundo, crecerá y se convertirá en un hombre insensible y macho.

El problema es que estas partes exiliadas por lo general contienen aspectos importantes de nuestra totalidad: la sensibilidad, la vulnerabilidad, por ejemplo, y otras cualidades que jamás se desarrollarán, y vivirán encerradas, exiliadas, dentro de uno. Además de convertir la convivencia de las subpersonalidades en un infierno.    

Lo más interesante de esta teoría es que parte de que no tenemos un núcleo o personalidad central, sino más bien somos un crisol de cosas, somos, de alguna manera, distintas “personas”, según el lugar en el que nos encontremos, con quién estemos platicando, o que se pida de nosotros. 

Esta idea cambiaparadigmas, la de ser muchos y no sólo uno, recuerda la cosmogonía o la idea mesoamericana de lo que somos las personas. A diferencia del pensamiento occidental o judeocristiano, de que poseemos un alma por salvar, los mayas, los mexicas parten de que dentro de cada uno habita no una sola alma, sino muchas almas. Algunas de estas almas están replicadas en otras entidades: los famosos  nahuales, que vinculan a un hombre con un perro, o tortuga, animal, o incluso con manifestaciones naturales como truenos, o rayos. Incluso también entidades que pueden ser sanadoras o propiciar enfermedades a otros, y que viven simultáneamente en otros espacios y cuerpos. De este modo, el ser humano se parece más a un caleidoscopio, en el que se replican, reflejan, concentran y conjugan algunas singularidades del cosmos, singularidades que no empiezan ni terminan en la vida humana; pero que sólo en esta única vida humana estarán presentes en esa precisa proporción. 

(Esta idea, por cierto, no es sólo mesoamericana. En el budismo, la vida es una ilusión, el ser es una ilusión. Para ellos no hay ser: lo que somos se parece más a un pliegue, de un impulso de pensamiento que es el todo. Respecto a ser uno con el universo, mesoamericanos y budistas no estaban alejados de sí.)

Para los mesoamericanos, lo que distinguía a los seres humanos del resto del cosmos no era su alma única y especial, sino su cuerpo: el cuerpo que contiene de esa forma tan especial (única) las diversas manifestaciones de todas esas entidades que somos, que seremos…

Para los terapeutas que trabajan con el sistema de subpersonalidades o sistema familiar interno, cada subpersonalidad es tan valiosa e importante como la otra. Lo que llaman el Ser es la fluidez para gestionar cada uno de esos impulsos que llevamos… 

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Lydiette Carrión Soy periodista. Si no lo fuera,me gustaría recorrer bosques reales e imaginarios. Me interesan las historias que cambian a quien las vive y a quien las lee. Autora de “La fosa de agua” (debate 2018).

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