El “Hotel de Cortés” y su incógnito pasado

15 octubre, 2021

Hay edificios que han sobrevivido a los cambios de siglos y se mantienen como un emblema de la ciudad, a pesar de que su historia sea casi un misterio. Como esta construcción conocida como el “Hotel de Cortés” que ha formado parte de la vida de los capitalinos en los últimos 400(?) años.

@ignaciodealba

De lo único que se tiene certeza es que Hernán Cortés no conoció esta antiquísima construcción de la Ciudad de México. A pesar de eso, en el imaginario colectivo se le conoce como el “Hotel de Cortés”. Cuando uno pasea en la Alameda Central, en el extremo poniente una construcción señorial ubicada entre Paseo de la Reforma y la avenida Hidalgo, levantada con tezontle (la característica piedra volcánica del Valle de México) y con relieves añosos, atrae a los turistas. 

De noche las luminarias embellecen la construcción con sus ventanales y su puerta colonial. Los edificios del virreinato, construidos a manera de fortificaciones, siguen imprimiendo en el visitante cierta fuerza. El Hotel de Cortés lo ha hecho durante siglos, a pesar de que su pasado sea muy incierto. 

Se sabe que fue construido a mediados del Siglo XVII, lo demás es un remolino de incógnitas. Se piensa que pudo ser una casa en los primeros años de la colonia. Luego, se sabe, que fue rentada por los Agustinos para hacer el Hospicio de Santo Tomás de Villanueva; lugar establecido para ayudar a los mendigos.

Aún se conserva sobre el portón principal una escultura Santo Tomás de Villanueva sobre el nicho del arco, el hombre con mitra y ropas papales fue esculpido con una bolsa de monedas, mientras que da una limosna a un niño. También en el grupo escultórico se puede apreciar un pordiosero sin pierna. 

Además de hospicio el lugar fue instituido para descanso de los agustinos recoletos que llegaban de España —en un viaje que podía durar varios meses—, después de reponerse los religiosos se embarcaban hacia las filipinas, para iniciar con las evangelizaciones en Asia.

Con la independencia los Agustinos salieron no solo de la construcción, sino del país. El lugar quedó abandonado, o eso es lo que se cree.  

Fuera de la fachada todo lo demás ha pasado por una larga serie de intervenciones. Aunque la construcción mantiene un diseño colonial: con un patio central y habitaciones alrededor, además de la fuente. 

Con las ampliaciones de Paseo de la Reforma el edificio estuvo a punto de ser destruido, en su momento varias construcciones del estilo fueron demolidas para dar paso a la calle más famosa de la ciudad. 

La historia del edificio queda perdida por varios siglos, pero se sabe que a principios del siglo XX el lugar fue utilizado como vecindad; los característicos multifamiliares que ocuparon edificios coloniales para darles un segundo aire. Buena parte de la vida de las clases medias y bajas de la Ciudad de México se desarrollaron dentro de estas improvisadas construcciones; aún hoy estos sitios dan cobijo a miles de familia en el centro de la Ciudad de México. 

Se sabe que en el llamado “Hotel de Cortés” vivió el matrimonio conformado por Rafael Gómez Valdés y Guadalupe Castillo, quienes dieron a luz en su pequeña casa a su segundo hijo: Germán Valdez, el entrañable Tin tan

Vaya usted a saber el ambiente que persistió en aquel sitio que cuatro de los nueve hijos del matrimonio se convirtieron en reconocidos cómicos. En la familia convivieron Germán Genaro Cipriano Valdés, “Tin Tan”; Ramón Valdés, quien interpretó a “Don Ramón” en el El Chavo del Ocho; Antonio “El Ratón” Valdés, cómico del programa Puro Loco; y el actor Manuel “El Loco” Valdés.

Existe una antigua fotografía del edificio, que data probablemente de los años veinte del siglo XX, donde se puede apreciar que en el edificio se llegó a instalar una gasolinera “El Águila”, además de una miscelánea y una florería. Quizá la parte de adentro del lugar fue ocupado como vecindad, pero la fachada se rentaron locales. 

La propietaria de la vecindad, Teresa Iturbe de Villanueva, decidió deshacerse de la vecindad y rentar la construcción a unos empresarios para hacer un hotel. Es en 1943 cuando se le bautiza como “Hotel de Cortés”. 

Se sabe que durante el terremoto de 1985 parte del edificio sufrió daños. Aunque los métodos de construcción antiguos; simples y de elementos mantuvieron al edificio firme. 

Desde el 2012 el sitio dejo ser un hotel. El magnate Antonio del Valle Ruiz  convirtió el espacio en el “museokaluz”, un lugar dedicado a la exposición de obras de arte mexicano. El empresario explicó en la inauguración que el sitio se llama así porque su esposa se llama Blanca Luz, pero sus nietos le decían “Kaluz”. Así que por capricho, por gusto arbitrario como quien le puso “Hotel Cortés”, el sitio ahora se llama “kaluz”. 

En la fachada del edificio que da al Paseo de la Reforma, el muralista Vicente Rojo hizo un mural que retrata de diez árboles hechos con piedra volcánica; que hace alusión a la colección de pinturas de paisajes mexicanos que hay dentro del museo. 

Fue educado en escuelas católicas hasta que se volvió ateo. Es huraño y trotamundos. Estudió periodismo y nunca se graduó. Suele tener más fe en las viejas narrativas que en las nuevas. Le gusta escribir historias.

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